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València reconoce que la AVL tiene la última palabra en el cambio de topónimo

El gobierno municipal estima parcialmente una alegación de Compromís y asume que deberá situar primero la forma en valenciano dentro de la denominación bilingüe

El topónimo con tilde abierta, en el adoquinado de la Plaza del Ayuntamiento

El topónimo con tilde abierta, en el adoquinado de la Plaza del Ayuntamiento / Francisco Calabuig

València

El gobierno municipal de PP y Vox sigue cumpliendo etapas en su propósito de cambiar el topónimo de València y oficializar la forma bilingüe “Valencia/Valéncia”, con acento cerrado. El servicio de Normalización Lingüística ha resuelto las más de 1.000 alegaciones presentadas en el expediente –casi todas en contra de la modificación– y la Comisión de Bienestar Social, Educación, Cultura y Deportes aprobará el próximo martes el cambio tal como se ha acordado. Una vez superada esa tramitación administrativa, el expediente del cambio del topónimo de la ciudad continuará con la aprobación definitiva por parte del Pleno de la Corporación y, posteriormente, su remisión a la Generalitat Valenciana.

Este expediente guarda dos detalles significativos en sus casi 150 páginas. La alegación sobre la carencia de competencias del Ayuntamiento de València se desestima porque el consistorio es competente para iniciar el expediente, tramitar la información pública y elevar una propuesta de cambio de denominación dentro del marco procedimental establecido. Pero a continuación, el consistorio reconoce que la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) “ostenta funciones determinantes en materia de normativa lingüística y toponimia, de forma que su informe es preceptivo cuando el cambio de denominación requiera la fijación o validación de la forma oficial en valenciano”. Este informe será emitido por la AVL a solicitud de la dirección general competente en materia de Administración Local, una vez el Ayuntamiento envíe el expediente a la Generalitat.

El segundo detalle relevante tiene que ver con el orden de los vocablos dentro de la forma bilingüe. Compromís denunciaba una infracción de la normativa autonómica y municipal al situarse por delante la forma en castellano, una alegación que finalmente ha sido admitida. La normativa dice: “En el caso de municipios, los territorios de los cuales sean de predominio valencianohablante, en primer lugar irá la denominación en la forma valenciana, seguido de barra y el nombre en castellano”. Es decir, la forma valenciana deberá ir siempre por delante.

Sobre la obligatoriedad de pasar por la AVL, cabe recordar que, tal como ha venido informando Levante-EMV, el municipio de L’Orxa intentó hace varias semanas una modificación simular y la Acadèmcia tumbó la iniciativa del gobierno conservador. El municipio alicantino esgrimía argumentos parecidos a los que ahora utiliza el Ayuntamiento de València: el uso popular no se correspondería con la imposición normativa. Pero para la institución autonómica este no era argumento suficiente, de modo que rechazó el cambio a la forma L'Orxa/Lorcha.

Preguntada por la toponimia del Cap i Casal, la alcaldesa de la ciudad, María José Catalá, ha recordado que el ayuntamiento aprobó hace un año una moción impulsora con dos partes: la primera consistía en recuperar la denominación en castellano de valencia, y la segunda era solicitar un informe a un lingüista que ademá es académico de la AVL sobre la posibilidad de cambiar el acento. “Este acento se cambió, y el informe así lo acredita, con un procedimiento bastante dudoso en cuanto a las formas en su día. València tiene el acento abierto pero no de siempre, sino de la última legislatura de Compromís y PSPV. A nosotros nos pareció que el procedimiento no fue el correcto y que además había lingüistas de la AVL que alertaban que no estaban de acuerdo”, resumía ayer la alcaldesa.

Y añadía: “La denominación en castellano la podemos hacer desde el Ayuntamiento de València porque tenemos competencia para tener doble denominación en castellano y valenciano. Y el cambio del acento tendrá el procedimiento oportuno”.

"El topónimo que Rita Barberá usaba"

Por su parte, Pere Fuset, de Compromís, subrayaba que en la respuesta oficial a las más de 1.000 alegaciones al cambio de nombre de la ciudad, “Catalá, se ha visto obligada a corregir de nuevo algunas de las irregularidades cometidas como ya hizo cuando desde Compromís pedimos, al inicio del procedimiento administrativo, un informe de legalidad al abogado de la ciudad".

“El gobierno de PP y VOX reconoce ahora que su propuesta de doblete no cumplía con los criterios de la ley y ha estimado parcialmente las centenares de alegaciones promovidas por Compromís de forma que tendrá que poner en primer término el nombre ahora oficial en valenciano en una fórmula compuesta absolutamente innecesaria y redundante", continuaba Fuset. “Pero, además, el informe reconoce que el gobierno municipal no tiene competencia final en la supuesta batalla ortográfica sobre cómo escribir València puesto que admite que los informes de la AVL son "vinculantes" –y la Acadèmia ya avaló en 2016 el acento abierto–.

Leyendo el documento de respuesta a las alegaciones desde Compromís vaticinan que el nombre de València se quedará exactamente igual, “tal como Rita Barberà lo usaba desde los primeros informes de la AVL". De aprobarse la propuesta de la alcaldesa María José Catalá, dicen los valencianistas, "tendremos que gastar millones de euros en placas para añadir junto a València, un segundo Valencia redundante. Un absurdo teniendo en cuenta que no somos Pamplona-Iruña. La propuesta de Catalá es un meme absurdo que nos cuesta tiempo, dinero y división estéril".

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