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Festival de confusiones al volante con la nueva calle Roís de Corella

El cambio de sentido recientemente implantado causa confusión entre los conductores, acostumbrados a la circulación previa, especialmente en la calle San Vicente, que ahora es más caótica

Un automovil se ve obligado a invadir el sentido contrario de San Vicente por la presencia de una furgoneta en su sentido de la marcha

Un automovil se ve obligado a invadir el sentido contrario de San Vicente por la presencia de una furgoneta en su sentido de la marcha / Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Las calles están hechas para circular y hacerlo siempre de la misma forma. De hecho, pasan las generaciones y es muy difícil que una calzada vea, de repente, modificado el sentido de la marcha. Forman parte del diseño de la ciudad y deben concurrir circunstancias excepcionales para que se lleve a cabo un cambio, que suelen ser más provisionales que permanentes y que cuando se producen responden a una revisión del tráfico.

Un repaso por el plano de la ciudad de València muestra que, efectivamente, de vez en cuando se produce una variación. Una de las últimas significativas fue, por ejemplo, en 2019, la de Cirilo Amorós, que pasó de recorrerse exclusivamente en dirección al río a desdoblarse en el cruce con Pizarro: hacia arriba o hacia abajo en dirección a Ruzafa. O la calle Serranos, que pasó de ser "de entrada" a "de salida". Son muchas más, en todo caso, las que dejan de tener sentido de la circulación alguno, al peatonalizarse por completo. O Colón, aunque su sentido en dirección a la Porta de la Mar duró poco.

Lo cierto es que las obras en las avenidas de Giorgeta y Pérez Galdós han propiciado un cambio sustancial en una vía muy corta, pero de más que notable tráfico. En vísperas de Navidad, la calle Roís de Corella cambiaba el sentido de la marcha. Pasaba de ser una vía que conectaba San Vicente con Giorgeta a hacer exactamente lo contrario. Y para complementarla, San Vicente pasaba a tener, en ese tramo, doble sentido de la circulación.

Un automovil discurre por Roig de Corella en el nuevo sentido

Un automovil discurre por Roís de Corella en el nuevo sentido / Miguel Angel Montesinos

Errores continuos aún

La consecuencia, dos semanas después, es que sigue habiendo desbarajuste y que tendrán que pasar muchos días hasta que no se normalice el cambio a base de reeducarse. Porque la maniobra en esta calle estaba más que interiorizada a lo largo de generaciones y la costumbre cuesta quitarla.

El cambio se plantea para conectar más rápidamente a todos aquellos que vienen del "scalextric" con el sur de la ciudad, para orientarlos hacia La Fe a la izquierda, el Cementerio General a la derecha y las pedanías al frente. Y, sobre todo, para impulsar el transporte público, que consigue, según las estimaciones, un notable ahorro de tiempo en la EMT

Un vehículo invade sin darse cuenta el nuevo carril de salida

Un vehículo invade sin darse cuenta el nuevo carril de salida / Moisés Domínguez

"Los primeros días fue un caos"

Pero basta observar unos minutos el tráfico para constatar que los conflictos de tráfico se mantienen. "Y esto no es nada. Los primeros días fue un caos, porque la gente entraba en la calle, como ha hecho toda la vida, para encontrarse de repente con otro coche que viene en sentido contrario" comenta una de empleadas de uno de los bares de la esquina. "¿Qué hacían? Pues echarse a un lado o hacer marcha atrás. Afortunadamente, no me consta que se haya producido ningún choque, pero el lío ha sido bastante, sobre todo los primeros días".

Volantazo y disculpas

La señalización está bien hecha. No hay trampa ni cartón. Pero el automovilista es animal de costumbres y no se da cuenta de que, en el suelo, hay una doble raya continua que impide torcer, como toda la vida, a la izquierda. Y una señal de Prohibido el Paso. Pero al cabo de unos minutos son varios los conductores que pasan por todos los estadios: señalizar con el intermitente y rectificar o hacer amago de meterse en la calle y dar un volantazo mientras levanta la mano pidiendo disculpas. Posiblemente unas balizas, como las que hay en San Vicente, casi al llegar a la Plaza de España, dejarían más claro el cambio.

Y hay más: la acera izquierda estaba siempre muy transitada -hay varios negocios, incluyendo agencias de alquiler de coches- y en seguida se ve un automóvil pisando la doble raya e irse a la acera, o lo que queda de ella, entre los claxonazos de reproche de los automóviles que ahora transitan en dirección contraria a la suya, saliendo de la ciudad y que se encuentran de cara con otro vehículo.

La escena se repite constantemente. De la misma manera que hay conductores que salen del aparcamiento de la estación Joaquín Sorolla y que, haciendo caso omiso a la señal de Dirección Obligatoria, se tiran de cabeza a su izquierda, en dirección salida.

Fuentes municipales aseguran que el carril único de salida quedará "limpio" en cuanto acabe el carril bici y que en el mismo habrá un amplio aparcamiento de motocicletas, que impedirá la invasión de las aceras en contradirección.

Así mismo, en función a como evolucione el comportamiento del tráfico, tampoco se descarta reforzar la señalización con la instalación de pitones que delimiten claramente el carril de salida, similares a los que se han puesto en San Vicente, a la altura de la Plaza de España, para separar los coches que quieren ir al túnel de las Grandes Vías y, sobre todo, respetar el carril bus.

Un autobús bloquea el paso en San Vicente tras salir de Roig de Corella

Un autobús bloquea el paso en San Vicente tras salir de Roís de Corella / Moisés Domínguez / D

Y además, lleno de vallas por el carril bici

Y por si fuera poco, toda esa zona es ahora mismo un caos por las obras del carril bici. Las vallas y los elementos de construcción se acumulan, añadiendo más confusión.

Con la formación del nuevo carril ciclista se han rediseñado las isletas. Lo que supone, por si fuera poco, un problema añadido a los usuarios de la nueva calle Roís de Corella: aquellos que quieren dirigirse al centro se encuentran con una isleta convertida en una auténtica protuberancia, que cuando llega el transporte público complica sobremanera el giro en dirección centro de la ciudad.

La bicicleta en recuerdo de Rebeca

La bicicleta en recuerdo de Rebeca / Levante-EMV

La isleta, ahora despojada de la bicicleta

La isleta, ahora despojada de la bicicleta / Moisés Domínguez / D

Desaparece la bicicleta blanca

En medio de esas obras, por cierto, ha desaparecido la bicicleta blanca que, desde hace once años, recordaba a la joven Rebeca, arrollada en ese mismo punto por un conductor ebrio.

La sensación es que habrá que seguir acumulando errores hasta que los automovilistas, los de toda la vida, hayan interiorizado que se ha producido un cambio sustancial en una callejuela de las de toda la vida.

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