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La oposición tumba la última propuesta de Catalá y València sigue sin Zona de Bajas Emisiones

La oposición acusa a Catalá de "mercadear" y tratar de salvar las elecciones sin proponer auténticas medidas medioambientales

Carbonell pide a la oposición que al menos se abstengan para no perder 115 millones de euros, sin éxito

Jesús Carbonell durante el pleno.

Jesús Carbonell durante el pleno. / Germán Caballero

José Parrilla

José Parrilla

València

El equipo de Gobierno municipal que lidera María José Catalá ha presentado en el pleno municipal del mes de noviembre una última propuesta para la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en un intento de salvar esta obligación de todos los ayuntamientos de más de 50.000 habitantes de hacerlo antes de que acabe el año y para no perder al menos 115 millones de euros en subvenciones de diferentes proyectos sostenibles ligados a esta obligación.

Aprovechando una moción del Partido Socialista pidiendo la dimisión del concejal de Movilidad, Jesús Carbonell, el propio edil ha planteado esta oferta como una última oportunidad de salvar la situación. Y lo ha hecho sin grandes variaciones sobre la ya conocida ZBE del PP, ahora frustrada por el rechazo de Vox, que supone la prohibición de circular coches de etiqueta A de fuera de la provincia desde el 1 de diciembre de 2025 hasta finales de 2026, coches de fuera de la ciudad en 2027, y vehículos de la capital en 2028. Son, en todo caso, coches diésel matriculados antes de 2006 y de gasolina matriculados antes del 2000.

En concreto, esta nueva oferta a la oposición adelanta la prohibición de circular vehículos contaminantes de la ciudad del 1 de enero de 2028 al 30 de junio de 2027, es decir, seis meses antes. Así mismo, se prohibiría la entrada de vehículos con etiqueta B (los matriculados de gasolina y diésel después de 2000 y 2006) a partir del año 2030 en caso de que los niveles de contaminación así lo aconsejen. Y por lo que se refiere al perímetro, la idea sería ampliarlo hasta la V-30 incluyendo San Isidro, San Marcelino y el Marítimo.

La alternativa socialista

La oposición, sin embargo, se ha mostrado en contra de esta propuesta por insuficiente y ha evidenciado lo alejadas que están las posiciones. De entrada, el portavoz socialista, Borja Sanjuan, ha acusado a María José Catalá de dejar esa prohibición el junio de 2027 para no hacerlo antes de las elecciones municipales, que serían en mayo. Y ha defendido su propuesta alternativa, que incluye las alegaciones que ya hicieron en su día al plan del gobierno municipal, más un compromiso político de sacar adelante el Corredor Verde.

La también socialista María Pérez ha explicado que "la calidad del aire no es un capricho" ni "un problema del mañana, como sugiere usted aplazando medidas hasta 2030". A su juicio, es un problema ya en 2025, por tanto, ha asegurado que "si quieren un pacto para la ZBE, propongan medidas que bajen la contaminación, si no, es muy difícil que haya acuerdo".

La moción socialista ha sido rechazada por el PP y Vox y apoyada por Compromís, con lo cual ha decaído. Por tanto, los socialistas han pedido la destitución del concejal Jesús Carbonell.

Política global de Compromís

Por su parte, el concejal de Compromís Giuseppe Grezzi, ha acusado a la alcaldesa de "mercadear" con este asunto y relegar las decisiones a 2030, cuando, a su juicio, València ya tendrá que pagar sanciones por no cumplir los estándares medioambientales. El propio Grezzi ha presentado una moción para mejorar la calidad del aire y ahí se ha desarrollado más el debate de la ZBE. Para el concejal de Compromís, el ayuntamiento puede perder 155 millones de euros y "la culpa será de Catalá". "El equipo de gobierno ha llevado el tráfico a una situación inaguantable y ahora pide ayuda a la oposición cuando su socio de gobierno lo ha dejado tirado al rechazar su ZBE de mínimos". Así pues, para llegar a un acuerdo exige cambiar su política global y adoptar medidas en dirección contraria, revirtiendo la calle Colón, cerrando el túnel de Pérez Galdós antes de final de año y poniendo en marcha las zonas de aparcamiento para residentes, entre otras.

Carbonell, por su parte, ha acusado a la oposición de "no negocoiar de buena fe" y ha asegurado que si le pedían propuestas ya las ha hecho, tres en concreto, y todas han sido rechazadas. Es más, ya casi en tono de súplica les ha recordado que no pide su voto favorable, sino una simple abstención. "Hemos dado pasos adelante como pedían en todas sus propuestas", ha insistido, aunque considera que la opción del Corredor Verde no es posible, entre otras cosas porque hay que dar servicio a 4.700 viviendas; como tampoco sería bueno revertir Colón, porque sufren mucho otras calles como Marqués del Turia.

Una mínima negociación

El fracaso de este último intento de María José Catalá por salvar la Zona de Bajas Emisiones se produce después de unas mínimas negociaciones previas y con unos mínimos cambios sobre su propuesta inicial, que ya era una ZBE de mínimos. El propio portavoz socialista, Borja Sanjuan, le ha reprochado a Catalá que en los últimos 12 días no hubieran hecho ningún intento de negociación con ellos, cosa que Jesús Carbonell ha admitido con matices.

Y es que al parecer, la propia María José Catalá contactó con la concejala socialista María Pérez en una cafetería cercana al ayuntamiento y le pidió volver a sentarse a negociar, a lo que Pérez le respondió que sus propuestas sobre el Corredor Verde eran imprescindibles pero que estaban dispuestos a escuchar otras ofertas.

Para Carbonell, esto es negarse a negociar y por eso no les han llamado en 12 días, ha dicho, y para los socialistas quien no ha querido negociar ha sido el PP.

Desde Compromís, por su parte, han lamentado que con ellos apenas haya habido una llamada y este último intento de negociar en el pleno, algo que resulta insuficiente.

De todas formas, al final nadie ha dado por cerrada la negociación, nadie ha dado un portazo, más bien al contrario. Todo dependerá de las partes, cuyas posturas, eso sí, permanecen muy alejadas.

El único grupo que no ha participado en este debate ha sido Vox, que es el que ha generado el problema con su rechazo en el último momento. Solo fuera del pleno y a preguntas de los periodistas, su portavoz, José Gosálbez, ha justificado el rechazo a la ZBE reiterando su postura general contra el "fanatismo climático". Incluso ha negado que antes de anunciar su rechazo hubiera aprobado la medida en al menos cinco ocasiones, como así ha sido. Según Gosálbez, su grupo fue aprobando el trámite de la Zona de Bajas Emisiones porque era de "mínimos" y para ver como terminaba, pero al final se han dado cuenta de que no pueden aprobarla.

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