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Un pequeño rinoceronte, una gran esperanza

Bioparc València consigue la reproducción del rinoceronte blanco tras 18 años de trabajo, todo un hito en la conservación de esta especie amenazada

Bioparc València consigue la reproducción del rinoceronte blanco tras 18 años de trabajo

BIOPARC

València

Amamantar, dormir, corretear y un no parar”, así se podría definir la primera semana de vida del primer rinoceronte blanco nacido en Bioparc Valencia, todo un hito en la conservación de la naturaleza que ha llegado tras 18 años de trabajo. "Una vez asumida la inmensa alegría y emoción por este logro, el equipo especializado ha mantenido el protocolo de seguimiento no invasivo con el que se comprueba la evolución de la situación y se aportan todos los cuidados para garantizar el bienestar de la madre y la cría", dicen los especialistas del parque. La satisfacción es máxima al corroborar la excelente y rápida recuperación de Kwanza, la madre, así como su entrega en la protección y crianza del pequeño. Se ha confirmado que es un macho y también su aparente buena salud, pues "ofrece todo el repertorio de movimientos y “carreras” con la impericia que se corresponde con su corta edad, brindando entrañables imágenes de un bebé rinoceronte”. Con todo, sigue siendo necesario mantener la cautela y vigilancia, por lo que todavía permanecen en las instalaciones interiores, que están diseñadas con todas las comodidades y cuentan con un amplio patio para que puedan disfrutar del beneficioso sol.

Este nacimiento se produce dentro del Programa Europeo de Conservación (EEP) del que forma parte Bioparc Valencia con el objetivo de garantizar la supervivencia de esta amenazada especie. Tras 18 años de trabajo, la constancia y la consolidación de un grupo de cría controlada científicamente formado por el macho Martin y las hembras Nombula, Ami y Kwanza ha dado sus frutos y ahora esta cría representa la esperanza para el rinoceronte blanco (Ceratotherium simum simum). "El comportamiento del padre y las otras hembras es muy positivo, pues se acercan con la curiosidad e interés propio de esta nueva situación, lo que hace considerar una natural integración", explican los expertos del parque.

En la lista roja

Esta especie está incluida en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) que vela por el estado de la biodiversidad de nuestro planeta y supone una señal de alerta, un llamamiento a “pasar a la acción” para evitar la extinción de las especies. La intervención humana es el mayor peligro al que se enfrentan estos animales, en el caso de los rinocerontes la caza furtiva para cortarles su cuerno. Pero al mismo tiempo, "solo en nuestra mano está la solución". En ese sentido es fundamental y prioritario actuar directamente en la conservación tanto ex situ, con los grupos mantenidos bajo cuidado humano en los parques, como in situ, protegiendo su hábitat, con proyectos como los que participa la Fundación Bioparc. "Igualmente es trascendental trasladar a la sociedad esa preocupación, ese amor y esa empatía hacia la naturaleza salvaje", añaden. Los Bioparc protegen especies animales y sus hábitats y gran parte de su labor es luchar contra la indiferencia, difundir, educar y concienciar. "La posibilidad de llegar al corazón al contemplar esta belleza indómita en los parques y con los vídeos y fotografías de estos impresionantes animales y sus crías es también nuestra razón de ser".

El pequeño rinoceronte en sus primeros días de vida.

El pequeño rinoceronte en sus primeros días de vida. / Levante-EMV

El nacimiento

Si la primera semana ha sido una mezcla de satisfacción y buenas noticias, el nacimiento fue toda una explosión de júbilo, una gran emoción.  “Tenemos un rinoceronte”, fue el grito de alegría, seguido de abrazos (y algunas lágrimas) del equipo técnico de Bioparc Valencia cuando se produjo el acontecimiento. Pendientes de las pantallas que mostraban las imágenes del recinto interior donde, por precaución, se había decidido que permaneciera la hembra primeriza, con cada movimiento de Kwanza se escuchaba un “ya viene”. El comportamiento inquieto evidenciaba las contracciones y se comenzó a observar la placenta. Después llegó la vida.

Fue el martes, día 4 de noviembre, en el 491 día de gestación, cuando Bioparc Valencia vivió con toda la emoción y “en directo”, el nacimiento de este primer rinoceronte blanco (Ceratotherium simum simum). Ya desde el principio las primeras horas se desarrollaron con normalidad, la madre le prestaba todas las atenciones y el “bebé rinoceronte” se mostraba vivaz, levantándose a los pocos minutos tras nacer y moviéndose, siguiendo su instinto, en busca del refugio y calor materno.

La vigilancia se ha hecho en todo momento “a distancia”, de forma no invasiva, lo que ha posibilitado confirmar que se amamantaba. Los especialistas en su cuidado solamente han accedido al espacio para aportar confort y comodidad, acopiando más paja y cualquier elemento necesario. Las primeras jornadas eran cruciales y cabe aplicar la serenidad y máxima cautela propias de esta situación, manteniendo constantemente la guardia y los protocolos de supervisión de la evolución de madre y cría.

Un hecho que tampoco ha pasado desapercibido ha sido la proximidad del plenilunio. "Si las analíticas han constatado la parte empírica, nuestro precioso satélite parece que ha vuelto a ser determinante pues, como ocurrió con la elefanta Makena (que este domingo cumplirá 3 años) y su nacimiento se produjo bajo el influjo de la luna llena". La posible influencia en los partos de los mamíferos también tuvo lugar con varias cebras, así que, sea o no “leyenda” la luna de Valencia brillaba con fuerza" cuado nació esta pequeña gran esperanza de la naturaleza.

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