Restauran el manto con el que la Virgen abandonó el Ayuntamiento tras la Guerra Civil
El manto de la Virgen de los Desamparados, que se salvó del saqueo durante la Guerra Civil, fue realizado en 1915

El manto se reincorpora al Museo Mariano / Victor Gutierrez/Avan

La Basílica de la Virgen de los Desamparados cuenta desde ya con un nuevo manto. Porque casi se le puede considerar nuevo después de haber sido sometido a una completa restauración. Durante los últimos años, y más coincidiendo con el centenario de la Coronación, se ha llevado a cabo un enriquecimiento y un arreglo del patrimonio de las telas que envuelven la talla de la patorna de Valènica.
En esta ocasión ha sido el turno del manto del “Capellán Mata”, una prenda que ha sobrepasado generosamente los cien años de antigüedad: fue realizado en 1915 por voluntad testamentaria del que fue capellán mayor del templo, Germán Mata. Y tiene su importancia histórica en el hecho que es con el que la imagen regresó a la Basílica, una vez restaurada tras sufrir un ataque durante el incendio del templo y tras permanecer hibernada durante la Guerra Civil escondida en la Casa Consistorial por republicanos, encabezados por el alcalde Cano Coloma.
El manto se salvó del saqueo, tal como ha explicado el director del Museo Mariano, Néstor Olcina, porque "precisamente se encontraba en un taller restaurándose y cuando terminó este proceso de restauración coincidió con el fin de la guerra así es que se lo colocaron a la Virgen para su regreso de nuevo a la Basilica después de permanecer oculta".
Se trata de una prenda conocida, porque tanto la original como la Peregrina se han vestido con ella en diferentes ocasiones.
Como referencia, es un manto que tiene mucha presencia, aunque no se note: el panel que cubre la hornacina del Altar Mayor, que representa a la propia imagen, y que tiene su momento estelar en la "Descoberta", fue realizado por el pintor Ramón Stolz y empleó como inspiración precisamente ese manto.
Los trabajos de restauración, sufragados por la Corte de Honor de la Virgen –a iniciativa de su presidenta, la camarera de la Virgen, Mª Dolores Alfonso – se han prolongado durante los últimos 8 meses, en un taller de Málaga, llevados a cabo por el restaurador Sebastián Marchante, que han estado presentes en el acto de presentación, celebrado en el Camarín de la Virgen, junto al rector de la Basílica, Melchor Seguí, miembros de la Archicofradía de la Virgen, de la Hermandad de Seguidores de la Virgen y del artista Pedro Arrúe.
El objetivo principal de la intervención ha sido devolver la visualidad primitiva al manto, - que se encontraba muy deteriorado- además de estabilizar y adecuar cada uno de sus elementos, dado que la tela y bordados presentaban roturas y desgastes.
En primer lugar, se ha hecho un exhaustivo estudio de la obra, tanto de la técnica con la que fue confeccionado, el estado que se encontraba y las fotos históricas donde aparecía. La documentación fotográfica ha sido clave porque ha servido de guía para establecer de nuevo los patrones que se utilizaron en 1915.
Debajo de las telas que se le incorporaron en otras restauraciones, aparecieron trozos del tisú original. A partir de estos, se confeccionó una tela con las mismas características, tanto por el tipo de hilo como la trama con la que estaba trabajada.
El manto podrá contemplarse durante unos meses en el Museo Mariano.
Donación de 10.000 pesetas
Tras la donación dejada en herencia del Capellán Mata -diez mil pesetas para la confección de un rico manto para la Santísima Virgen- su elaboración fue encargada a la Casa de Beneficencia que contaba con una escuela de bordado.
El conjunto decorativo del manto “responde a un estilo neoclásico, ya que presenta moldura clasicista bordeando el perímetro de la pieza. En la parte central se pueden observar hojarascas en lanza dividiéndose en forma de flor de lis, y en los lomos laterales de ambos lados destacan los escudos de Valencia y de España.
La tela base que compone la totalidad de la pieza es un piqué de tisú de plata hecha ex profeso para pasar los bordados originales, siguiendo el patrón que fue encontrado en el interior y era el original de 1915. El conjunto está bordado en realce con hilo de oro y de plata sobre el tisú, y adornada con perlas y cristal.
La imagen peregrina llevó el manto en 1954 para la consagración de España al Inmaculado Corazón de María

El manto, al completo, con la imagen original detrás / Victor Gutierrez/Avan
Una vez comenzó la Guerra Civil, el manto se encontraba en proceso de restauración en Casa Llana, donde se estaba procediendo a su limpieza y una vez restaurado se le colocó a la Virgen. en mayo de 1939, durante su salida del edificio consistorial tras permanecer oculta mientras duró la contienda. La plaza del Ayuntamiento acogió la celebración de una misa pontifical en presencia de la Virgen y después regresó a su Basílica.
En 1940 la familia Burillo ofreció otro nuevo manto, y el del capellán Mata fue llevado de forma indefinida por la Peregrina durante muchos años.
Además, con ocasión de la Asamblea Nacional Mariana en octubre de 1954, la imagen procesional fue llevada a Zaragoza para la consagración de España al Inmaculado Corazón de María llevando este mismo manto.
“Estado de conservación deficiente”
La parte que sujeta el manto sobre los hombros de la imagen estaba bastante debilitada, porque el peso hacía que se fuera rasgando la tela. Los bordados presentaban roturas y desgastes, habiendo zonas donde se ponía ver directamente la cartulina, y, del mismo modo, los hilos de oro y de plata habían perdido este material.
La obra ha tenido varias intervenciones a lo largo de los años, con lo que se han ido superponiendo varias telas.
En la restauración actual, se ha procedido a realizar una limpieza general de la pieza, se han integrado elementos que se habían desprendido y se han repuesto piedras y perlas que faltaban. Asimismo, se ha repuesto el fleco idéntico al original a partir de las fotografías antiguas.
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