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Bernabé pide "un año y medio de dejarse la piel" para recuperar la alcaldía de València para el PSOE

Pilar Bernabé, delegada del Gobierno y candidata socialista, acuña contra Catalá el término de "alcaldesa franquista"

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

A Pilar Bernabé le espera un año y medio agotador, porque a sus obligaciones de Delegada de Gobierno acompañará, ya lo hace, la precampaña por la alcaldía más larga de la historia de València. La candidata socialista, ya ungida como tal, pisará muchos días su ciudad en clave municipalista. Y la Cena de Navidad sirvió también para activar el Comité Comarcal, que no es otra cosa que, tal como ella misma aseguró, "el arranque de la constitución de un proyecto político con el que vamos a recuperar València. A recuperar València para los valencianos y las valencianas".

El acto con la militancia sirvió para que Bernabé se diera un baño de masas entre simpatizantes y para que mandara sus líneas de actuación. Que pasan por dos ejercicios de lógica: lo mal que lo hace María José Catalá con sus socios de Vox y lo bien que lo hará el PSOE cuando recupere la alcaldía. "porque es posible, es real y está a nuestro alcance" y porque lo hará "con un proyecto serio, valiente y riguroso. Un proyecto en el que poder confiar" pero para el que "tenemos que dejarnos la piel".

Buena parte del discurso sirvió para enmarcar la actual València y a su responsable. Y sigue la guerra de eslóganes. Si para la actual alcaldesa, Pilar Bernabé es "la delegada de Sánchez", su némesis empieza a acuñarla como "alcaldesa franquista". Y otro latiguillo: si cuando el PP estaba en la oposición, el gobierno municipal era el de "Ribó y el PSPV", ahora Bernabé repitió varias veces el de "Catalá y Vox".

"Tenemos que estar más presentes que nunca porque lo que está en juego es la esencia de la democracia. Enfrente tenemos una alianza entre el PP y Vox que representa lo peor del pasado" y empezó a hacer alusión a la Zona de Bajas Emisiones, la subida del transporte público, la ciudad "rancia con coches, humo y ruido", el "negacionismo de la ciencia", y que, en definitiva, si hacen algo, es "gracias a proyectos que dejamos en marcha aunque los han cercenado".

La mejor defensa, un buen ataque

Y por si el "caso Salazar" la tenía salpicada por su condición de secretaria de Igualdad en el PSOE -que así insinuó Catala durante la mañana-, la mejor defensa es un buen ataque, al recordar "cómo ha reducido Catalá el presupuesto en Igualdad, cómo eliminó las políticas de empleo destinadas a ayudar a las mujeres víctimas de vilencia machista y que dio un premio a un maltratador". Conclusión: "lecciones, ninguna".

"Nosotros queremos una ciudad vibrante, innovadora, verde, europea, capaz de afrontar el cambio climático, de generar oportunidades y de mirar al futuro" pero sin olvidar el pasado, pero no el reciente, sino el más antiguo, porque las alusiones al franquismo continuaron por ser "los padres políticos de la derecha actual" en alusión a los intentos de urbanizar El Saler o hacer una autopista en el viejo cauce y que ahora "se va a repetir con el Corredor Verde, pero fracasarán porque será lo que el pueblo quiera".

"Estamos en un momento frontera" proclamó Bernabé, quien instó a "caminar juntos para llevar nuestro proyecto a cada palmo de esta ciudad". ¿Y que hará el PSOE en la alcaldía? "imponer el 60% de vivienda protegida en los nuevos desarrollos, no daremos más licencias a los apartamentos turísticos y cobraremos una tasa turística que revierta en la ciudad".

En definitiva, Bernabé, que es confesa corredora de fondo, instó a su militancia a, cena de Navidad mediante, "cargarnos de energía. Para coger fuerza porque es el momento de volver a encender València".

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