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Vecinos del Cedro ante la sentencia que anula la ZAS: "No vamos a tirar la toalla, aquí no se puede vivir"

El Tribunal Supremo confirmó la sentencia del TSJCV que echa por tierra la imposición de las Zonas Acústicamente Saturadas en las plazas de Honduras y del Cedro - El Ayuntamiento ha retomado las mediciones de ruido pero los estudios no finalizarán hasta al menos dentro de 16 meses

Batalla campal en la zona de la plaza de Honduras de València en 2023

LEVANTE-EMV

Marina Falcó

Marina Falcó

València

Los vecinos de las plazas de Honduras y del Cedro de València han empezado el año 'regular'. La previsión de que durante todo el 2026 y parte del 2027 tendrán que seguir aguantando escándalos, peleas y euforia etílica desatada durante al menos cuatro noches a la semana se les hace un mundo aunque, ya lo advierten, "no vamos a tirar la toalla".

Quien así habla es Fina Yuste, secretaria de la Asociación de Vecinos Ciutat Jardí, y que vive en la zona del Cedro. Ellos y la Asociación de Vecinos de plaza de Honduras comparten sensaciones y abogado para afrontar el calvario que supone residir en dos zonas donde la vida nocturna tiende a desbocarse.

La reciente sentencia del Tribunal Supremo que da ratifica y da firmeza a la del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana en la que se rechazaba declarar Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS) a Honduras y el Cedro, ha supuesto "un golpe" para los vecinos de la zona, aunque ya lo advierten: "no vamos a tirar la toalla, vamos a seguir luchando porque aquí no se puede vivir". La resolución del TSJCV venía fundamentada, entre otros aspectos, por las erróneas mediciones de ruido que se realizaron por parte del anterior gobierno municipal. Ahora deben llevarse a cabo nuevas sonometrías instalando aparatos de medición repartidos por diferentes puntos del barrio y no solo uno, como sucedió en la anterior medición.

Las actuaciones a llevar a cabo en un futuro dependerán de la decisión que tomen las juntas, por el momento toca esperar y armarse de paciencia ante lo que ya conocen: griteríos, altercados y un sueño alterado casi continuamente.

"El barrio Doctor JeKyll y Mr. Hyde"

Con discotecas que abren desde la noche del miércoles hasta la madrugada del domingo, terrazas en las que se eleva el volumen más de la cuenta y mesas y sillas inundando las plazas que conforman estos barrios el día a día se hace muy complicado, aunque mantienen la esperanza: "aunque las ZAS hayan sido rechazadas, sigue la puerta abierta a que con las nuevas mediciones prospere nuestra reivindicación", aunque como apunta Yuste "la maquinaria adminsitrativa es muy pesada y muy lenta", así que no sorprenden los plazos anunciados por el concejal de Mejora Climática, Acústica y Eficiencia Energética, Carlos Mundina, quien ha explicado que al menos hasta dentro de 16 meses no finalizarán los estudios de ruido

La solicitud de que Honduras y el Cedro (y algunas calles adyacentes) sean declaradas acústicamente saturadas se deriva de los problemas de convivencia que genera el "exceso" de locales de ocio en la zona. "El problema es que en los últimos años, los ayuntamientos han concedido licencias de aperturas de locales de forma desmesurada, no es posible que en menos de 200 metros haya siete establecimientos", lamenta Fina quien tilda además de "salvaje" la ocupación del espacio público.

Todo en su medida justa sería bien aceptado, lo inasumible son los graves problemas que conlleva ser uno de los lugares de referencia de fiesta nocturna de la ciudad. "Este barrio es como el Doctor JeKyll y Mr. Hyde, por el día las numerosas placitas que tenemos invitan a pasear por ellas, pero cuando llega la noche, esto se vuelve insoportable".

El griterío y las habituales peleas despiertan a los vecinos quienes tienen que llamar a la policía ("que siempre se portan muy bien, tanto Nacional como Local") y después, intentar volver a conciliar el sueño. "Yo porque aún vivo en un piso alto, pero una de mis mejores amigas vive en un primero y entiendo perfectamente que quiera irse del barrio", lamenta Fina pero ella lo tiene claro: "no me van a echar, aquí he criado a mi hija y es mi barrio".

A la escandalera nocturna se suman además los dos grandes problemas comunes a todos los distritos de la ciudad: la proliferación de apartamentos turísticos y el encarecimiento de la vivienda. "No puede venderse València como un gran parque de ocio". La ciudad nos va en ello.

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