Historia
Cuando Tres Forques tenía carril... de hierro
Las vías del tren atravesaban el barrio hasta los años sesenta, configurando una ciudad que ya no existe

Un tren discurre por lo que ahora es avenida Tres Forques. Foto de autor desconocido / RLV

El Barrio de Tres Forques está sufriendo algunas variaciones urbanísticas en los últimos meses, algo que llevan reclamando los vecinos desde hace tiempo. Una de las transformaciones más visibles es el recientemente finalizado carril bici. Era una de las asignaturas pendientes con esta zona del sur-suroeste de la ciudad, ayuna de viales para dos ruedas en una ciudad que tiene una red más que extendida y consolidada, pero que las echaba de menos en las avenidas de Tres Forques, Archiduque Carlos y Gaspar Aguilar.

El "Palacio de Cristal", donde se dividían las vías a Madrid y a Lliria / RLV

El mismo cruce, en la actualidad, con algunas fincas que ya existían / Maps
De esta forma, en la primera de las avenidas han quedado trazadas dos grandes líneas rectas, paralelas a la calzada, todo a lo largo de la misma.
Esta traza sirve para recordar una de las grandes transformaciones de la ciudad, desconocida para gran parte de la misma. Con el paso de los años y las décadas, las improntas se pierden. Y más aún si se tiene en cuenta que los documentos gráficos son relativamente escasos.
Un viajero a la València de hace sesenta años no la reconocería. Hay transformaciones que destacan por encima de las demás: la ocupación paulatina y demoledora de parcelas de huerta, que desaparecen de las fotos añejas para convertirse en nuevas fincas. Y los viales. Sobre todo, las vías de tren. El llamado «Cinturón de Hierro» que, durante décadas, convivió con una ciudad en expansión.
Y aunque pueda sorprender, antes Tres Forques no existía, sino que era una vía férrea. Los documentos gráficos que se conservan muestran una realidad completamente distinta a la actual, como una que conserva en sus archivos la Asociación de Vecinos. Sobre el fondo de fincas ya consolidadas, un tren discurre debajo de una vivienda. Las vías se abren paso como si de una trocha se tratara, sobre campos de cultivo.
¿Qué vía de tren es esa? Pues es la que llevaba a Madrid por Cuenca, esa que ya no lleva ni a Madrid ni a Cuenca, desmantelada en su práctica totalidad hace poco tiempo. Porque los «camins de Ferro» atravesaban Patraix tanto en esa dirección como hacia Lliria. Dos vías férreas a falta de una.
¿De donde salían? Pues ahí está otra de las magias del callejero. Una vista aérea de la ciudad -socorrido el Google Maps- muestra algunas valles que, siendo barrio de expansión, no son rectilíneas, sino curvas. Ojo, que tienen trampa: por ahí puede haber discurrido algún tren. Y así es: la vía salía de la Estación del Norte por la actual Mestre Sosa -que curvea- y acababa en Tres Forques. Por este motivo había dos pasos a nivel, uno en San Vicente (a la altura de la actual estación del AVE) y otro en Pérez Galdós.
La vía discurría junto a un vestigio de su pasado: las viviendas de Ramón de Castro, que milagrosamente han sobrevivido al paso del tiempo y la amenaza de la piqueta. Unas viviendas unifamiliares de planta única, convertidas en infracasas durante mucho tiempo y que ahora están reformadas.
Justo a su lado, una fotografía añeja , rescatada en Valencia en Blanco y Negro por Germán Gómez, y a la que ha hecho referencia también un gurú del ferrocarril como es Esteban Gonzalo Rogel, recuerda el «Palacio de Cristal». Estaba, metro arriba, metro abajo, a la altura del cruce de Tres Forques con Mestro Bellver. Allí, esbelta, se alza una especie de hórreo de cristal. Todavía quedan algunos en viejas y abandonadas estaciones de la red. En su interior estaban las agujas que bajaban un paso a nivel y que accionaban el cambio: ahí, la vía se partía en dos: una hacia Cuenca, otra hacia Lliria, trazando ésta otro camino, en dirección a Olivereta, que merecería un capítulo aparte: «se desviaba hacia la actual calle Enguera y, a través de huertas, cruzaba Mislata por la actual avenida Gregorio Gea; mientras que la línea a Utiel y Madrid seguía recto por lo que hoy es la calle Tres Forques», señala el ayuntamiento en un texto conmemorativo de esta línea. Algunas actuales ya estaban construidas, por lo que se puede ubicar perfectamente una imagen, con el Palacio y los raíles a pie de calle, que parece irreal recién doblada la esquina del Siglo XXI.
¿Cuando se desmanteló esta línea y Tres Forques pasó a ser una calle y luego una avenida? A finales de los años sesenta. La ciudad necesitaba quitarse de en medio toda esta trama de caminos de hierro que la aprisionaba e ideó el baipás que pervive: sacó la vía fuera de la ciudad por la Estación del Norte (ahora soterrado), se creó un terraplén que bordeó el Cementerio y llegó a Vara de Quart para, a su vez, ya bifurcarse pasado el Nuevo Cauce. Inmediatamente después se clausuró la estación de Mislata y, paulatinamente, toda una traza que ahora mismo es un recuerdo.
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