I Foro Área Metropolitana de València
Bielsa abre la vía para impulsar un acuerdo en el área metropolitana de València
El alcalde de Mislata anuncia un grupo impulsor de alcaldes para llevar a Les Corts una ley metropolitana mientras expertos y municipios reclaman pasar del diagnóstico a la acción

Esteban San Canuto / Miguel Angel Montesinos

El I Foro Área Metropolitana de València impulsado por Levante-EMV cerró su primera mesa con un compromiso político poco habitual en este tipo de encuentros: el alcalde de Mislata, Carlos Fernández Bielsa, se comprometió a promover la creación de un grupo impulsor de alcaldes y alcaldesas que trabaje una propuesta de ley de carácter metropolitano y la lleve al debate parlamentario en Les Corts Valencianes. El objetivo es dotar de una gobernanza estable a un área urbana de cerca de un millón y medio de habitantes que arrastra desde hace décadas una fragmentación institucional que dificulta la respuesta a los grandes retos comunes.
Ese compromiso llegó tras un debate en el que se repitió una idea central: el diagnóstico está hecho desde hace años, pero ha faltado voluntad política para convertirlo en decisiones. La mesa reunió al director de Levante-EMV, Joan-Carles Martí; al propio Bielsa y al catedrático de Geografía Humana de la Universitat de València, Joan Romero, en una sesión marcada por la apelación constante a pasar del discurso a la cooperación real y por la constatación de que el bloqueo no es técnico, sino político.
La jornada se abrió con la intervención institucional del alcalde de Mislata, que agradeció a Levante-EMV la organización del foro y el hecho de situar a su ciudad como espacio de encuentro del debate metropolitano. En su discurso de apertura, Bielsa puso el foco en las particularidades urbanas de Mislata —una de las ciudades más densas de Europa— para trasladar una reflexión al conjunto del entorno metropolitano. «No podemos seguir pensando el transporte público desde una lógica radial y centralizada, como si todo tuviera que pasar por el centro de València», advirtió, defendiendo una visión policéntrica del territorio y una mejor conexión transversal entre municipios vecinos.

Carlos Fernández Bielsa y Joan Romero. / Miguel Angel Montesinos
Antes de entrar en el debate, el catedrático Joan Romero ofreció una ponencia introductoria que sirvió de marco analítico y de advertencia. Romero recordó que ya en 1997 se elaboró un proyecto de área metropolitana que nunca llegó a consolidarse y reclamó abandonar la polarización política. «La democracia es pacto, y sin pacto no hay posibilidad de avanzar», afirmó, lamentando que la cuestión metropolitana no haya logrado formar parte estable del debate democrático valenciano.
Comparación con el AVE
Romero contextualizó la situación valenciana con datos que evidencian la dimensión del problema. València es la tercera mayor área metropolitana de España, con una primera corona de 44 municipios y alrededor de 1,5 millones de habitantes, además de una región urbana más amplia que supera los dos millones. En ese espacio se producen más de cuatro millones de desplazamientos diarios por motivos laborales, educativos, comerciales o de ocio. «Cuesta el mismo tiempo ir de Madrid a València en AVE que cruzar el área metropolitana de un extremo a otro», ironizó, para subrayar el colapso de la movilidad cotidiana.
«Cuesta el mismo tiempo ir de Madrid a València en AVE que cruzar el área metropolitana de un extremo a otro», ironizó Romero, para subrayar el colapso de la movilidad cotidiana
El catedrático incidió en que el modelo urbano valenciano ha pasado de una fuerte concentración a una dispersión progresiva desde los años ochenta, lo que exige instrumentos de coordinación supramunicipal. «Los ciudadanos necesitan identificarse con su municipio, pero eso debe ser compatible con una escala de gobierno superior», señaló, reclamando que las decisiones se tomen con datos y mapas compartidos sobre movilidad, suelo disponible, población y servicios públicos.
Una anomalía en Europa
Romero calificó a València como «una anomalía en Europa». Mientras Alemania, Francia, Italia o Reino Unido cuentan desde hace décadas con áreas metropolitanas plenamente operativas —muchas de ellas más pequeñas que la valenciana—, en España solo Barcelona ha logrado articular una gobernanza estable. A su juicio, en València «sobran diagnósticos e informes», pero faltan datos compartidos, visión conjunta y, sobre todo, voluntad política sostenida. El principal bloqueo, insistió, no está en los ayuntamientos, sino en la esfera de los partidos. «Pasado mañana, una ciudad como Lille celebra su encuentro metropolitano. ¡Qué envidia!», dijo.
Con ese marco, se abrió el debate. El director de Levante-EMV, Joan -Carles Martí, marcó el tono desde el inicio. «Este es el primer foro y no será el único», afirmó, antes de advertir de que ha llegado el momento de pasar de los informes a la acción. «Ya no vendrá el señor Romero a reñirnos; ahora nos toca a nosotros», dijo, defendiendo la necesidad de iniciar caminos concretos, aunque sean modestos, que permitan generar visibilidad y presión política.

