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Sant Antoni acoge a los amigos de cuatro patas en su estreno de fiesta Real

La fiesta animalista aprovecha el fin de semana para multiplicar su participación después de recibir, el día anterior, el Privilegio Real por parte de Felipe VI. La amenaza de lluvia no ha disuadido a los vecinos de València que anualmente acuden a la calle Sagunto para bendecir a sus mascotas

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

La fiesta de Sant Antoni de la ciudad de València llegó puntual a su cita del 17 de enero, aunque este año ha estado pasada por agua. Con ella, el calendario festivo del año natural da inicio si no se cuentan la segunda parte de la Navidad. Después llegará San Vicente Mártir, cinco días después, y el tránsito a febrero se materializará con Sant Blai.

Se esperaba la edición de este año tras su particular travesía por el calendario. Siempre es el 17 porque así se convoca, para el desfile de la bendición, a carros y caballerizas y acuden en masa. Pero para el público en general, y especialmente el infantil, no es lo mismo acudir un día de fiesta que con obligación escolar por medio. Aunque en el barrio se concede una venia para salir antes y llevar al perro, gato, tortuga, pez, cobaya o el espécimen de compañía que se tercie.

Tanto es así, que había que remontarse al desfile de 2016 para recordar el último: aquel tuvo lugar en domingo y la participación ya estuvo disparada. Después, el calendario "saltó" el sábado por el bisiesto en 2020 y el Sant Antoni de 2021 cayó en domingo y no tuvo más que una versión virtual.

Lo cierto es que, con sábado, todo era más fácil, aunque quien no quiso unirse generosamente a la fiesta fue la meteorología. El día ha amanecido plomizo y con lluvia fina e intermitente, algo que apenas ha disuadido a los vecinos de València con animales en casa, fieles siempre a su cita con la bendición del Santo.

En la calle Sagunto y otras ermitas de la ciudad –como la de la plaza de San Sebastián– se ven las imágenes habituales: primero, el reguero de personas a pie llevando de la mano, brazo o correa su animal de compañía. Una auténtica convención, sobre todo canina y felina, que también sirve para establecer una estadística de qué tipo de mascota acompaña en casa. Aunque un mes antes ya lo había hecho el barómetro municipal: casi el 40 por ciento de la ciudadanía comparte vida con un animalito. El 26 por ciento de los habitantes tiene perro, casi el 11 por ciento tiene gato y el cuatro tiene cualquiera de esa amalgama de especies que van desde el hamster de toda la vida al mamífero, pez, anfibio o reptil que permita la imaginación y la legalidad.

La organización corre a cargo de la Real Hermandad de San Antonio Abad de Valencia, llamada así desde el mismísmo día 17. Porque el día anterior les llegaba desde Casa Real la confirmación de que se había atendido su petición de incorporar la condición de "Real" a su denominación. Una forma de prestigiar y reconocer su trayectoria.

Los Antonianos han sido durante décadas los que han mantenido y desarrollado el espíritu de esta fiesta, que hunde sus raíces en la advocación de la iglesia salesiana, cuando Zaidía formaba parte o lindaba con el paisaje y el modo de vivir de la huerta.

Los antonianos han sabido darle una vuelta a la fiesta, que había transcurrido durante años de forma monocorde, anclada. En los últimos tiempos han asumido una inteligente modernización, convirtiéndose en la fista "pet friendly" por excelencia. Ahora es la fiesta animalista, la que se identifica con el bienestar y que lo fomenta con el mercadillo del fin de semana anterior. El cartel es toda una declaración de modernidad y, en definitiva, se ha sabido adaptar a los tiempos.

Asfalto húmedo

No es bueno el asfalto y no es buena la humedad para los protagonistas que desfilan calzados con herraduras de metal. Pero fueron los grandes protagonistas, los que dan brillantez, por inusual, al desfile. Llegan después de un camino de madrugada, procedentes de campos cercanos y lejanos. Todos con nombre y apellido, tanto del "llaurador" como del "aca", porque en los bancales, ambos son compañeros de viaje diario. El desfile de carros fue el grueso de la comitiva, acompañado de las unidades de Fuerzas de Seguridad, rematando con el toque distinguido de las hípicas. Mientras, se remataban la adquisición de los últimos encurtidos en el "porrat". Que ya se sabe que, "de gener", es "el primer". Sant Antoni completó así su tradición, un auténtico desafío a la hostilidad de la trama urbana, para no olvidar el origen de la ciudad.

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