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Movilidad

El calvario de una vecina de València, que necesita andador, para utilizar la EMT

La mujer ha remitido un par de correos electrónicos a la empresas de transportes denunciando que en numerosas ocasiones "los conductores de los autobuses se niegan a deplegarme la rampa"

I.B. tiene verdaderos problemas para acceder a algunos autobuses de la EMT

J.M. López

Marina Falcó

Marina Falcó

València

I.B. arrastra las graves secuelas de un accidente que sufrió este año. Tras romperse el tobillo, el peroné y los ligamentos de la pierna izquierda fue operada y le implantaron una placa de metal en la extremidad. Como consecuencia de semejante intervención, a las visitas al fisioterapeuta y al centro de rehabilitación se le suma que debe utilizar un andador para poder caminar.

A sus 68 años, esta vecina de Ciutat Vella, siempre ha sido una pasajera habitual de la EMT para sus traslados diarios, aunque desde que emplea el andador cada vez se le hace más complicado, por el mal trato que ha recibido en demasiadas ocasiones de parte de varios conductores de estos buses de línea, quienes se niegan a desplegarle la rampa trasera del vehículo. "Porque no son todos los chóferes, pero me ocurre muy a menudo", cuenta apenada a este periódico.

Tal es el hartazgo de esta mujer que ha enviado un par de escritos a la EMT quejándose de esta situación y denunciando "el trato humillante" que le han dispensado. "Es vergonzoso que, cada vez que tengo que coger el autobús, deba dar todas las explicaciones cuando es evidente que necesito ayuda para caminar y no digamos para subir a la plataforma", lamenta I. B., quien ha optado por recurrir al taxi cada vez que puede.

La negativa por parte de los chóferes viene acompañada del pretexto de que solo despliegan la rampa para personas que utilizan la silla de ruedas e "insisten en que acceda por la puerta del conductor, maniobra que no puedo hacer". Algunos "me dicen que no funciona, teniendo que esperar a otro autobús". La mayoría de los encontronazos han tenido lugar en la línea 73, que es la que le deja junto al Hospital General y al centro de salud de Guillem de Castro, donde se trata de las lesiones que sufre, aunque también ha tenido que discutir con conductores de la 81 y la 31.

La respuesta de la EMT

Desde la Empresa Municipal de Transportes lamentaron "la queja presentada sobre el comportamiento de nuestro conductor" y le hicieron sabedora de que sus trabajadores realizan cursos de "conducción eficiente, atención al cliente y control de estrés". Además, le informaron de que ante un caso como el suyo o de personas usuarias de silla de ruedas, muletas o que lleven carro gemelar o que se encuentre con dificultades para acceder al autobús "la persona conductora accionará el sistema de arrodillamiento y rampa" del vehículo.

Sin embargo, para I. B. subirse a uno de los autocares del servicio público es poco menos que un calvario. Acerca de si el sistema de arrodillamiento del autobús -el mecanismo de suspensión neumática que permite que la entrada del autobús baje hasta la altura del bordillo- no le facilitaría la existencia, I. B. insiste en que el problema radica en que ella necesita ubicarse en la zona habilitada para las sillas de ruedas y carritos de bebé y que esta parte se encuentra justo enfrente de la puerta trasera de los autobuses. "Desde que entro por la puerta delantera hasta que llego a la parte que me corresponde, el autobús ya ha arrancado y corro el riesgo de perder el equilibrio con el andador, caerme y tener complicaciones muy serias en mi recuperación", explica, por ello, la mujer tiene un certificado expedido por su traumatólogo en el que se detallan los problemas físicos que tiene. "Es que he llegado a escuchar que todo era un capricho mío", cuenta verdaderamente enfadada.

"Ya no sé si reírme o llorar", narra desolada esta vecina de València. La solución que le dan desde la EMT es que les facilite datos como el día, la hora, la matrícula o el número de bus donde tiene los incidentes, pero la mujer expone que "entre que discuto, llevo el andador y saco el móvil para hacer una foto, el coche ya se ha ido", de hecho el pasado martes intentó sacar una foto del bus que le negó el acceso, "pero claro, llevando el paraguas y el andador, la foto ha salido tan movida que no se ve bien la matrícula".

"Lo único que quiero es que tengan más consideración con las personas que tenemos problemas de movilidad, porque estoy segura de que no soy la única a la que se sucede", concluye.

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