Fracasa un nuevo intento de declarar València como Ciudad Tensionada para controlar el precio de la vivienda
Gobierno y oposición escenifican sus diferencias insalvables en la gestión de la habitabilidad

Poblado chabolista junto a viviendas en el Grao / Germán Caballero

El pleno extraordinario se convirtió, en no pocos pasajes, en un Debate Sobre el Estado de la Ciudad, versión temporada de invierno. Porque no solo entraron a colación temas recurrentes, sino argumentos, a favor y en contra, no menos recurrentes. Así, una moción presentada por la oposición sobre "Contención de los Precios y Refuerzo de las Políticas Públicas de Vivienda" suponía declarar la ciudad como "tensionada" para intervenir los precios. Algo que estaba llamado a fracasar desde el primer momento.
Empezó el turno en representación de Compromís, el concejal Pere Fuset para proclamar que "la negativa a limitar los precios expulsa a la gente. Y lo que representa es una voluntad clara: ayudar a los amigos, y eso choca con el interés general".
"1.600 euros es una burrada"
Puso el ejemplo de pandemia mientras mostraba una mascarilla: "Hace cinco años, tener una mascarilla eran una excusa para la especulación. Había gente que sabía que, si se necesitaba, como así ocurría, se pagaría lo que hiciera falta. "Ley de la oferta y la demanda" se decía. Bueno, más bien "de la jungla". Se llegaron a pagar tres euros en farmacias y el Estado intervino, limitando los precios, que sigue vigentes: 62 céntimos como máximo".
Por esa regla de tres, "¿Por qué se limitan los precios de las mascarillas y no de la vivienda?". Echó mano de datos: "Un alquiler de 1.600 euros al mes es una burrada. Tanto como tres euros por una mascarilla. ¿No es lícito intervenir el mercado?".
Y otro ejemplo: "cuando aquel tiempo que ibas a un supermercado y no podías comprar determinadas bolsas al día. ¿Por qué limitas un mojito y hay fondos buitre que compran pisos de viente en veinte".
En definitiva, la culpa es del gobierno. Municipal. "Si Catalá quisiera, serían un 40 por ciento más baratos. Tienen en su mano aplicar una ley social y no quieren. De hecho, lo primero que hicieron fue eliminar los trámites iniciados por el gobierno de progreso. Y así, sus amigos ganan más dinero"
"Fracasaremos como ciudad"
Detrás vino el socialista Borja Sanjuán para terminar de completar el lienzo: "La vivienda no es un bien de mercado sino un derecho. En el resto de países de Europa no es lo mismo que una patata o un coche. Está intervenido y nadie dice que estén en una dictadura". Se preguntó "¿Qué proyectos de vida hay en una ciudad donde no se pueden emancipar más que el 15 por ciento de los jóvenes?". En conclusión, "Valencia es una ciudad que cierra la puerta a la gente". Otra solución: "Hay que limitar la vivienda privada. En Valencia hay más gente comprando para invertir que para vivir".
Y actuar rápido porque "ningún joven que quiere una vivienda puede esperar cuatro años a que se levanten mil viviendas protegidas. La única medida es la que atenta contra todos los perjuicios de este gobierno: limitar los precios del alquiler. El día que los sueldos de València no dan para vivir en València, habremos fracasado".
"Ha fracasado en otras ciudades"
Tan previsibles como los argumentos de la oposición serían los del PP (Vox pasó de largo). Y tan previsibles como divergentes. Le tocaba a Juan Giner para echar mano de la metáfora: "Si quieres adelgazar y le dicen que tomes una pastilla que quita al hambre. A partir de ahí, si nos quedamos solo en eso, sin leer el prospecto, con los daños que genera la pastilla o que no se ha probado y no da resultados, quizá no se la tomaría".
Trasladado el ejemplo, "Los alquileres más bajos, cuando implantas la regulación, se salen del mercado y los más altos se mantienen. Aunque la unidad se reduzca, pierdes oferta". Y apeló al ejemplo de otras ciudades ya declaradas como Tensionadas: "Ha pasado en Barcelona, dicho por la Generalitat, y en Berlín, París o Estocolmo. Ese es el modelo a seguir si quiere que la gente no encuentre piso". Reconoció que "es una situación que quita el sueño y no por hacer probatinas".
Y al contraataque: "Pensaba que ustedes pedirían perdón por el lío en el que nos han metido". En el sentido de que "sus ocho años de no actividad son las que nos ha llevado a esta situación". ¿Qué es lo que no hicieron? "Ni suelos, ni vivienda pública" -sorprendentemente, sin mentar la cifra mágica de 14 en ese periodo, tantas veces repetido por el actual gobierno- "ni incentivar la vivienda libre. Lo único que hicieron fue bloquear licencias, con veinte mil expedientes paralizados".
Y faltaba la alusión al Gobierno de España: "hemos ido a los PAIs de Artillería e Ingenieros". Los terrenos militares desclasificados donde se deben levantar cientos de viviendas protegidas "anunciadas hasta tres veces por el presidente del Gobierno de España y allí no hay nada. Ni un proyecto, ni una grúa. Y llevan ya siete años gobernando. Y engañándonos tres veces" en alusión a los anuncios.
Las asociaciones ponen la voz de alarma: "la ciudad explotará"
Varias asociaciones fueron la voz externa. Por ejemplo, la Asociación Intercultural Candombe se quejó de esos altos precios, especialmente para colectivos vulnerables "con contratos imposibles" y con situaciones de todo tipo "sin condiciones de habitabilidad o de convivencia". Con lo que la solución no pasa por otra alternativa que hacer de la ciudad "zona tensionada".
Mujeres, Voces y Resistencias lo hizo para recordar que "las inmobiliarias incluyen cláusulas discriminatorias, que vulneran derechos y aplican prácticas racistas" y "os pedimos valentía: votar a favor de Valencia como zona tensionada o mirarnos a la cara y decir que no os importamos".
El Consell de la Joventut también se sumó por su grupo de edad "que está en una situación insostenible. Pedimos soluciones y no discursos vacíos" por "el aumento de los precios del alquiler" que se traduce en datos como que "el 15 por ciento de los jovenes solo se pueden emancipar, empleando más del 80 por ciento del sueldo. Llevamos años alertando de esta situación".
Y la Asociación de Vecinos de La Torre, cedió el turno a una plataforma por la vivienda para anunciar que " estamos en emergencia habitacional", reclamando "un análisis serio de necesidades y disponibilidades, que no es solo de la administración local". Le pidió una reunión a la alcaldesa porque "hay políticas que entienden la vivienda como mercancía y no hay valentía para poner límites y evitar tantos beneficios. Si no ponéis límites, la ciudad explotará, porque la gente quiere tener libertad para tener un hogar". Además de recordar que "el 31 de diciembre termina el escudo social y hay familias que quedarán desamparadas".
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