Seis desalojos inician la cuenta atrás para los derribos de Bloques Portuarios
El ayuntamiento negocia con 40 familias propietarias el realojo mediante alquileres sociales o permutas de vivienda. En paralelo, denuncia la okupación de sus pisos, a donde llegan los primeros lanzamientos

Los Bloques Portuarios en una imagen de archivo / Levante-EMV
Los Bloques Portuarios no tienen otro futuro que acabar reducidos a escombros, pero el proceso hacia el final de las icónicas edificaciones construidas en los cincuenta es largo y está lleno de aristas. El Ayuntamiento de València trabaja en múltiples frentes para vaciar las 167 viviendas que conforman el último edificio del Clot, un inmueble tremendamente degradado pero a su vez ubicado en un entorno privilegiado, a escasos 400 metros de la playa del Cabanyal.
La tenencia en los bloques está repartida. En 40 pisos viven las familias propietarias de los inmuebles, mientras que el resto son viviendas okupadas, alquiladas o vacías que Plan Cabanyal-Canyamelar está comprando para impedir la entrada de nuevos moradores. Hasta hace no demasiado la promoción se componía de 90 pisos privados y 77 públicos repartidos entre los que recibió la EVHA del Ministerio de Vivienda y los adquiridos por el consistorio y la entidad semipública Plan Cabanyal. La balanza, poco a poco, va cayendo del lado de los públicos.
A partir de ahí, Plan Cabanyal ha tenido reuniones con las 40 familias propietarias residentes para conocer la situación económica y social de cada una de ellas y abordar el obligado realojo. Desde el consistorio recuerdan dos factores: el edificio tiene un informe técnico desde 2019 que acredita su degradación y además lleva años fuera de ordenación.
Atendiendo a esto, la empresa independiente Tinsa ha tasado los pisos de los bloques entre 50.000 y 60.000 euros. Con ese dinero sobre la mesa las familias propietarias y residentes de los Bloques Portuarios tienen diversas alternativas para abandonar sus casas.
La primera opción fue el realojo en las viviendas de la calle Astilleros. Dos bloques de casas de uno y dos dormitorios y precios que van de los 130.000 a los 170.000 euros, de acuerdo con el módulo de VPO. Ocurre que buena parte de las personas propietarias en Bloques Portuarios son personas de avanzada edad sin grandes ingresos, es decir, sin capacidad para meterse en una hipoteca que pague la diferencia.
Por ello el consistorio ha ofrecido o trabaja en otras cuatro opciones. Los realojados en Astilleros tendrán la opción de acceder a un alquiler asequible pagando entre un 25 y un 30% de sus ingresos. Si no les interesa, podrán acceder a las mismas viviendas con alquiler asequible y opción a compra. Además, se está trabajando para poner a su disposición inmuebles que tiene Patrimonio repartidos por el barrio del Cabanyal. Son entre 25 y 30 viviendas con diferentes casuísticas y precios que van de los 70.000 a los 110.000 euros, más baratas que las de Astilleros. Es la opción más avanzada. Y hay una cuarta alternativa todavía por desarrollar que pasaría por ofrecer acceso prioritario a varios bloques que se están rehabilitando en la prolongación de Blasco Ibáñez para sacarlos como alquileres asequibles.
Todas las opciones se plantean a sabiendas de que buena parte de las personas propietarias son mayores y no están demasiado abiertas a alquilar porque su primera opción es conservar una vivienda que puedan dejar en herencia.
Más allá de esto, hay otra variable igualmente compleja que el ayuntamiento busca resolver por diferentes vías: las okupaciones de viviendas municipales o de la EVHA. El ayuntamiento ha llevado a los juzgados todas las casas que tiene usurpadas para que se desalojen por la vía administrativa. Allí donde hay una familia con niños, Plan Cabanyal se aparta y entran los Servicios Sociales para valorar la situación y buscar posibles salidas a una situación que siempre es de extrema vulnerabilidad.
Según fuentes cercanas al proceso, actualmente hay al menos seis desalojos programados a corto y medio plazo. En algunos casos son familias que han estado años intentando regularizar su alquiler sin éxito, viviendo en permanente inseguridad y con extrema necesidad, es decir, sin capacidad para buscar alternativa fuera de una promoción sobre la que casi siempre ha planeado la sombra de la demolición y -sospechan- la posterior especulación.
Las familias de los bloques temen que a partir de ahora se inicie una campaña de desalojos masivos y en el consistorio no precisan cuántas viviendas municipales se mantienen okupadas. En todo caso, de ejecutarse, estos primeros desahucios sin alternativa para los últimos moradores de los Bloques Portuarios empezarán a despejar el destino del edificio.
Mientras tanto, la UTE formada por Voluar Arquitectura y CeroArquitectura ya ha presentado en el ayuntamiento el proyecto de ejecución del edificio de realojo que se levantará a 450 metros de allí. La promoción está pendiente de ser aprobada, a partir de lo cual irá a licitación y la idea es que las obras empiecen a mediados de 2026 para concluir a finales de 2027.
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