Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

València ofrecerá una calle nueva o "un espacio" público a la familia de Pérez Casado

La rotulación será, prioritariamente, en una vía en los PAIs más recientes, una rotonda sin nombre o cualquier espacio ciudadano, siempre que la familia quiera y lo desee

Imagen del pleno dedicado a la memoria de Ricard Pérez Casado

Imagen del pleno dedicado a la memoria de Ricard Pérez Casado / Germán Caballero

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

"Instar a la Delegación de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales a iniciar las actuaciones necesarias para conceder la denominación de una vía o espacio público de la ciudad a Don Ricard Pérez Casado". Este acuerdo, firmado por todos los grupos municipales del Ayuntamiento de València, sustancia el homenaje permanente para el que fuera alcalde de la ciudad durante el periodo 1979-1988, fallecido el pasado lunes en València.

Ricard Pérez Casado es el tercer alcalde más longevo de la historia de la ciudad de València. En la serie histórica solo le superan los 24 años de Rita Barberá y los once -en condiciones electorales diferentes- de Adolfo Rincón de Arellano. No todos los primeros ediles de la ciudad han sido posteriormente reconocidos con un nombre en el nomenclator de la ciudad, pero los olvidos han ido subsanándose. Recientemente, Rita Barberá fue incorporada a la denominación del Puente de las Flores y, tras su fallecimiento, a Fernando Martínez Castellano se le concedió una plaza-rotonda. Otros las tienen desde hace tiempo, como Luis Oliag, Juan Artal, el General Juan Avilés, Fidel Gurrea, el Conde de Salvatierra, José Maestre, Martínez Aloy, Sanchis Bergón, etcétera.

También son recientes los alcaldes republicanos, rehabilitados con el paso del tiempo, como Domingo Torres, Cano Coloma, Gisbert Rico o Marco Miranda.

Y otros, con la aplicación de la Ley de Memoria Histórica lo han perdido, como el Barón de Cárcer o la rosaleda de Viveros, a la que se despojó de la denominación "Doctor López Rosat".

Espacio público

El caso es que Ricard Pérez Casado dará nombre a una vía o un espacio, pero nuevo. Una calle de las nuevas tramas de la ciudad. La ciudad tiene varios PAIs en marcha y en cualquiera de ellos, una calle -preferiblemente importante- es candidata. Es probable que, en principio, sea un lugar desangelado, pero si está ya aprobada como zona residencial, el resultado se verá con el paso del tiempo. Es lo que sucedería en cualquiera de esas nuevas promociones.

También puede ser una plaza-rotonda. Bajo esta fórmula se han incorporado denominaciones recientemente. Por ejemplo, las plazas de la Crida, de las Falleras Mayores de València o del Maratón tienen esa fórmula. O la de Martínez Castellano, que es la que une Pío Baroja y General Avilés.

Puede parecer raro reconvertir una rotonda en plaza, pero es una fórmula en una ciudad que tiene, ahora mismo, un margen de crecimiento limitado, a la espera de esos nuevos barrios. En el caso de Martínez Castellano, por ejemplo, es el lugar elegido expresamente por la familia, ubicado enfrente de la que fue su residencia.

Y otra opción es la de dedicarle "un espacio". Es el modelo Rita Barberá. Un puente, un jardín, un tramo del río -es que él mismo promovió-, un pasaje...

No se renombrará una calle

Lo que está descartado es renombrar una calle a su nombre, aunque su nomenclatura sea altamente intrascendente. Esto se hace por evitar la confusión: las calles tienen nombres que, por lo general, no mutan, con lo que la costumbre los hace perdurar. Huelga recordar, en ese sentido, que aún queda gente que le llama "Caudillo" a la plaza municipal y "José Antonio" a la avenida Reino de València. Pero es, sobre todo, por los problemas para las sociedades y comerciantes, que se ven obligados a cambiar razones sociales, rotulaciones y otros trámites. "Eso, además, cuesta dinero y teniendo otras opciones, mejor no molestar a los vecinos".

"Elegido expresamente por la familia" es la otra parte del proceso. Porque una cosa es que se haga una selección de lugares candidatos. Otra es que la última palabra la tiene la familia. Primero, para aceptar ceder el nombre de su familiar para un honor de este estilo. Y después, se le da -y más en este caso- un derecho a decidir. "En ese sentido, hay que contar también con la opinión de su familia. Nosotros hemos empezado a dar el paso, pero nada se hará sin consultar a su mujer y a su hijo", aseguró la alcaldesa María José Catalá.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents