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El Camino del Santo Cáliz inicia su andadura: este es su recorrido y su historia

La Asociación Cultural El Camino del Santo Grial pone los pilares de nuevo centro de peregrinación en torno a una de las reliquias más importantes de la Cristiandad

Itinerario del Camino del Santo Cáliz en España.

Itinerario del Camino del Santo Cáliz en España. / Levante-EMV

José Parrilla

José Parrilla

València

La catedral de València guarda una de las reliquias más importantes de la Cristiandad, el Santo Cáliz, la copa que levantó Jesús en la última cena. Está en València desde el 18 de marzo de 1437. Sin embargo, el conocimiento que tiene el gran público de esta circunstancia no está a la altura de este símbolo religioso. Es por ello que la Asociación Cultural El Camino del Santo Grial quiere darle un empuje promocionando y dándole carácter institucional al recorrido que hizo la copa desde su entrada en España hasta su llegada a València. Aprovechando la celebración del año jubilar desde el pasado 30 de octubre, han lanzado esta iniciativa con un recorrido programado por 159 municipios y llegada a la catedral de València, donde se hará entrega de la correspondiente credencial oficial a todos los peregrinos.

Según cuente la tradición, el cáliz salió de Jerusalén antes de que el ejército romano arrasara la ciudad en el año 70 de nuestra era. Posteriormente, ya en el siglo tercero, la ofensiva del emperador Valeriano contra los cristianos hizo que la reliquia tuviera que abandonar Roma y fue el archidiácono San Lorenzo quien, a través de una comitiva de cristianos, la hizo llegar a su ciudad natal, Loreto de Osca, en Huesca, la antigua Hispania. Allí permaneció hasta la llegada de los sarracenos (invasiones godas), que obligaron de nuevo a proteger el cáliz trasladándolo de iglesia en iglesia por todo el Pirineo.

Hay se pierde su pista hasta el año 1399, cuando se tiene conocimiento del primer registro fiable del cáliz. Fue el rey Martín el Humano quien dirigió una carta al abad de San Juan de la Peña solicitándole la reliquia. Y gracias a la mediación del papa Benedicto XIII, esta pasó a formar parte de la Casa de Aragón. Finalmente, Alfonso el Magnánimo traslada la capitalidad de la Corona de Aragón a València y envía allí todas sus reliquias, incluido el Santo Cáliz, que primero se custodia en el desaparecido Palacio Real y posteriormente, desde 1437, en la catedral. Desde 1916, la reliquia se venera en la Capilla del Santo Cáliz y su fiesta anual se celebra el último jueves del mes de octubre.

Su presencia en València, no ha despertado, sin embargo, gran expectación entre el gran púbico. De ahí que aprovechando el año jubilar, concesión de la Santa Sede en 2015, la Asociación Cultural Camino del Santo Grial haya decidido darle un impulso poniendo en valor el camino que la copa hizo dentro de España. Ya hay un recorrido y un destino final, así como la correspondiente credencial para quienes hagan todo o parte del trayecto, un itinerario lleno de simbolismo religioso, cultura, tradición y ocio.

El Santo Cáliz en la catedral de València.

El Santo Cáliz en la catedral de València. / Levante-EMV

Aragón, punto clave en el Camino

El Camino del Santo Grial en Aragón no es solo una ruta espiritual, es un itinerario histórico que conecta tres provincias, Huesca, Zaragoza y Teruel, y más de 125 municipios, siguiendo el rastro documentado de la sagrada reliquia desde el siglo III hasta su llegada a València. Según la tradición, el diácono San Lorenzo envió el Cáliz desde Roma a Huesca en el año 258 para protegerlo de las persecuciones. Desde entonces, el Santo Grial fue custodiado en enclaves como San Pedro de Siresa, San Adrián de Sasabe y San Juan de la Peña, convirtiendo a Huesca en el núcleo espiritual del camino.

Durante la Edad Media, la provincia de Zaragoza se convirtió en centro político y religioso del Reino de Aragón. Reyes como Ramiro I, Pedro I y Alfonso I el Batallador consolidaron el culto al Santo Grial, que fue guardado en la Capilla Real del Palacio de la Aljafería desde 1399, bajo la protección de Martín I el Humano. Este tramo representa la institucionalización del camino, vinculado a la devoción mariana del Pilar y a la expansión templaria en el valle del Ebro.

Teruel, por su parte, fue el corredor natural hacia el Reino de València. El Santo Cáliz atravesó sus sierras escoltado por monjes y caballeros, siguiendo antiguos caminos de peregrinación y defensa. Localidades como Albentosa, Cella o San Agustín formaron parte del tránsito hacia el corredor del Palancia, punto de acceso a tierras valencianas

Castellón y Valencia, punto clave del camino

La provincia de València constituye el destino final y espiritual de El Camino del Santo Grial, al albergar desde 1437 la reliquia venerada como el Santo Cáliz de la Última Cena en la Catedral de València.

Con toda probabilidad el Santo Cáliz llegó a la ciudad con Margarita de Prades, legítima heredera del tesoro real de Martín I el Humano, quien lo había custodiado en su capilla del Palacio Real de Zaragoza. Bajo mandato del rey Alfonso el Magnánimo, es depositado el 18 de marzo de 1437 en la Catedral de Valencia. Desde entonces, València se convirtió en custodio oficial del Santo Cáliz y en epicentro de su veneración, siendo visitado por papas como Juan Pablo II y Benedicto XVI, y reconocido como símbolo universal de paz y conocimiento.

La provincia de Castellón representa el tramo de entrada del Santo Grial en la Comunitat Valenciana, cuando la reliquia, tras siglos custodiada en el Reino de Aragón, emprendió su último viaje hacia València a principios del siglo XV bajo la protección de la reina viuda Margarita de Prades, esposa del fallecido rey Martín I el Humano.

Por los caminos del Alto Palancia, atravesando localidades como Barracas, Caudiel, Jérica o Segorbe, el Santo Cáliz fue transportado en un trayecto que unía los antiguos dominios aragoneses con la capital del Turia. Este territorio, custodiado por órdenes religiosas y nobles leales a la Corona, garantizó la seguridad del sagrado objeto antes de su llegada a la Catedral de València en 1437.

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