Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los vecinos urgen a desbloquear la estación fantasma del Mercat: "Las obras fueron un dolor"

La estación del Mercado Central que conectará la línea 10 de metro con el centro lleva más de 10 años construida, pero desde entonces no se ha movido una piedra. Los residentes de Velluters llaman a agilizar el proyecto para mejorar la calidad del aire, aliviar los problemas de aparcamiento y facilitar la movilidad al comercio de la zona

Estación fantasma del Mercado Central

Estación fantasma del Mercado Central / Fernando Bustamante

València

La estación de metro del Mercado Central lleva más de 10 años esperando un uso. Al respecto, los vecinos del barrio de Velluters, su barrio, cuentan una anécdota: “Cuando empezaron las obras pensábamos que nuestros hijos pequeños podrían llegar a la universidad desde aquí. Pero 20 años después nuestros hijos han terminado sus carreras y aquí seguimos sin metro”. Lamentan en el centro histórico de València sobre una infraestructura finalizada en 2013 sin que se le haya dado continuidad con túneles ferroviarios hacia el sur o el norte de la ciudad.

De lo que se acuerdan también en la asociación vecinal de Velluters es de las obras. “Fueron un dolor”, resume José Ignacio Pastor. “Tuvieron años el barrio levantado y de esto ha quedado un parking que además es un desastre”, lamenta el vecino del centro. Según cuenta, a la puerta del aparcamiento construido sobre la estación –de 450 plazas–, cuando este está lleno se forman unas colas de 20 minutos para entrar y salir que colapsan Ciutat Vella, algo que podría agravarse, cree, con las nuevas remodelaciones de Avenida del Oeste y San Agustín.

“La estación bajo el Mercado Central, proyectada en su momento como parte de una línea que habría conectado Ciutat Vella con otros barrios y nodos de la ciudad, es una infraestructura relevante y una gran paradoja, tenemos una estación pero sin vías. Su puesta en servicio no solo mejoraría la accesibilidad de miles de personas cada día, sino que reduciría la necesidad de entrar al centro en coche, calmando el tráfico, contribuyendo así en la bajada de emisiones y a una calidad de vida superior para toda Ciutat Vella y el conjunto de la ciudad, avanzando en una ciudad para el peatones”, señalan en la asociación vecinal de Velluters.

Estación fantasma del Mercado Central, en una imagen de 2013

Estación fantasma del Mercado Central, en una imagen de 2013 / Fernando Bustamante

Así, resolviendo la prolongación de la línea 10 en su tramo central, conectando una de las infraestructuras estrellas en su día de Francisco Camps –y Rita Barberá–, los vecinos consideran que se impactaría en tres puntos: la calidad del aire, la saturación de aparcamiento y la afluencia al comercio local de la zona. En los últimos años algunos espacios como el Mercado Central se han llenado de turistas que ocupan el espacio que antaño ocupaba la clientela del área metropolitana, parte de ella, disuadida por la dificultad para circular por el centro.

“Con esta obra han enterrado mucho dinero por falta de planificación. Pero no es solo una cuestión técnica o de coste: es una cuestión de modelo urbano. Ciudades de referencia a Europa están reorientando sus políticas hacia sistemas de movilidad que priorizan la salud, la equidad y la accesibilidad, reduciendo espacio para coches y ampliando infraestructuras de transporte colectivo y activo”, dicen en el barrio de Velluters antes de urgir a concluir la conexión ferroviaria con el corazón de la ciudad.

Preguntada por este proyecto y la urgencia de los vecinos, la alcaldesa María José Catalá ha querido poner algo de pausa: “Hemos abierto recientemente el paso subterráneo. Acabamos de culminar una de las primeras fases, que era importante, y sé que la Generalitat está trabajando en esta línea. Al principio de la legislatura nos marcamos este hito y se van a dar pasos, pero no es una cuestión de dos días”, ha atajado la alcaldesa.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents