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Denuncian el desahucio de una mujer vulnerable en Benicalap

"Yo sólo pido que me dejen un poco más de tiempo para encontrar otra vivienda", lamenta Soledad cuyo desahucio está programado para hoy

Marina Falcó

Marina Falcó

València

"Es una mujer mayor, recuperándose de una enfermedad grave y no cuenta con una alternativa de vivienda", denuncian desde el Sindicat d'Habitatge de València . Es el caso de Soledad, aunque paradójicamente no esta sola porque desde esta plataforma antidesahucios están dándole apoyo y asesoramiento. Su historia comenzó a circular a través de redes sociales y fue saltando de whatsapp en whatsapp alertando de que esta vecina de Benicalap será desahuciada de la vivienda en la que reside desde hace seis años junto a su hijo.

El testimonio de Sole, de 58 años, no es muy distinto de los que se conocen a través de los medios de comunicación y de los que llegan, a cientos, a los servicios sociales. Ella, que sí tiene trabajo, se enfrenta a un mercado inmobiliario cuya ferocidad es implacable. Además, el hecho de que el piso en el que ha vivido estos últimos años se encuentre junto al Nou Mestalla, da una idea de la elevadísima presión que existe sobre los precios de la vivienda en una zona muy humilde pero que empieza a volverse muy atractiva para inversores.

La biografía de esta mujer está plagada de infortunios. Una separación complicada, un cáncer de mama -"del que sigo yendo a revisión"- y un contrato de alquiler vencido son una combinación que cuesta remontar. "Yo sé que el piso es del propietario y por supuesto que lo puede vender. Sólo pido que me dejen un poco de tiempo para encontrar otro lugar en el que vivir", explica mientras rompe a llorar.

El pasado 8 de enero le llegó la notificación del juzgado en el que se le aunciaba que una comisión judicial ejecutará el desahucio hoy sobre las 10 de la mañana. Soledad, Sole como la llama todo el mundo, no es ni más ni menos que otra cara de la llamada 'nueva pobreza', las personas que pese a tener una nómina, no pueden acceder a una residencia por los elevados precios y los requisitos que se piden para optar a un alquiler e incluso tienen dificultades para hacer frente a las facturas de los servicios básicos.

Un dudoso consejo del abogado

Sole firmó el contrato de alquiler de su piso de Benicalap en septiembre de 2019, con una duración de 5 años. Sin embargo, el propietario del piso le anunció que quería vender el inmueble en noviembre de 2023, es decir, 10 meses antes de que finalizara el acuerdo. "Me dijo que debía abandonar la casa en febrero de 2024, pero mi contrato aún tenía siete meses más de contrato, hasta septiembre". Tras este anuncio, que le dejó profundamente inquieta consultó "por teléfono" con un abogado que le dio un consejo bastante dudoso.

El propietario de la vivienda la denunció y en diciembre de 2024 vivió el primer amago de desahucio. Recurrió y con la ayuda de una asistenta social logró que s eparalizara el desahucio. Mientras tanto, ella se recuperaba de un cáncer de mama que aún le ha dado algún susto y "todo han sido noes de la Administración".

Trabaja a turnos en el sector de la limpieza y su nómina apenas supera los mil euros mensuales. "Mi empresa se está portando muy bien, me ha ofrecido ayuda psicológica, el asesoramiento de una trabajadora social e incluso ayuda económica para comida, aunque yo no necesito dinero para comer" porque además, compagina su trabajo en la compañía con el cuidado de una mujer mayor por las tardes.

No ha dejado de buscar piso, su rutina consiste en trabajar, cuidar de su hijo y meterse en portales inmobiliarios. Durante 2025 "con mi certificado de vulnerabilidad" y amparándose en las medidas del denominado 'escudo social' continuó en la casa. Hasta ahora.

Sole pide un poco más de tiempo. Para ella y su hijo de 22 años quien "tiene un problema de rodilla que no le hace fácil encontrar un trabajo" que le permita ayudar a la economía doméstica. "No me niego a pagar el alquiler, incluso más alto, hasta 800 euros -frente a los 400 que paga ahora- y podría devolver la deuda poco a poco, pero lo que necesito es más plazo para encontrar otro techo", explica llorosa a Levante-EMV .

Hoy, una comisión judicial se desplazará hasta la calle Garbí para ejecutar el desahucio. Esta última semana tiene a muchas personas pendientes de ella: amigos, vecinos, asistentes sociales y el Sindicat d'Habitatge de València al que llegó por mediación de una amiga hace apenas unos días. Este viernes sabremos si a Sole le han concedido algo más tiempo.

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