El transporte público de València muere de éxito: "No cabe un alfiler, es insoportable"
Bus, metro y cercanías registran rércords históricos de pasajeros en un escenario marcado por la infradotación de recursos. Los usuarios de EMT, FGV y Renfe están hartos de padecer averías constantes, impuntualidad y masificación en hora punta. Preocupa la llegada de la Navidad

Amontonamiento en el metro de València / Levante-EMV
La población valenciana apuesta hoy por un modelo de movilidad más sostenible, pero las administraciones están desaprovechando la oportunidad. El cambio de mentalidad en el cap i casal y su área metropolitana no se acompaña de mayores inversiones en bus, metro o cercanías, de modo que los niveles de ocupación del transporte público y la incomodidad resultante para los viajeros están en máximos históricos a las puertas de la Navidad.
Hace una semana, Juan Miguel Albertos, catedrático de Geografía Humana de la Universitat de València, publicó en Levante-EMV una serie de conclusiones obtenidas en una investigación sobre las tendencias recientes de la movilidad en el Área Metropolitana de València. Entre otras claves, el catedrático señalaba que de 2008 a 2023 el tráfico motorizado en los accesos a la capital valenciana se ha reducido un 15%, y en los anillos del interior entre un 22 % y un 50 %. Esto no significa que se esté reduciendo la movilidad de la población, sino que esta se está transfiriendo hacia otros modos: en València el uso de la bicicleta ha crecido un 80 % entre 2016 y 2023 y los viajeros en transporte público han aumentado un 15 %.
Pese a la tendencia favorable, Albertos destacaba que el coche sigue siendo el gran protagonista de la movilidad valenciana, que padece una clara infradotación de transporte público respecto a Madrid o Barcelona. Según el Observatorio de la Movilidad Metropolitana, la oferta de transporte público —medida en plazas-km por habitante y año— alcanza las 10000 en Madrid, 8700 en Barcelona y se queda en 4600 en el caso de València.
Autobús
Esa infradotación conduce al colapso de los diferentes medios de transporte. En una encuesta reciente entre los diferentes barrios, la Federación de Asociaciones Vecinales ha detectado infinidad de líneas abarrotadas de pasajeros, habitualmente turistas, en una situación actual de la EMT que, según afirman, está dominada por la "falta de previsión, la baja frecuencia y los retrasos constantes de los autobuses".

Masificación en uno de los buses que van al centro de València / Levante-EMV
Los vecinos de València citan numerosos ejemplos. El 31 en sentido Patacona suele ir lleno de gente con maletas y mochilas, sobre todo cuando llega el AVE. En dirección a Blasco Ibáñez el problema es aún mayor por las mañanas, cuando estudiantes y usuarios del Clínico coinciden a primera hora, provocando amontonamientos —en ocasiones el bus no abre las puertas—. En horario de tardes la afluencia no es tan acuciada, pero también hay masificación. Ejemplos similares se han descrito en el 81 de Blasco Ibáñez a Xátiva, el 32 de Colón al paseo marítimo, el 19 con una ruta similar y el 92 del paseo marítimo a Monestir de Poblet. "En la línea 28 entre las 8 y las 9 prácticamente no se puede entrar, como en muchos momentos del C3 o el 11", señalan en la FAAVV.
Otro ejemplo claro de masificación es el 95, que lleva hacia la Ciudad de las Ciencias. Cada vez que llega un crucero empeora el servicio. En el suelo hay pintados anuncios en inglés y la EMT sitúa indicaciones para los turistas. Cuando los buses pasan por Natzaret ya están llenos y ya no hay posibilidad de que el resto del vecindario del marítimo tenga acceso al servicio público de autobuses. Y a la vuelta de los cruceristas la situación es similar, según las mismas fuentes.
"Algunos retrasos son consecuencia de que València está completamente en obras y se nos han reducido mucho las vías de tránsito, hay un embudo", explica Ibán Alcalá, presidente del Comité de la EMT. "Pero también falta que lleguen los nuevos autobuses —el ayuntamiento prevé crear 10 nuevas líneas y comprar 218 vehículos— o los materiales necesarios para reparar los que ya hay. Al día se quedan unos 20 coches en talleres sin poder salir. Y luego está el problema del absentismo, que en algún momento superó las 200 personas pero ahora se ha reducido. Vemos muchas colas en las paradas porque tenemos más usuarios que nunca, sobre todo gente joven", dice el trabajador.

Cola de espera al bus de la EMT / Levante-EMV
La EMT cuenta los meses por récords de pasajeros. En el primer semestre del año la empresa municipal registró más de 61 millones de usuarios, marcando un nuevo hito histórico. Supone un 5,5 % más que en 2024 y más de un 23 % respecto a 2023. Los vehículos más demandados fueron los de la línea C3, seguidos de la 99 y la 92. Es habitual que las administraciones públicas respondan a las críticas por el mal funcionamiento de sus recursos con datos deslumbrantes, de uso masivo. Sin embargo, estas cifras hablan de la determinación ciudadana pese a las incomodidades, no tanto de un empeño en las políticas de movilidad sostenibles.
Metro
La responsabilidad del déficit de transporte público en València es compartida entre la administración local, autonómica y estatal. Metrovalencia está al nivel de la EMT, en éxito y críticas. Lo primero que llama la atención a un residente de Madrid o Barcelona cuando pisa el andén del metro valenciano es la minutada de espera anunciada en los carteles luminosos, provocada por la escasa frecuencia de los trenes, con una media de 10 minutos. También sorprende el cierre temprano entre semana, en torno a las 23 horas. Y se suma la concatenación de averías en los últimos meses, añadiendo demoras inesperadas a las ya rutinarias.
"Cada mañana de lunes a viernes subo en la parada de Ayora de la línea 5 (Marítim-Aeroport) a las 7:17h", cuenta Paula. "Es la segunda parada pero nunca logro sentarme, los vagones están llenos de maletas y turistas, que ocupan más que ellos. En el trayecto sube mucha gente que va a trabajar o a los centros educativos, incluso gente mayor que ve que los asientos reservados ya están ocupados. En Xàtiva. Suelo bajar en Roses, que es la penúltima parada y ya no hay tanta masificación. A la vuelta, nunca sabes cuándo va a llegar tu tren, las pantallas llevan dos meses sin funcionar. Viene un metro desde Aeroport lleno de turistas ocupando más de un asiento por persona. Cuando para en Ángel Guimerá, no cabe un alfiler, es insoportable", lamenta. "Yo cojo el metro a las 7:22 h a su paso por Godella en dirección a Safranar y el metro viene lleno", relata Sandra, otra docente. "La gente permanece entre vagones cuando está prohibido porque no hay sitio. Vamos hacinados. Vas pegado a los demás notando su respiración. Hay poca frecuencia y los retrasos son casi diarios".

