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La Finca Groga, un nuevo ejemplo de resistencia contra la expulsión vecinal en València

Los residentes de un edificio en la Saïdia han conseguido caducar la licencia de obra hotelera, pero denuncian que el proyecto de reforma integral de su bloque busca vaciar todos los pisos para volver al plan turístico. Una plataforma vecinal reclama al ayuntamiento que proteja a los inquilinos y frene la especulación. De las 20 viviendas del edificio, solo cuatro resisten habitadas

Momento de la manifestación del 5 de abril “València no es ven”, al paso por la Finca Groga

Momento de la manifestación del 5 de abril “València no es ven”, al paso por la Finca Groga / Paula Martínez

València

Los vecinos del barrio de la Saïdia llevan meses organizándose para intentar evitar el vaciado de la Finca Groga, un edificio de 1939 que se ha visto inmerso en un largo proceso de actualización y, a la postre, de reconversión.

Según explican desde la plataforma que encabeza las movilizaciones –La Saïdia Comuna–, la empresa madrileña Ovre S.L. adquirió el bloque de la calle Actor Mora en 2021 y fue rescindiendo los contratos con buena parte de los vecinos de la histórica finca a cambio de una indemnización. Tres años más tarde, esta empresa vendió el inmueble a tres firmas distintas, Matas Aremuns S.A., Naves y Tochos S.L. y Explotacions Catel S.L, todas radicadas en la provincia de Barcelona.

Mientras tanto, en noviembre de 2023, el ayuntamiento de PP y Vox dio una licencia de obra vinculada a un cambio de uso del edificio, de residencial a hotelero, a la citada empresa madrileña, obviando que en el edificio aún quedaban cuatro viviendas habitadas: tres con alquileres de renta antigua y una cuarta con un alquiler al que aún le quedan años hasta la extinción.

Acto vecinal en apoyo a los vecinos de la Finca Groga el pasado 22 de noviembre

Acto vecinal en apoyo a los vecinos de la Finca Groga el pasado 22 de noviembre / Paula Martínez

En mayo de 2025, después de meses de presiones, ofertas de dinero y amenazas de empezar unas obras que preveían echar abajo la única escalera del edificio y convertir uno de los patios interiores en otra escalera, los vecinos de las cuatro viviendas que resisten en la Finca Groga pidieron por registro de entrada al Ayuntamiento, primero que anulara la licencia de obra y cambio de uso, y después que la declarara caducada, puesto que hacía más de seis meses que se había concedido y no habían empezado las obras.

Tras todo ese tiempo de incertidumbre, a mediados de noviembre los vecinos descubrieron que el Ayuntamiento había anulado la licencia de obra hotelera caducada, no sin antes haberles concedido otra para reforma integral. Según explican desde la plataforma vecinal de la Saïdia, esto coincide con el relato que las empresas propietarias han dado últimamente a los vecinos, a quienes les dicen que quieren reformar todo el edificio para “poner el alquiler por más de 2.000 euros”. Uno de los residentes de la Finca Groga añade que en reunión con una intermediaria de la propiedad, esta señaló que las empresas venían de Barcelona “porque allí ya no se puede”.

Los vecinos del barrio sospechan que la nueva licencia de reforma integral del edificio, que permite seguir ejerciendo presión casi cada día y que en momentos puntuales implicaría el corte de suministros y la consiguiente inhabitabilidad, persigue recuperar el plan de alojamiento turístico que ya se proyectó hace escasos meses. “Para apartamentos turísticos de larga estancia no hace falta ninguna licencia especial, así que no tenemos ninguna duda de que los destinarán a eso o, si los vecinos finalmente se marchan, podrán recuperar su plan y volver a pedir la licencia hotelera”, anticipan.

Bajos turísticos frente a la Finca Groga

Bajos turísticos frente a la Finca Groga / Paula Martínez

Paralelamente, la plataforma recuerda que, mientras la oposición vecinal consiguió parar el proyecto de macrohotel en las Naves de Guatla, en el barrio han surgido más proyectos hoteleros que ya están en marcha, como el de Maximilià Thous/Benipeixcar y además existen otros “edificios vacíos que han sufrido el mismo proceso de expulsión de vecindario que la Finca Groga y que se ha comprobado que también son propiedad de empresas hoteleras”. No solo eso: enfrente de la Finca Groga han proliferado los bajos turísticos, así como en toda la calle Visitació.

Por todo ello, en un contexto de turistificación y subida de precios de la vivienda, los vecinos demandan que el ayuntamiento revoque la licencia de obras en el edificio para proteger los intereses de los residentes y que el edificio vuelva a llenarse de vecinos bloqueando de ese modo cualquier forma de especulación.

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