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Barómetro

Uno de cada cuatro vecinos ha discutido en los últimos meses

El entorno familiar no es más que el 30 por ciento del escenario de las discusiones, que incluyen el trabajo, el tráfico o la calle

Los medios de transporte son uno de los focos de discusiones.  | EDUARDO RIPOLL

Los medios de transporte son uno de los focos de discusiones. | EDUARDO RIPOLL

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

Los ciudadanos de València se meten en «fregados» con más frecuencia de la que sería deseable. Por lo menos, eso es lo que se desprende del Barómetro Municipal de Opinión Ciudadana, que desveló, en su última tanda de encuestas del año 2025, que hasta el 22,7 por ciento de los encuestados, casi uno de cada cuatro, echando la vista atrás, han tenido algún tipo de discusión, riña o conflicto con el prójimo en un periodo de tiempo no necesariamente largo: en apenas seis meses.

El Barómetro, que no se ponía en marcha desde el pasado mes de junio, dejó en los estertores de 2025 un cuestionario y unas conclusiones dedicadas a las Relaciones Sociales y la Convivencia. Y aunque buena parte de la misma estaba relacionada con las dotaciones municipales y su uso, la soledad no deseada, la convivencia en el barrio era uno de los temas también tratados. En el mismo se desprendía que, en el mencionado periodo de tiempo, casi una de cada cuatro personas ha tenido un rifirrafe de entre leve a grave. De entre ellos, son Rascanya, Algirós, Camins al Grau y Jesús los que han albergado más rifirrafes, mientras que el l’Eixample y Extramurs son los más tranquilos, aunque no por el mero hecho de ser una zona «noble», porque la tibieza la comparten con Benicalap y los pueblos del Norte.

¿Hasta donde llegan las discrepancias? La sangre no llega al río en la mayoría de los casos: el 56,9 por ciento son «diferencias de opiniones sin elevar el tono», pero es revelador que el resto se reparten entre un intercambio verbal con tensión -lo que se podría calificar como una discusión- y una riña o pelea. Con un 46,3 y un 17 por ciento. Y es que hay que tener en cuenta que, en esta pregunta, las respuestas podían ser múltiples, lo que quiere decir que el encuestado ha podido verse envuelto en más de un altercado, con diferentes intensidades.

Y contrariamente a lo que cabría imaginar, el entorno familiar, donde hay más roce y, por consiguiente, más posibilidades de discutir, no es abrumadoramente mayoritario en el tipo de personas con las que se discrepa. Un 30 por ciento de los encuestados le ha pasado en las paredes de casa, pero un 21,6 con la pareja o la «amistad fuerte». Con desconocidos, un 17,4 por ciento y con un familiar de segundo orden, un 16,1, para seguir con los vecinos -todo un clásico-, un 15,2 y un compañero -o «compañero»- del trabajo o los estudios, con un 14,7 por ciento. Como curiosidad, un 1,2 por ciento ha tenido lío con un trabajador público, sea un profesor, un médico o similar.

Y aunque la mayoría vive tranquila y feliz, es verdad que el entorno es, o puede ser, un espacio de riesgo. Y ahí, la coincidencia es que el espacio con más riesgo es el automóvil, con las discusiones de carretera. Un 22,7 por ciento lo ver como una fuente de conflicto, por delante del trabajo (11,6%) y los locales de asociaciones (10.6%). No muy lejos están los medios de transporte o el propio estar en la calle.

Paradójicamente, y a pesar de que, como es natural, la discusión familiar es la más frecuente, los ciudadanos consideran la casa mucho más como un lugar de relación positiva (un 94,4 por ciento), que de conflicto, a penas un 5 por ciento.

La convivencia precisa un terreno de juego y ahí, la ciudadanía (el Barómetro fue formulado a 2.300 personas) es fiel a sus principios y, pudiendo señalar hasta tres respuestas de otros tantos entornos, señalan el bar como la quintaesencia de lugar de convivencia: hasta un 61,6% de los encuestados lo ven como un lugar importante de encuentro con personas del barrio, seguido de la propia calle y, sorprendentemente, las iglesias o lugares de culto, antes incluso que las tiendas. Llama la atención que, en una ciudad con tanto asociacionismo, los locales (sedes, casales o «llars») solo es señalado en quinta posición por el 17,3 por ciento como lugar perfecto para hacer amistades.

Se ven se ven en forma

Ni el covid, ni la gripe ni ninguna otra calamidad. La ciudadanía de València se siente, en forma. O, por lo menos, con salud. Tanto es así, que tres cuartas partes de la misma se ve bien o muy bien.

A pesar de ello, estar en buen estado de salud no es el aspecto que más aprecia el ciudadano. No está mal, porque el índice de satisfacción es del 7’9. Pero por delante de lo que es muy personal está aquello con lo que interrelaciona: valora con un 8,5 la relación de pareja, un 8’4 la vida familiar y un 8’1 las amistades, antes ya de preocuparse por su salud, con ese 7’9 al que siguen el trabajo o los estudios -también personal- con un 7’6; el vecindario (interrelación) con un 7’5 y cierra nuevamente un aspecto individual: el tiempo libre de que dispone, que llega solo al 7’4. n

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