Saturación en el metro de València / Levante-EMV
Girando la moneda, aparece otra cara. Metrovalencia cerró 2024 con un récord histórico de 91,1 millones de usuarios pese a que en los últimos meses se suspendieron servicios por las inundaciones. En 5 años, el pasaje ha crecido en un tercio de aforo. Y solo la riada impidió que en 2024 se llegara a 105 millones de pasajeros. No en vano, hasta 29 estaciones de Metrovalencia superaron el millón de viajeros durante el pasado año, 19 de ellas de la ciudad de València. Tal como explicó este periódico en abril, el boom de pasajeros responde a la gratuidad del transporte y las diferentes bonificaciones aplicadas a los billetes, pero también por la falta de inversiones —la Generalitat las ha recortado en 64 millones— o de renovación en la plantilla.
"Los trabajadores llevamos meses de huelga", cuenta César Sánchez, del Sindicato Independiente Ferroviario, la fuerza sindical mayoritaria. "En un comunicado llegamos a pedir perdón a los usuarios, disculpándonos por una situación actual que no hemos vivido en décadas. Además de la falta de plantilla y de inversión, la dana ha hecho que se centren más en la zona nueva, como es normal, y han abandonado aún más las viejas. En la línea 3 padecemos cortes constantes, mientras que el tranvía está instalado en una situación degradada, con la línea 4 averiada cada día. La situación es de desamparo y falta de liderazgo en la empresa", denuncia.

Decenas de personas esperan en el andén la llegada del metro / Levante-EMV
Cercanías
La otra gran pata de la movilidad en València es el cercanías. Y también está quebrada. Renfe lleva algunos meses publicando datos sobre la puntualidad de sus trenes de corta distancia. En octubre, los trenes que se retrasan lo hicieron una media de 9,1 minutos. Es la segunda cifra más alta de todo el año. Los convoyes que cumplieron con su horario suponen el 64,2 %, la peor cifra de todo 2025. Y según los mismos datos las causas de las averías son casi siempre externas (90,8 %). En octubre el Cercanías con núcleo en València lo utilizaron 1,8 millones de usuarios.
Julián Tío, director de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu), dice que a su organización suelen llegar quejas de usuarios tanto de Cercanías como AVE, donde también se están registrando numerosos retrasos por la ampliación de Chamartín, completamente en obras —otro agravio: el usuario de transporte en València ha perdido la conexión con Atocha—. "No parece que a corto plazo se estén dando soluciones. La época a la que vamos de Navidad sería conveniente reforzar ciertas líneas para que cualquier persona que quiera ir a València por ocio o compras tenga esa posibilidad", pide Tío. "El problema no solo son los retrasos. Hay aglomeraciones en los trenes. Falta de información a los usuarios de lo que está pasando, o la alternativa que se les ofrece llega más tarde de lo previsto".

Tráfico denso en la principal estación de cercanías de València, la Estación del Norte / Miguel Ángel Montesinos
Rafael Villalba, portavoz de Indignats amb Renfe, explica que para ellos el tren público ha de tener cuatro exigencias: buen precio, puntualidad, comodidad y visibilidad. "Vemos falta de puntualidad con horarios que no sirven a la ciudadanía, mal estructurados, y con cancelaciones sin repercusión para la empresa. En cuanto a la comodidad, está completamente olvidada tanto en el diseño de los asientos como en los espacios, con mobiliario roto y tapicería sucia . Y tampoco vemos publicidad del ferrocarril, pero en cambio sí ves anuncios de coches en la Estación del Norte", dice Villalba. "Luego hay líneas como la C5 (a Segorbe o Caudiel) completamente denostadas y otras como la que va a Castellón que tarda un cuarto de hora más en llegar. Los trabajadores nos cuentan que no se había previsto la jubilación de parte de la plantilla. Pasan los años y siguen sin invertir los esfuerzos necesarios para un medio de transporte estratégico". En julio, un estudio de la Universitat Rovira i Virgili señaló que los usuarios de cercanías identifican un aumento de síntomas de ansiedad, depresión y malestar físico debido a la crisis ferroviaria: llegar tarde al trabajo dispara el estrés.

Pasajeros entre las obras de la Estación del Norte / Miguel Ángel Montesinos
Con todo, también aquí se repite la paradoja. Los servicios de cercanías del Núcleo de València transportaron a más de 20,9 millones de viajeros en 2024, un millón más que en 2023, y en términos estatales Renfe cerró el año con récord histórico de viajeros transportados, superando los 537 millones de pasajeros al sumar sus servicios comerciales y públicos. El anterior récord era de hace 19 años.
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