El I Foro Área Metropolitana de València, en imágenes / Miguel Angel Montesinos
Martí bajó el debate a ejemplos muy tangibles, como el colapso del metro y la falta de una respuesta coordinada por parte de los municipios afectados. Defendió que si los alcaldes de una misma línea acudieran juntos a reclamar soluciones, y lo hicieran además de forma pública, serían escuchados. «La gente va como sardinas en el metro y seguimos funcionando con un sistema de los años ochenta en una ‘ciudad’ que se acerca a los dos millones de habitantes», lamentó, cuestionando la pasividad institucional ante un problema diario.
El alcalde de Mislata coincidió en el diagnóstico y elevó el tono político. Reconoció que se llega «muy tarde» al debate metropolitano y que la Comunitat Valenciana carece hoy de una ley específica y de órganos eficaces de coordinación. Recordó que en la pasada legislatura se intentó impulsar una norma autonómica sin éxito y advirtió de que ya no se puede seguir así ante retos como la movilidad, la vivienda, la planificación urbana o la emergencia climática.
Bielsa puso como ejemplo la gestión de la dana, que evidenció las tensiones y la descoordinación entre administraciones. «No existe un foro donde podamos intervenir de forma conjunta», afirmó, defendiendo la necesidad de crear espacios estables de diálogo para que los municipios dejen de mirarse «a su campanario» y empiecen a pensar en clave metropolitana.
Barcelona, recordó, es hoy la única área metropolitana organizada de España y un ejemplo de las oportunidades perdidas en València. El caso de Madrid, con distancias más largas y más dispersión, es diferente.
En ese contexto, anunció su compromiso más concreto: impulsar la creación de un espacio de debate entre municipios que desemboque en una propuesta de ley metropolitana. «Vamos a impulsar una propuesta de ley para iniciar ese debate en Les Corts Valencianes», aseguró, defendiendo que debe ser un debate parlamentario con la implicación de todos los partidos. Mientras tanto, añadió, serán los propios municipios los que deban empezar a organizarse de forma supramunicipal.
El alcalde insistió en que la falta de una estructura metropolitana ha supuesto la pérdida de miles de millones de euros en fondos estatales y europeos durante las últimas décadas y defendió que una gobernanza compartida permitiría avanzar en accesibilidad, movilidad, vivienda, servicios públicos y desarrollo económico. Barcelona, recordó, es hoy la única área metropolitana organizada de España y un ejemplo de las oportunidades perdidas en València. El caso de Madrid, con distancias más largas y más dispersión, es diferente.

Joan romero, catedrático de la Universitat de València. / Miguel Angel Montesinos
El debate volvió a ejemplos concretos, como la falta de accesibilidad entre municipios o la ausencia de sistemas eficaces de comunicación en emergencias. Martí cuestionó que en la última alerta por lluvia se llegara a hablar de redes de walkie-talkies y reclamó soluciones tecnológicas coordinadas. Bielsa respondió que se está avanzando en la interconexión de las policías locales y defendió la mancomunación de servicios como Protección Civil.
Escepticismo constructivo
Romero intervino de nuevo para mantener su «escepticismo constructivo». Reconoció avances parciales, pero insistió en que las mancomunidades actuales se quedan pequeñas para abordar grandes políticas públicas. Defendió un camino de abajo a arriba, con presión coordinada de municipios y el apoyo de empresarios, sindicatos y sociedad civil, y advirtió de que sin un acuerdo político entre partidos será imposible avanzar.
En ese punto, los participantes coincidieron en que el impulso metropolitano no puede recaer únicamente en los ayuntamientos. Empresarios, sindicatos, entidades sociales y colegios profesionales fueron señalados como aliados necesarios para generar legitimidad y presión sostenida. Sin ese respaldo social organizado, se advirtió, cualquier iniciativa corre el riesgo de diluirse en los ciclos políticos.
Un encuentro necesario
En el tramo final, Bielsa reforzó su compromiso y aseguró que está dispuesto a convocar un foro de alcaldes y alcaldesas para poner en común problemas y prioridades. Defendió empezar por propuestas concretas en movilidad, vivienda, infraestructuras y seguridad, y reiteró que el objetivo último es mejorar la vida cotidiana de la ciudadanía.
La primera mesa del I Foro del Área Metropolitana de Valencia concluyó así con una idea compartida: la necesidad de cooperación está clara desde hace décadas, pero ahora se abre una ventana para traducirla en una iniciativa política concreta. El reto será comprobar si el compromiso expresado en Mislata logra romper la inercia que durante más de treinta años ha impedido dotar al área de València de una auténtica gobernanza metropolitana.
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