València inicia 2026 con pocas obras, pero grandes, y las que han de llegar
En 2026, la remodelación de la calle Colón y el cambio de imagen en San Vicente, San Agustín y Avenida del Oeste serán claves para el centro de una ciudad que tiene en el eje Giorgeta-Pérez Galdós la mayor afectación en la actualidad. La identidad del casco histórico y la fachada marítima serán dos de los principales focos del gobierno municipal

Las obras de soterramiento de las vías del tren son la gran obra de las últimas décadas y continúan su proceso imparable / J.M. López
Pocas, pero espectaculares y decisivas. La ciudad de València amanece en 2026 con calles, plazas o barrios enteros levantados por obras. Es la constante en las ciudades, que nunca pueden ni deben tener el cero absoluto en forma de vallados, interrupciones o molestias, puesto que la ciudad, casi como un organismo vivo, se mueve al son de su propia vida. Y aún para el año que empieza se deben sumar algunas actuaciones muy efectistas.
La ciudad de València ha empezado el año con poca actividad y no por ser festivo, sino por calendario. Hoy, la ciudad está igual que mañana o pasado. Se está, eso sí, en tiempo de no muchas obras, pero sí muy importantes. Y así continuarán durante muchos meses, con la esperanza de dar un nuevo carácter y aire a la ciudad.
Las obras son las que se ven, pero también son las que molestan. El mal necesario para, teóricamente, estar mejor. En esa condición, la Estación Central, Canal de Acceso, Bulevar García Lorca, Corredor Verde o, directamente, el soterramiento de las vías del tren, es la obra más importante, en calado, que ha vivido la ciudad desde la construcción del Plan Sur. Sigue su camino sin generar más molestias que otras mucho menos importantes porque se desarrolla en la zona ferroviaria. Afecta lo mínimo al tráfico rodado y menos a los viandantes. Le queda mucho tiempo, años, para que esté finalizado.
Dentro de esa mega obra, el particular viacrucis lo tienen que soportar los vecinos de los barrios nuevos del sur que, con las llaves en la mano, tienen que convivir con una obra consecuencia de la otra: el desvío del Colector, que cumplirá más de un año de trabajos en el bulevar. A esta obra habrá que añadir, llegado el momento, la afectación (y materialización) que pueda tener el aunciado plan de infraestructuras críticas, con la construcción de cuatro pozos municipales y cuatro plantas potabilizadoras urbanas para hacer a la ciudad autónoma de cara a una nueva situación crítica.
Son cosas que se saben y se ven. Lo mismo que la reurbanización de Pérez Galdós, cuyo resultado final aún no puede vislumbrarse. Habrá que ver si, para septiembre, está ya finalizado. De momento, ese mal necesario supone contar más que con pequeños tramos del tercer cinturón de ronda, que en Navidad ha habilitado un primer carril entra la entrada desde Giorgeta para ayudar en la circulación.
Estas son las obras "en progreso" en un año en el que se seguirá hablando de proyectos en proceso de crecimiento. El más sencillo, la calle Colón, cuya remodelación se ha presentado recientemente para la que se aportará una inversión de 2,5 millones. El centro será protagonista en los próximos meses, porque 2026 debe ser el año en el que empiece a cambiar la cara en uno de sus ejes fundamentales: San Vicente, San Agustín y Avenida del Oeste.
También se ha presentado recientemente el nuevo episodio –las nuevas figuraciones– de la futura Plaza del Ayuntamiento, que de momento no pasará del papel durante el año que empieza. Su remodelación, con dos subplazas y una zona central en forma de elipse, forma parte del "Plan Valentia" destinado a homogeneizar el mobiliario y el pavimento del centro histórico, en línea con otras capitales europeas, con el objetivo de dotar de identidad a la ciudad.
Y también en el centro, sin casi afectación, porque ya no es más que una valla, pero con un resultado que llamará mucho la atención, la Plaza del Mercado Central está en obras: la de les Covetes de los Santos Juanes.
Nuevos asfaltados
Otra doble acción en plena calle, cuyos efectos notarán miles de personas, deben llegar en los próximos meses: el reasfaltado fonoabsorbente en dos de las grandes arterias de la ciudad: Corts Valencianes y Gran Vía Marqués del Turia. En ésta, además antes de echar el alquitrán se ha reformado la conducción de agua, contando con que no será necesario tocar nada en décadas.
Más a pie de parcela, pero que también será de calle por su afectación, es otra de las grandes obras. A primeros de años está previsto y anunciado el inicio de los trabajos del Centro Comercial Infinity, el gran pulmón social de un barrio, Turianova, que de momento no tiene más que casas, las cuales siguen ocupando lentamente las parcelas. Ahora mismo están ya en cimientos las primeras en el lado izquierdo del barrio.
Precisamente, el PAI de Turianova deberá ser seguido por el de San Marcelino (ya en información pública), y los extremadamente ambiciosos del Grao, o Benimaclet, que no disfrutan de perspectivas en el corto plazo.
Asimismo, este 2026 debería ser el año de la fachada marítima. Ya se ha anunciado el Baluarte de la Marina, un edificio singular con 108 metros de altura –cuya licitación del derecho de superficie está prevista que se lleve acabo en la primera mitad de 2026–. También a principios de año se presentará el plan de ejecución del Parque de Desembocadura, resueltos ya los últimos flecos por parte de la Autoridad Portuaria de València.
Además habrá que ver si la ciudad retoma la puja por la Copa América (con toda la obra que lleva aparejada). Y la instalación de la decena de nuevos chiringuitos prefabricados en vidrio y metal debería llevar ligado un lavado de cara del paseo marítimo, tal como han pedido los hosteleros y se ha comprometido María José Catalá. Pero de momento no hay ni una raya trazada.
Últimos carriles bici
En materia de movilidad sostenible, la ciudad de València está terminando la red de carriles bici. De hecho, 2025 ha sido el año de los barrios del sur-suroeste: Tres Forques, Archiduque Carlos, Camí Nou de Picanya... ahora quedan algunos que deberían estar finalizados antes de Fallas: los de la calle San Vicente y el gran eje de Gaspar Aguilar hasta los aledaños del Cementerio. Son obras financiadas con Fondos Europeos que, sí o sí, deben completarse y ahora queda la duda de cuantos nuevos trazados se diseñarán en un futuro inmediato. Quedará por poner en marcha, doce meses hay por delante para ello, un carril ciclopedestre que debe romper el histórico aislamiento de Natzaret con los Camins al Grau y cuyo proyecto está adjudicado desde hace más de un año.
A la espera de los colectores de la dana
Aún queda un auténtico almacén de material en la salida de Castellar-l'Oliveral dentro de la renovación de la canalización del agua potable, cuyas calles continúan levantadas a pie de acera luciendo nuevas tuberías. Sin embargo, esto no ha hecho más que comenzar en las pedanías afectadas por la dana, que tienen que acometer la reparación completa de la red de colectores tras el desastre de hace un año y dos meses.
Las obras en marcha y las que tienen que llegar, no estarán exentas de agrio debate municipal, que después de dos años y medio son altamente previsibles. Por parte de la oposición, la acusación al gobierno de Catalá de vivir de las rentas –proyectos– pasados. Los rectores de la ciudad, por su parte, afirman estar cumpliendo las promesas: los 55 puntos pautados en el debate del estado de la ciudad.
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