Los momentos más difíciles de Pérez Casado
La gestión de Casado estuvo marcada por los desencuentros con Joan Lerma por las continuas injerencias de la Generalitat en el urbanismo de la ciudad.
La edificación del solar de Jesuitas fue el desencadenante último de la dimisión del alcalde

Pérez Casado en el momento de presentar su dimisión. / Levante-EMV
Se suele atribuir la dimisión del alcalde socialista Ricard Pérez Casado en diciembre de 1988 al enfrentamiento con Joan Lerma, presidente de la Generalitat, por la urbanización del solar de las antiguas Escuelas de San José, el conocido como solar de Jesuitas, una pastilla de suelo de ubicación privilegiada en la esquina de paseo de la Petxina con Fernando el Católico, que la compañía religiosa había vendido a Onofre de Miguel, a los Lladró y a Expogrupo (Antoni Mestre). Este fue, seguramente, el detonante, pero antes y durante los diez años de gobierno de Casado hubo otros desencuentros. La ingerencia al parecer constante de la Generalitat en la autonomía municipal, especialmente, en las competencias urbanísticas, como la citada del solar de Jesuitas, estuvieron detrás de la renuncia del alcalde socialista que dejó el cargo hastiado por lo que entendía una desautorización de su propio partido a su gestión.
Así lo explicaba el mismo en sus memorias políticas (“Viaje de ida”) publicadas por la Universitat de València en 2014, que comprenden el periodo de 1977 hasta su retirada de la vida política en 2007, y en las que, tal como informó Levante-EMV, saldó cuentas especialmente con sus rivales, muchos de su propio partido, incluido Joan Lerma, a quienes acusó de haber cometido con él un «memoricidio», de haberle conducido primero a la dimisión y luego al olvido de su legado y de su propia persona, en unos casos por acción y en otros por incomprensión.

Solar de Jesuitas antes de iniciar las obras del nuevo parque. / José Manuel López
La construcción de las tres torres del solar de Jesuitas que la Generalitat torpedeó frente al acuerdo de reducción de la edificabilidad negociado por Casado con los dueños del suelo fue la gota que colmó el vaso. Los tribunales acabarían años después dando la razón al exalcalde al reconocer en sucesivas sentencias los derechos de los promotores a edificar en ellos. Para eliminar las tres torres proyectadas junto al Jardín Botánico el Ayuntamiento de València tuvo que acudir unos años más tarde a las permutas de suelo. La última y más "onerosa" se cerró con la entrega ya con el gobierno de la popular Rita Barberá a la familia Mestre, que se resistió hasta el final a permutar los terrenos donde proyectaba el Gran Hotel Crystal Palace , de la parcela del nuevo ayuntamiento de la avenida Aragón, construido precisamente por el gobierno de Ricard Pérez Casado, previo derribo del edificio pagado por las arcas municipales. El solar del ayuntamiento "socialista", construido por los arquitectos Vicente González Móstoles y Rafa Rivera, sigue sin urbanizar. En el solar de Jesuitas se construye ahora un nuevo jardín, dedicado a la historiadora, feminista y activista de Salvem el Botánic Trini Simó. Final feliz para un conflicto urbanístico que se prolongó durante décadas y provocó la caída de un alcalde.
El parque de atracciones proyectado en la zona de expansión de Campanar, que Lerma y su entonces conseller de Obras Públicas, Rafael Blasco, vetaron en el PGOU aprobado por el equipo de Casado en 1988, la conservación del marjal de Rafalell y Vistabella o la torre de viviendas proyectada junto al Colegio del Pilar también enfrentaron a las administraciones de Lerma y Casado, que finalmente tiró la toalla en diciembre de 1988. Concluía su mandato como alcalde, que había comenzado el 5 de octubre de 1979 tras otro incidente interno socialista, la expulsión del PSPV-PSOE del primer alcalde democrático de la ciudad, Fernando Martínez Castellano, acusado de irregularidades en las finanzas del partido.
Transición convulsa
La gestión de Pérez Casado en el Ayuntamiento de València acabó de forma convulsa tal como empezó cuando se produjeron, cuatro días después de su toma de posesión, los incidentes de la denominada «Batalla de València», una escalada de violencia protagonizada por grupos incontrolados de la ultraderecha movidos por el anticatalanismo que alcanzó su momento más tenso con la quema de la bandera preautonómica del Consell y la agresión al alcalde y a otras autoridades en la procesión cívica más incívica del 9 d'Octubre que se recuerda. La transición política, tal como explica el historiador Juan Luis Sancho, estuvo marcada por los incidentes violentos de los sectores más conservadores herederos del franquismo y del blaverismo anticatalanista. La comitiva de Pérez Casado que presidía la procesión cívica del 9 d'Octubre fue objeto de lanzamiento de piedras, huevos y hasta un tiro de ballesta a la enseña.
Ricard Pérez Casado, intelectual y analista de temas sociales, políticos y urbanísticos, escribió varios libros y ensayos sobre la construcción europea, los conflictos en el Mediterráneo o la autonomía valenciana (“Ser valencians” o “El País Valencià front al futur” ). Fue colaborador asiduo en distintas publicaciones y columnista en periódicos como Levante-EMV y El País.
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