Los bomberos de València reclaman al ayuntamiento que reconozca el fallo mecánico de sus camiones
Unos 200 bomberos se concentran frente al consistorio para visibilizar el grave accidente de un compañero al que, según denuncian, se le abrió la puerta del camión en mitad de un servicio. Hace dos semanas ocurrió un incidente similar y los empleados municipales dicen que es habitual en los vehículos del mismo modelo. "Bastante difícil es nuestro trabajo como para andar cayéndonos de los camiones", lamentan

Sentada de los bomberos de València frente al ayuntamiento / Levante-EMV
Unos 200 bomberos municipales se han concentrado hoy frente a las puertas del Ayuntamiento de València para reclamar justicia por un compañero accidentado hace tres años con graves consecuencias para su desempeño profesional y la incomprensión, denuncian, de la jefatura del cuerpo.
El incidente ocurrió el 21 de noviembre de 2022. Tony Martiensen viajaba en un vehículo autobomba urbana pesada (BUP) mientras se equipaba y se colocaba el sistema de respiración asistida —se dirigía a un escape de gas— cuando salió despedido y chocó contra una señal de tráfico, destrozándose el tobillo.
Según han denunciado él y sus compañeros desde el primer día, la causa del accidente fue una puerta defectuosa que se abrió en un giro como ya se había abierto en otros servicios, provocando que el bombero saliera lanzado violentamente fuera del camión.

Sentada de los bomberos de València frente al ayuntamiento / Levante-EMV
“Se han cometido muchas irregularidades durante la investigación, porque todos sabemos que esas puertas fallaban y cuando redactaron el informe oficial sobre el estado del vehículo eludieron poner las incidencias previas que había recogidas en el sistema interno. Se podía demostrar que la incidencia se resolvía pero que se repetía en el tiempo. Que no se reparaba definitivamente”, relata Martiensen.
“En el informe se atrevieron a poner que, según decía el mecánico, hubo que ajustar la puerta porque se había desajustado a causa del accidente. Sin embargo, en mi declaración telefónica a prevención de riesgos laborales expliqué que yo salí despedido del vehículo violentamente, intenté agarrarme a la puerta pero a medida que yo salía la puerta se me alejaba y no llegué a cogerme. Iba a mucha velocidad y me destrocé el tobillo. He pasado nueve veces por quirófano”, cuenta el bombero.
Además de su viacrucis médico, por el que se le ha reconocido una incapacidad permanente en grado parcial —está trabajando como conductor—, a Martiensen también le pesa el esfuerzo de años para que se le reconozca el motivo del accidente. “Están intentando culpabilizar a la víctima”, resume. La versión oficial del ayuntamiento y la inspección laboral asumen que la puerta del camión estaba mal cerrada en el momento del accidente y que el bombero no llevaba el cinturón de seguridad puesto.
Sin embargo, la normativa vigente exime a los bomberos de asegurarse con el cinturón en medio de un trayecto urbano, y los cuatro sindicatos con representación en el consistorio consideran probado que el modelo de BUP presenta problemas mecánicos. “Nosotros tenemos contabilizados hasta 15 accidentes en los cuatro BUP del ayuntamiento”, dice Faustino Yanguas, portavoz del SPPLB. “Si una puerta falla frecuentemente, habrá que revisar la causa y no quedarse en una reparación mínima para seguir funcionando como si aquí no pasara nada”, añade.

El vehículo del que se cayó Tony / Levante-EMV
Pero pasa. Hace dos semanas, otro bombero salió disparado en una rotonda y cruzó los cuatro carriles. La inspección de Riesgos Laborales volvió a situar la causa probable en un mal cierre de puerta —la responsabilidad de nuevo sobre el bombero— y la jefatura catalogó el accidente de leve. “Tuvo la suerte de no haber sido arrollado por un coche. En todo caso habría que hablar de accidente grave con consecuencias leves. Y también hay que decir que estos vehículos están poniendo en riesgo a todos los motoristas, ciclistas y peatones que circulan junto a ellos, porque en cualquier momento podemos salir despedidos y causar un problema gordo”, reflexiona Yanguas.
Después de este segundo accidente los cuatro vehículos BUP del mismo modelo fueron mandados al carrocero tras la petición unánime de los cuatro sindicatos con representación. Es un gesto, pero la carrera de fondo continúa y los bomberos reclaman al ayuntamiento un cambio de postura. “Al año de tener el accidente recibí el expediente de inspección de trabajo. Se reconocía el accidente laboral pero no se nombra la causa. Ni una referencia. Mientras tanto, el seguro mandó a un perito mecánico que fue a ver el camión en dos ocasiones y la contestación fue que ellos no se iban a hacer responsables de la indemnización porque el vehículo tenía incidencias previas y estaba mantenido de manera deficiente”, rememora Martiensen.
Por todo ello, buena parte de la plantilla —incluidos suboficiales, sargentos y cabos— se han solidarizado con el compañero gravemente accidentado y ha exigido al ayuntamiento que asuma las deficiencias de la principal herramienta de trabajo de los bomberos en la ciudad. “Bastante difícil es ya nuestro trabajo como para andar cayéndonos de los camiones”, lamentan.
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