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El Santo Cáliz de la Catedral es bastante más antiguo que Jesús

Un experto italiano en escultura data la copa de ágata entre los siglos II y I a.C. por su diseño y materiales

Dario del Bufalo, durante su exposición

Dario del Bufalo, durante su exposición / Victor Gutierrez/Avan

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

El Congreso del Santo Cáliz reune en València a diferentes expertos que analizan, dentro de los actos del Año Jubilar, el significado, tanto material como espiritual, de la pieza que se guarda en la Catedral como su tesoro más valioso.

Resulta evidente, a estas alturas, que nunca se sabrá fehacientemente si el cazillo que se exhibe fue realmente el utilizado en la Última Cena. Un acontecimiento bíblico sobre el que también es difícil desentrañar, más de dos mil años después, sus pormenores más precisos. Lo cierto es que, tras muchas vicisitudes y miles de kilómetros recorridos, luce en la Seo de la ciudad, siendo objeto de miles de visitas anuales aunque lejos del poder de atracción externo que tienen otras piezas de la cristiandad, desde la Sábana Santa al sepulcro de Santiago Apóstol, por poner dos ejemplos.

Lo cierto es que los expertos que se han dado cita aportan su visión sobre el vaso. Y en la segunda jornada de conferencias ha intervenico el experto italiano en escultura Dario del Bufalo para asegurar que la pieza podría ser, cronología en la mano, bastante más viejo que Jesucristo. Tanto es así que, respetando la línea de tiempo, lo que éste habría utilizado ante sus apóstoles sería si no un objeto de anticuario, sí un modelo "vintage". No en vano, ha asegurado que ese tipo de copas de ágata, "por su diseño y la calidad de la piedra semipreciosa puede datarse fácilmente entre los siglos II y I a.C”.

Así lo recoge la agencia Avan, quue destaca también que “el material con el que se fabricaban las vasijas murrinas era ágata parduzca, de la cual nos han llegado numerosas y conocidas vasijas y cuencos antiguos, conservados íntegramente o en fragmentos, en muchos de los museos y tesoros más famosos, como el tesoro de San Marco en Venecia, el Museo degli Argenti en Florencia, el Museo Capitolino en Roma, el Museo del Louvre en París”. “Se consideran todo un objeto de lujo durante más de veinte siglos”.

En su exposición ha señalado que “un aspecto que no explica del Santo Cáliz de Valencia es su mancha blanquecina y que es difícil explicar científicamente, ya que el color marrón oscuro que presenta se daba “al cocer en agua mezclada con miel caramelizada y que hacía que fuera homogénea”. “Esto es algo en lo que he estado pensando últimamente, razonando que este blanqueamiento es un blanqueamiento no comprobable, inexplicable, y que solo se podía dar por contacto con algo”. Una teoría de carácter espiritual, según el profesor, “es que se blanqueó por algún contacto, que puede ser el del cuerpo de Cristo tras su muerte y al recoger su sangre en en la copa”.

Del Búfalo también ha explicado que “podemos afirmar con certeza que se construyó con un ágata oriental que absorbe, en algunas capas sí, en otras no, el caramelo de miel. Así que, desde un punto de vista técnico, científico, geológico y estilístico, no tenemos ninguna duda de que se trata de una copa india oriental construida para un mercado romano o de Alejandría, en Egipto, del período ptolemaico, en el siglo I a. C.”.

Zarzo defendió la autenticidad de la copa

Zarzo defendió la autenticidad de la copa / Victor Gutierrez/Avan

Zarzo: “La arqueología puede demostrar la autenticidad”

Manuel Zarzo, profesor de la Universitat Politècnica de València, ha presentado algunos de los argumentos de autenticidad del Santo Cáliz basados en los estudios arqueológicos, que han centrado una de las sesiones del Congreso del Santo Cáliz.

Según el profesor, una de las claves de su autenticidad a la que se ha prestado muy poca atención hasta ahora es la simbología de la copa. “Jesús eligió la casa de un discípulo suyo para celebrar la Cena de Pascua, de modo que indirectamente podemos decir que eligió una copa de bendición con unas características concretas. Toda la Sagrada Escritura es enormemente simbólica, de modo que Jesús habría elegido una copa con una simbología acorde con la Eucaristía”.

Este investigador ha afirmado que, tras estudiar la simbología de la copa de ágata resulta sorprendente su vinculación con la Eucaristía, en especial debido a las bandas verticales del ágata que imitan a una llama de fuego, símbolo del Espíritu Santo, también porque la Cornalina era símbolo del hijo primogénito, y porque el bandeado del ágata recuerda una copa de madera, símbolo del sacrificio de Jesús en la cruz. Respecto a la autenticidad, Zarzo ha apuntado a una prueba, que en su opinión es irrefutable y que se dio a conocer en 2018: un pasaje del Apocalipsis describe supuestamente un recipiente que coincide exactamente con el Santo Cáliz de Valencia.

Otro aspecto esencial relacionado con su autenticidad es la datación. En el estudio arqueológico del Santo Cáliz realizado por Antonio Beltrán en 1960, la copa de ágata se dató entre el siglo IV antes de Cristo, hasta el siglo I después de Cristo, más probable entre los siglos II al I aC.

Según apunta Zarzo, en el trabajo de Beltrán no se aportan razones para justificar esta datación. El profesor Zarzo indica que, curiosamente, la clave está en el desarrollo de la fabricación del vidrio por soplado, en el siglo I aC, el cual tuvo un gran desarrollo en el siglo I de nuestra era. Estudios metrológicos de alta resolución realizados con el Cáliz indican que la pared de la copa es “bastante gruesa” y de espesor variable, lo que sugiere que se talló antes del auge de las copas fabricadas en vidrio soplado. De hecho, la competencia surgida a raíz del desarrollo de esta tecnología obligó a tallar copas de piedra con espesores más finos. En definitiva, es muy probable que sí que fuese tallada antes del año 33 dC en que tuvo lugar la Última Cena.

En la conferencia también se ha abordado el tema del valor económico que pudo tener una copa de bendición judía como la del Santo Cáliz. Aunque hoy en día los objetos de ágata no tienen un valor excesivo, el profesor Zarzo explica las razones por las cuales una copa de estas características sería extraordinariamente valiosa, lo cual es coherente con los Evangelios ya que la Última Cena se celebró en casa de un discípulo de Jesús adinerado.

El profesor ha recordado “la necesidad de esclarecer un relato fiable, sólido y con credibilidad documentada sobre la autenticidad de la reliquia”. 

Monzó expuso la tesis de la mancha blanca

Monzó expuso la tesis de la mancha blanca / Victor Gutierrez/Avan

¿Qué es la mancha blanquecina?

Por otra parte, un estudio realizado por investigadores de la Universitat Politècnica de Valencia analiza el origen de la mancha blanquecina de la parte posterior de la copa del Santo Cáliz que se venera en la Catedral. Los resultados de este estudio han sido presentados de la mano del catedrático José María Monzó Balbuena, quien ha liderado la investigación.

 “Hasta ahora se pensaba que la copa de ágata tuvo un contacto accidental con algún producto químico agresivo que atacó la piedra y causó la decoloración”. Asumiendo esta hipótesis de partida, el grupo de investigación de la UPV realizó un experimento de laboratorio consistente en sumergir unas esferas de cuarzo marrón en disoluciones concentradas de diversos agresivos químicos. Se eligieron esferas de cuarzo por ser este material de la misma composición y color a la copa del Santo Cáliz. 

Los investigadores se plantearon que la mancha blanquecina pudiera deberse a la pérdida del pigmento artificialmente añadido a la copa una vez tallada. Es decir, originariamente toda la copa tendría un aspecto blanquecino, tal como muestra la mancha actual, posteriormente habría sido teñida, y por contacto accidental con algún producto en una parte superficial de la copa, se habría perdido esta tinción, dando lugar a la mancha.

Pensar que el Santo Cáliz originariamente era una copa blanquecina que fue teñida artificialmente resulta sorprendente, pero es una técnica muy antigua empleada habitualmente en época helenístico-romana. En el siglo I de nuestra era, Plinio el Viejo ya mencionaba que era habitual teñir los objetos de ágata. Pero sorprende el método que describe este autor: una vez talladas, las copas se hervían con miel durante siete días consecutivos, de modo que el azúcar se carameliza y tiñe la superficie. 

Los experimentos realizados en la UPV abren una nueva línea de investigación sobre el Santo Cáliz, ya que existían diversos métodos para teñir las copas de ágata. “Esperamos que en los próximos años se desvele definitivamente si es una copa teñida con azúcar caramelizado o con pigmentos minerales”.

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