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Movilidad

Los taxis de València saltan a las plataformas: 1.000 trabajan con Free Now y 500 con Uber

La pérdida de corporativismo por la entrada de nuevos conductores, muchos de otros países, hace que el sector se divida entre quienes declaran la guerra a las multinacionales y quienes se benefician de ellas

Taxis con el logo de Free Now rotulado en las puertas y ventanas, en una imagen de archivo

Taxis con el logo de Free Now rotulado en las puertas y ventanas, en una imagen de archivo / Germán Caballero

València

El taxi lleva asociada una imagen de corporativismo y tradicionalidad, pero la entrada de nuevos conductores está cambiando el sector. En València operan actualmente unas 2.850 licencias —la Generalitat fija el tope—, a las que se suman algunas decenas en el área metropolitana. La cifra apenas ha variado en las últimas décadas, pero sí la forma de captar clientes. Según explican fuentes del sector, los nuevos chóferes se están lanzando a trabajar con plataformas como Free Now o Uber, esta última, censurada por buena parte del sector.

Algo similar ocurre en Barcelona. De las 10.289 licencias inscritas en el Institut Metropolità del Taxi, 4.345 trabajan con Free Now y 1.684 con Uber. El uso de ambas plataformas es compatible, de modo que muchos coches pueden tener las dos aplicaciones para llegar a más clientela en las calles de la ciudad. Con todo, aproximadamente la mitad de los taxis de Barcelona y su entorno estarían trabajando ya para estas multinacionales, que perciben un porcentaje del importe por cada viaje.

En València no existen cifras oficiales, pero fuentes de la Federación del Taxi y la Asociación Gremial del Taxi, las dos entidades con más representación en la ciudad, explican a Levante-EMV que en Cap i Casal ya hay unas 1.000 licencias que trabajan con Free Now. Esta plataforma habilitada para la reserva únicamente de taxis pertenecía a BMW y Mercedes-Benz hasta abril de 2025, cuando fue adquirida por la multinacional Lyft, con sede en San Francisco. Esta compañía opera en otros mercados con taxis y VTC, pero en momento han decidido seguir centrados en el taxi para no soliviantar al sector, que ve en los Vehículos de Transporte con Conductor una competencia desleal -por estar desregularizados-.

Asimismo, fuentes de Uber indican a este periódico que en València hay unos 500 taxis recurriendo al servicio de Uber Taxi para ampliar su negocio. Las mismas fuentes aseguran que en los últimos meses se han unido más de 200 taxistas llamados por el incremento de ingresos. «Hay taxistas en València que hacen más de 10.000 euros en facturación al mes solo a través de Uber», afirman desde la multinacional.

Las principales asociaciones del taxi consideran, no obstante, que las plataformas «inflan sus cifras» para atraer más cuota de mercado, y vuelven a poner el acento en los perjuicios que las VTC ocasionan en el sector. Hace dos meses convocaron una huelga respaldada por unos 2.000 taxistas en la que denunciaban, entre otras cosas, que Uber o Cabify funcionan con precios desprotegidos y sin apenas impuestos o controles. Es decir, en una especie de limbo económico y legal.

Sin embargo, las mismas asociaciones reconocen que en los últimos tiempos hay mucho ‘transfuguismo’ de taxistas que se instalan a escondidas las apps de sus peores enemigos —Cabify también opera con taxis en Valènci, coexistiendo con Uber o Free Now—. La tendencia, dicen, responde a la pérdida del sentimiento de comunidad por la entrada de chóferes jóvenes en el sector, muchos de otras nacionalidades.

Este periódico contó en septiembre que en los últimos dos o tres años ha habido unas 500 licencias que han cambiado de manos y gran parte de estas han pasado a migrantes asentados en el Cap i Casal, mayoritariamente pakistaníes que o bien acceden a las mismas por concesión directa de la administración autonómica (una minoría) o bien por compra directa. El interés generalizado por la profesión ha hecho que en este tiempo el precio de esas licencias haya pasado de 90.000 euros a 160.000.

El incremento de costes exige prolongar las jornadas de trabajo, y es en esa brecha por donde se estarían colando las aplicaciones empujando a liberalizar el sector —e impulsando un cambio de paradigma con tarifas a precio cerrado— . Según explicaban desde la Federación del Taxi, muchos de estos nuevos compañeros llegados de otras latitudes trabajan jornadas de 16 horas y en todos los horarios, lo que multiplica los ingresos habituales de un taxista medio, cuyas jornadas ya son mucho más amplias de las convencionales.

Pese a ello, desde el sector indican que el empuje de las multinacionales aún no ha conseguido vencer la resistencia ante las VTC. La arena digital la domina una app llamada Pidetaxi, con unos 1.400 taxistas registrados solo en València. Esta plataforma ha sido puesta en marcha por la Asociación de Radio Taxi de España y funciona como contrapeso controlado por los propios taxistas. Mientras los chóferes con plataformas de multinacionales combinan dos y tres aplicaciones, en teoría aquellos que se sirven de Pidetaxi le guardan fidelidad al sector.

Se aferran al compañerismo —también al romanticismo— frente a unas plataformas que buscan influir en las normativas autonómicas y locales, abrir más aún el sector del taxi e introducir por ejemplo los viajes compartidos, como ya ofrece Uber en otras ciudades europeas.

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