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Radiografía de Rascanya, el distrito de España donde más sube el precio de la vivienda

Los pisos en Orriols, Torrefiel y Sant Llorenç se han encarecido un 29,1 % en solo un año. Los dos primeros son barrios humildes que se veían como un «refugio» donde comprar vivienda asequible, algo que desaparece generando «miedo» vecinal. El tercero, en cambio, se mantiene tras la frontera ferroviaria como una de las zonas mayor poder adquisitivo de València

Cada metro cuadrado de vivienda en Rascanya cuesta 1.927 metros

Cada metro cuadrado de vivienda en Rascanya cuesta 1.927 metros / Miguel Ángel Montesinos

València

Llevan una semana hablando de ello. Los vecinos de Rascanya, al norte de València, recibieron con sorpresa la noticia de que su distrito es donde más suben los precios de la vivienda de toda España. Tal como informó Levante-EMV, según el último informe de la tasadora Tinsa correspondiente al cuarto trimestre de 2025, que analiza el precio de las viviendas de los distritos de las seis mayores capitales españolas, el área que conforman los barrios de Orriols, Torrefiel y Sant Llorenç registró un incremento interanual del 29,1 %, una cifra sin parangón en el conjunto de grandes ciudades analizadas. Cada metro cuadrado en Rascanya cuesta a finales de este año 1.927 euros.

Aún está lejos de los distritos más caros de la ciudad: Ciutat Vella (3.509 euros/m²), l’Eixample (3.490 €/m²) y Extramurs (2.837 €/m²). De hecho, aún se mantiene como una de las zonas más accesibles de València, con un precio muy por debajo de la media de la ciudad (2.639 €/m²). Sin embargo, en Rascanya se ha leído el incremento como el final de una prerrogativa: «Antes Orriols y Torrefiel eran un refugio porque había vivienda más barata que en resto de barrios y mucha gente que no podía pagar sus pisos se venían aquí. Pero eso ya se ha acabado», lamentan los vecinos.

Eran un refugio porque son de dos de los barrios más humildes de la ciudad. Rascanya vive a dos velocidades. Por un lado, Torrefiel y Orriols, con 27.938 y 18.677 vecinos respectivamente. Ambos obreros, receptores de migración interior procedente de Castilla-La Mancha o Andalucía en los años 60 y 70, actualmente lugar de encuentro y residencia de migrantes procedentes de otros países, especialmente de Colombia, India o Venezuela. La población extranjera supone un 23,9 % en Torrefiel y un 35,4 % en Orriols.

El distrito alberga dos barrios humildes (Orriols y Torrefiel) y otro más caro (Sant Llorenç)

El distrito alberga dos barrios humildes (Orriols y Torrefiel) y otro más caro (Sant Llorenç) / Miguel Ángel Montesinos

En el tercer barrio de Rascanya, San Llorenç, la valoración catastral media de las viviendas dobla la de los barrios vecinos. Este es el código postal que más ha crecido en las últimas décadas pasando de 2.712 residentes en 1991 a los 11.464 actuales. Su Avenida Alfahuir es una de las más exclusivas de València y las vías del tren actúan como una frontera natural —pero también económica y emocional— con Orriols. La migración en San Llorenç supone un 8,8 % de la población y las nacionalidades más representadas son Italia, Ucrania y Rusia.

Una búsqueda de viviendas a la venta en Idealista arroja un total de 262 pisos en Rascanya. Los más baratos son un estudio de 39 metros sin foto ni descripción por 55.000 euros o un piso okupado por 71.000 euros. Los más caros, un piso de 117 metros por 790.000 euros o un chalet de seis habitaciones por 1.400.000 euros, ambos en Sant Llorenç. La mayoría de los pisos están en Torrefiel y la media se eleva por encima de los 250.000 euros en inmuebles austeros, sin ningún capricho. Y los alquileres se sitúan en un escalón aún más exigente: de los 100 disponibles en el distrito, ninguno cuesta menos de 750 euros.

Pacificación y escasa inversión

«En San Llorenç ya había precios altos, así que la subida ha debido ser por los otros dos barrios», dice Mari Carmen Tarín, de la plataforma vecinal Orriols en Lucha. «Creemos que han podido influir dos factores. Por un lado, la vivienda aquí era más económica que en el resto de barrios de València, de modo que había más margen de subida. Por otro lado, el barrio ha mejorado mucho a nivel de seguridad gracias al trabajo de la Policía Nacional, ya no hay miedo a salir por la noche, y esa mejora ha hecho que resulte más apetecible vivir aquí», reflexiona la vecina.

«Esta deriva es salvaje y estamos preocupados, porque los precios astronómicos son imposibles de pagar para la gente trabajadora. Y aunque el barrio está más pacificado, en otros aspectos está muy abandonado: seguimos esperando inversiones en servicios sociales, urbanismo o zonas verdes», dice la vecina de Orriols, cansada de luchar por los 130 árboles que les prometieron hace ya cuatro años. Una falta de apoyo municipal que sin embargo no disipa la especulación, plegada a su propia lógica. «Conocemos a una familia que tenía un pisito interior de los más viejos del barrio para reformar totalmente y que pensaba ponerlo a la venta por 60.000 euros. Desde la inmobiliaria les dijeron que lo subieran y pidieron 90.000 euros. Lo vendieron en una semana», añade Tarín.

En la misma línea, desde las asociación vecinal de Torrefiel señalan que el barrio se está quedando sin vivienda asequible mientras empieza a llenarse de bajos turísticos. «Esto era de clase media y ya ni eso, pero estamos viendo precios para gente con gran poder adquisitivo como si habláramos del centro», denuncian desde un barrio dividido en dos mitades, de la calle Alcanyís hacia Benicalap -con viviendas más nuevas y caras- y de ahí hacia Orriols —zona más degradada—. «Con este escenario los jóvenes de Torrefiel sólo podrán quedarse aquí si tienen pareja y buenos salarios, el resto tendrá que irse de València. Aquí también hay miedo».

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