El centro de València, en alerta: el sábado se espera una afluencia masiva por Navidad y puente
El consistorio de València se enfrenta a un desafío organizativo por la afluencia masiva de personas en el centro, sumando la decoración navideña, un castillo piromusical y la presencia de atletas

Aspecto de la plaza el día de la inauguración de las luces / RLV

La ciudad de València afronta este sábado un auténtico reto organizativo. Dentro de un fin de semana con numerosas citas, hay una que preocupa especialmente dentro del calendario de Navidad: la tarde del sábado y en el centro de la ciudad. Mucho más que el Maratón del domingo -que es un caos previsible, pero en una ciudad que lo ha asumido desde hace tiempo y que se mueve poco durante esa matinal-, es la jornada de sábado por la tarde la que tiene un punto de riesgo por la concentración humana, ya contemplada los dos anteriores fines de semana, y que ahora llega corregida y aumentada.
Ese día se prevé una presencia masiva de personas en toda la ronda interior. Es una tormenta perfecta. Por una parte, la propia condición de sábado a veinte días de Nochebuena, tiempo para ir adquiriendo regalos. A esto se une que se está en pleno puente y que es uno de los momentos preferidos por los habitantes del área metropolitana para acudir al Cap i Casal. Por si fuera poco, habrá una población flotante de miles de personas más: los atletas extranjeros que participarán en la carrera el día siguiente, y que no van a desaprovechar la tarde previa -en la que es bueno salir a "estirar las piernas"- para visitar la ciudad. Y el centro, además, ha consolidado un efecto llamada a base de la decoración y atracciones y, como remate, la celebración de un mini castillo piromusical a las seis y media de la tarde.
Si a esto se une que València tiene una configuración en la que todo "confluye hacia el centro", es fácil imaginar que los servicios municipales tengan una más que fundada inquietud y se tenga preparado un operativo especial.
Fuentes municipales lo reconocen: no pueden decir "si pueden evitarlo, no vengan al centro" ni siquiera completando la frase con un "háganlo otro día". Pero sí que hay consejos explícitos. El más importante, evitar el vehículo privado y no desdeñar el acudir en transporte público a pie. Y de entre los vehículos institucionales, tampoco tienen duda: el metro como mejor solución. Porque con los autobuses, normalmente, habrá que armarse también de paciencia ante una circulación lenta que se extiende por las grandes vías -especialmente Marqués del Turia y Germanías- y los accesos. Además, casi veinte líneas verán alterado su recorrido, especialmente las que entran más en el centro, donde el tránsito peatonal se prevé numeroso.
El pasado sábado ya hubo desvíos selectivos
Tanto es así, que no se descarta el cierre completo si la situación se convierte en inasumible. Sirva el ejemplo del pasado fin de semana en el que ya no se pudo acceder a los aleaños de la plaza del Ayuntamiento. Mientras, las calles de acceso a Colón (Russafa, Pizarro, Isabel la Católica y Conde Salvatierra) registraron un auténtico colapso, que llegaba a las grandes vías. Y que, obviamente, también saturaron Colón.
El pasado sábado, la afluencia fue enorme. Y hay dos elementos a considerar: a las seis y media se dispara un pequeño piromusical desde la azotea municipal. En aquel momento, la plaza estaba totalmente llena. Pero no se dio el caso, típico de las "mascletaes" de que, una vez finalizado, la gente "circula". ¿Por qué? Porque muchos de los asistentes, especialmente los que se apostaron frente a la fachada municipal se acercaron al Árbol de Navidad, convertido también en objeto de culto y selfi, por lo que la movilidad peatonal tardó en recuperarse. Es probable que en esta ocasión sí que juegue a favor que no haya vallas bajo el ayuntamiento, habida cuenta de que las del pasado sábado eran preventivas por la manifestación convocada contra Carlos Mazón, pero que fue desviada de su recorrido precisamente para no coincidir con los actos navideños.
Y además, carritos de bebé
Y hay otro elemento que no contribuye a mejorar las cosas: al ser un público navideño, es familiar. Y eso multiplica, entre la multitud, la presencia de carritos de niños pequeños. Que son mucho mas numerosos que en las aglomeraciones de las "mascletaes" fallera.
El desborde del centro por la Navidad ya se vivió en 2023, cuando incluso algunos autobuses y vehículos quedaron atrapados por la muchedumbre. El pasado año todo fue más relajado porque la propia Navidad tuvo un perfil más bajo tras lo ocurrido en la dana. Pero la inauguración de las luces, hace ahora dos semanas, ya dejaron claro que el centro, en determinados momentos de diciembre, va a ser un reto organizativo. De hecho, de cara al año que viene, el acto de encendido estará acompañado de un dispositivo de seguridad similar al de las "mascletaes" de Fallas, con multiplicación de las vías de evacuación.
Los lugares en los que puede desviarse el tráfico serán Paz con Marqués de Dos Aguas, Oeste con Quevedo, San Vicente con Periodista Azzati -cuando no, según como discurran las cosas, con San Agustín-, San vicente con San Pablo, Xàtiva con San Agustín y con Marqués de Sotelo. A lo que, en caso de ponerse peor las cosas, se sumarían controles preventivos en Porta de la Mar y Grandes Vías.
En este contexto, hasta el concierto de David Bisbal en el Roig Arena tiene su punto de alivio: celebrándose a las ocho de la tarde, supondrá apartar del centro a varios miles de personas, que se dirigirán a las afueras de la ciudad.
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