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Compromís y el PP viven en ciudades paralelas

Papi Robles y Juan Carlos Caballero convierten el atril en versiones contradas sobre cómo funciona València con María José Catalá

Papi Robles conversa con Giuseppe Grezzi antes del pleno

Papi Robles conversa con Giuseppe Grezzi antes del pleno / Daniel Tortajada

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

"La mierda de situación en que nos están dejando por su incompetencia" fue la contestación de la portavoz de Compromís, Papi Robles, al escuchar algunas risas sobre el mapa de ciudad que estaba pintando en el último punto del pleno extraordinario. Una interpelación a la alcaldesa "sobre cómo piensa resolver la situación caótica y de desgobierno a la que tiene sometida a València". Una intervención para que entre los dos partidos intercambiaran una más que previsible batería de reproches y en la que cada uno pintó una ciudad tan diametralmente opuesta, que resulta evidente que la política municipal también supone que existen vidas paralelas. O que es probable que se puedan aplicar términos medios.

La interpelación -en la que PSOE y Vox quedaron como espectadores- sirvió para que Papi Robles trazara un escenario apocalíptico en una ciudad que se cae a pedazos. Y para que Juan Carlos Caballero cogiera otro lienzo para trazar un Jardín del Edén. Con el añadido del "a pesar de lo que ha habido que rehacer tras sus ocho años".

Contaminada, ruidosa y llena de embudos

Por partes: la portavoz de Compromís resumió la situación en que Catalá "no tiene principios" y que su gobierno "no es de fiar". Esta es la forma de gobernar: contar una historia y hacer otra". La enumeración, fácil de imaginar: "tenemos una ciudad con más coches, más contaminación y ruido, con un transporte público petado, lleno de obras y embudos, y ahora, con 150 millones que no vamos a tener" en alusión a las ayudas europeas. "Sin políticas de inserción laboral, sin jardines, sin Zona de Bajas emisiones y proclama ser demócrata para inmediatamente después elogiar a Franco". No dejó casi ningún servicio sin mentar (en todo caso, Deportes, Fallas y Cementerios).

Como era interpelación no había nada que votar sino, simplemente, contarlo y esperar la réplica. Y ahí salió Caballero para, primero, marcar su territorio favorito: la política nacional. "Compromís es inútil para los valencianos y servil para Pedro Sánchez. En lugar de reclamar inversiones, solo permiten que la mafia y la prostitución o sean desalojadas del poder". En definitiva, "los pagafantas del Gobierno de Sánchez".

Limpia, segura y verde

Y en clave local, pues lo mismo que Robles, pero al revés: "València es una ciudad más limpia, más segura, más verde, y no con tuberías pintadas, más viva que nunca, con trámites más rápidos, menos impuestos e inversiones desbloqueadas, con una EMT recuperada de la estafa y el colapso" y el argumento mil veces recurrido y que se había escapado en el debate sobre la viviendas: "si, eso que también le gusta: 14 viviendas públicas en ocho años, mientras nosotros tenemo mil en marcha". Y como remate, el recuerdo a "los apartamentos turísticos en bajos que facilitaron y que ahora evitamos con la ley más restrictiva".

Juan Carlos Caballero salió en turno de réplica

Juan Carlos Caballero salió en turno de réplica / Daniel Tortajada

Algunas réplicas sacó la portavoz naranja en el segundo turno. Habían dicho tanto, que el tema se desinfló. "Se quejan ustedes del tasazo de Pedro Sánchez con la basura y ustedes lo cobran más caro que nadie. Con lo que, entonces, la señora Catalá es la más sanchista" Y de la EMT "hay que ver qué rentabilidad le sacan al tema" -la estafa detectada hace unos años- "¿Y los 40 millones que les debe el señor Mazón y ahora el señor Llorca?". Y como Caballero había hablado de la corrupción del PSOE, por amapararla, le recordó que "están ustedes para hablar de corrupción. ¿Y sabe cuantos casos tiene Compromís? Ninguno".

Robles se disculpa por lo de "sacar al chico"

Se calentó el debate cuando, al iniciar ese su segundo turno, Robles ironnizó al asegurar que "cuando no hay nada que decir se hace lo de siempre: se saca al chico a que diga cosas". Y Caballero, por ahí, no pasó. Se lo afeó como "falta de respeto" y le recordó que "soy tan portavoz como usted". Para no seguir con el tema, y porque estaba fuera de la cortesía parlamentaria, Robles pidió disculpas, Caballero se las aceptó.

El tema estaba más que manido cuando el portavoz del PP estableció la moraleja final: "No: Valencia no vive un caos, sino un cambio. Aquí hay gestión y hechos, y una alcaldesa que cumple con su programa, el que eligieron los valencianos, dando carpetazo a sus recetas".

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