Una promoción de 34 bajos turísticos en Russafa indigna a los vecinos
La asociación Plataforma per Russafa seguirá el ejemplo de Safranar, donde los vecinos consiguieron que la Generalitat le retirara la licencia a una colmena de 24 alojamientos

La manzana donde se están promoviendo 34 apartamentos / Fernando Bustamante
El servicio de licencias del Ayuntamiento de València sacó a exposición pública el pasado 17 de noviembre un proyecto de 34 apartamentos turísticos en el bajo de una manzana de la calle Puerto Rico, en Russafa.
La promoción de la mercantil Puerto Rico Project 2022 SL contempla construir 29 apartamentos en el interior del patio de manzana situado entre las calles Pintor Gisbert, Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Además, desarrollará otros cinco bajos en la citada calle, entre los números 35 y 37.
Los bajos tendrán una superficie mínima de 24 metros cuadrados y en 23 de ellos se incorpora un altillo. Además, la promoción de Puerto Rico Project 2022 SL incluye un aparcamiento de 61 plazas distribuidas en dos niveles subterráneos.
La asociación vecinal Plataforma per Russafa, con un centenar de socios, ha convocado para este miércoles una asamblea donde se debatirá cómo oponerse a la promoción siguiendo el ejemplo de la colmena de Safranar, a la que la Generalitat retiró la licencia. Los vecinos contarán con la colaboración de la Mataobras, plataforma que combate la proliferación de apartamentos turísticos en València.
“Esto era un bingo. Y coincide con una promesa electoral del equipo de Rita Barberá que ahí situaba un par de piscinas para el barrio. Pero finalmente no se hizo nada”, cuentan fuentes de Plataforma per Russafa. “Nosotros pedimos lo que ahora es el Consum para tener piscinas, pero nos quisieron contentar con ese proyecto sin que se hubiera cerrado el trato. Al final no se ejecutó”, añaden.
Conocido el nuevo proyecto, la asociación vecinal se ha puesto en marcha para solicitar una reunión con el consistorio, conseguir el expediente del proyecto y valorar posibles acciones contra la nueva colmena de bajos turísticos de València. Plataforma per Russafa además ha solicitado asesoría legal de una cooperativa.
“El objetivo es paralizar los apartamentos tal como ocurrió en Safranar –un caso ampliamente documentado por este periódico–. Esto es una ola de alojamientos. Están complicando la pertenencia al barrio. Aunque sean promociones interiores. Hay que cortar de raíz esta venta del barrio, porque los bajos turísticos son los que están tensando el precio de los alquileres de los locales comerciales. Si no hay alternativa a los bajos turísticos, tenemos un problema grave”, afirman las mismas fuentes. “Los comerciantes están que trinan porque caducan sus contratos de alquiler y les pegan un sablazo".
Así, aunque el expediente se inició antes de la implantación de la moratoria a los apartamentos turísticos, en el vecindario molesta que “se permitan tramitar licencias sin saber en qué situación está el barrio, del mismo modo que tampoco se dan licencia de bares sin tener las características de las calles”.
Relacionado con esta cuestión concreta, desde la asociación vecinal recuerdan que en Russafa se instaló un proyecto piloto de terraza antirruido con el objetivo de garantizar el descanso de las viviendas colindantes. “No servía”, afirman tajantes los vecinos.
Y ligado a la proliferación de apartamentos turísticos, con algunas de las calles más saturadas de toda València, en la plataforma defienden que una declaración de zona tensionada al menos contribuiría a topar precios y evitar la sangría que están viviendo en carne propia. “Nosotros no tuvimos que ir de nuestra asociación vecinal porque pagábamos 1.200 euros y nos pedían 2.000”, recuerdan.
En el local en el que estaban en Literato Azorín se encontraban a pie de parque lo que daba mucha vida al espacio vecinal, que además compartían con los "Scout" del barrio, que tenían una gran zona verde a las puertas para realizar actividades. El cambio de sede para la asociación fue un golpe. "Fue una manera de romper lazos vecinales en el barrio", cuentan.
Por todo ello, los vecinos, indignados –algunos de la misma manzana habían prohibido los bajos turísticos por estatutos, según cuentan–, presionarán a la administración para que siga los pasos emprendidos en Safranar y retire la licencia a la sociedad que recibe el nombre de la calle donde pretende abrir su negocio. Entre otras cosas, recordarán al ayuntamiento que la ordenanza en la que trabaja el concejal Juan Giner no permitirá a los pisos turísticas superar el 5% del total de las viviendas por manzana.
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