Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Colas en los Santos Juanes para ver los frescos de Palomino: "No tiene nada que envidiar al Vaticano"

La afluencia de visitantes a la céntrica iglesia recién rehabilitada dificulta la celebración de las misas: "Es una locura", asegura el párroco, que pide respeto por las celebraciones religiosas

Colas para ver los frescos de los Santos Juanes y testimonios de los visitantes

Germán Caballero

València

Hacía tiempo que no se veía la Iglesia de los Santos Juanes tan concurrida durante los oficios religiosos del domingo. Feligreses y visitantes se confundían en el interior del templo, donde desde esta semana se pueden ver en todo su esplendor los frescos restaurados de Antonio Palomino que decoran la bóveda, una joya barroca que muchos han querido contemplar aprovechando las jornadas de puertas abiertas organizadas por la parroquia. Todo un éxito a juzgar por las largas colas que se han formado este domingo en la plaza del Mercat para acceder al templo. El rector de los Santos Juanes, Gonzalo Albero, no esperaba de hecho el aluvión de visitas. "Es una locura", aseguraba esta mañana algo desbordado por el trasiego de gente.

Los visitantes, embelesados mirando la cohorte de figuras bíblicas del techo o haciendose selfies frente al espejo circular instalado en el centro de la iglesia para acercar detalles de la obra pictórica que, por altura, escapan al ojo humano, hacían caso omiso los ruegos del párroco para que salieran de la iglesia y poder celebrar "con el debido silencio" la misa . Desde el altar mayor, el párroco lo ha pedido insistentemente. Lo ha hecho hasta en inglés. Pero nada. Al final, como era difícil saber quien quería ver los frescos y quien asistir realmente a misa, el personal que controla los accesos ha optado cerrar las puertas.

"Es impresionante, hay que venir a verlo"

Una vez celebrada la misa, la iglesia ha reabierto y los visitantes, bastantes extranjeros pero sobre todo público valenciano, han podido entrar y disfrutar de las pinturas. "Es impresionante, un espectáculo", aseguran Amparo y María Teresa, vecinas de Silla. "Hemos estado en Roma y los Santos Juanes no tienen nada que envidiar al Vaticano", aseguraba Mª Teresa. "La capilla Sixtina me impresionó, pero esto no tiene nada que enviarle, vale la pena venir a verlo". "Me ha encatado todo: el dorado, los dibujos de arriba de los techos... he ido a muchas iglesias porque viajamos bastante pero esto no lo habíamos visto y eso que estamos aquí".

Amparo recomienda, por su parte, que se visite los días en los que se proyecta el audiovisual (video "mapping") sobre las bóvedas y muros de la iglesia. Un espectáculo de luces, imágenes y música, que repasa las distintas etapas de la iglesia, que sufrió un grave incendio durante la Guerra Civil, que la Fundación Hortensia Herrero, que ha corrido a cargo de la financiación de la rehabilitación integral de la monumental iglesia, ha querido legar como aliciente para atraer más visitas y contribuir al mantenimiento de la iglesia. Las pinturas del ábside no se han podido recuperar, explica Amparo, pero gracias al audiovisual "se pueden ver cómo eran". "Es una pasada", concluyen ambas.

Los frescos barrocos del pintor cordobés Antonio Palomino que decoran la iglesia de los Santos Juanes, una de las más antiguas de Ciutat Vella

Los frescos barrocos del pintor cordobés Antonio Palomino que decoran la iglesia de los Santos Juanes, una de las más antiguas de Ciutat Vella / GERMÁN CABALLERO

Los Santos Juanes, cuya restauración han dirigido el arquitecto Carlos Campos y la resturadora Pilar Roig, están ya por méritos propios en el circuito de visitas obligadas al patrimonio histórico recuperado del centro histórico de València. Algo que ya ocurrió con la restauración de la Iglesia San Nicolás tras la intervención impulsada también por la mecenas Hortensia Herrero que de la mano de Pilar Roig sacó a la luz los frescos obra de Dionís Vidal, discípulo también de Antonio Palomino.

Entre los visitantes se encontraba también Pilar, que ha venido de Aldaia para ver la que se considera una de las obras cumbre de Palomino. "Mi familia vivía aquí en el barrio, teníamos una fábrica de chocolates en la calle Murillo". Los Santos Juanes era su parroquia. "Yo me casé aquí y recuerdo que estaba muy mal, daba hasta miedo ver las esculturas y los techos negros del humo". "Las fotos de mi boda son un desastre", bromea. El cambio "es impresionante, está preciosa". Pilar valora el apoyo de la Fundación Hortensia Herrero a la recuperación de la iglesia, conocida por los valencianos como Sant Joan del Mercat. "Es muy altruista, si no lo hubiera hecho ella igual se habría perdido todo".

Judit y Enrique estaban maravillados con el resultado de la restauración. De procedencia cubana y chilena, no conocían el templo antes de las obras pero coinciden en que "es una restauracion magnífica, espectacular".

La resturación de la iglesia de los Santos Juanes ha durado cinco años y ha costado cerca de diez millones de euros. Ha sido una rehabilitación integral, arquitectónica, pictórica y ornamental. La restauración exterior incluyó actuaciones en todas las fachadas, así como en la capilla de la Comunión y la torre campanario. La segunda parte de la intervención, llevada a cabo por el Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio de la Universitat Politècnica de València, ha consistido en restituir la imagen de las pinturas de Antonio Palomino, destruida por un incendio durante la guerra civil, a partir de una fotografía antigua que conservaba la familia de Pilar Roig. En la restitución de las pinturas se han aplicado novedosas técnicas de restauración como emulsiones gelificadas sin tensoactivos, láser y biolimpieza con bacterias, que han aportado eficacia técnica con un enfoque sostenible y no invasivo, alineado con los principios de la conservación contemporánea.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents