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Barrios

De lo opulento a lo humilde: calles que se convierten en fronteras urbanas

Los grandes proyectos urbanísticos han traído consigo la edificación de complejos residenciales que, aunque relucientes, ensombrecen las áreas más antiguas y convierten a algunas vías en nuevas fronteras urbanas

La calle Nicasio Benlloch separa el Benicalap más antiguo de la zona nueva de Corts Valencianes

La calle Nicasio Benlloch separa el Benicalap más antiguo de la zona nueva de Corts Valencianes / Francisco Calabuig

Marina Falcó

Marina Falcó

València

"Todo esto antes era huerta". Esta frase, que el lector habrá escuchado decenas de veces, suele ir acompañada de una mirada melancólica hacia unos terrenos que ahora albergan edificios enormes que combinan mayoritariamente los colores blanco y negro y, según el caché del complejo residencial, pueden tener hasta una piscina comunitaria. La distancia física que hay entre el punto de vista del vecino nostálgico y los nuevos bloques está atravesada por una calle que se convierte en frontera.

Los nuevos barrios que han aparecido en la ciudad han traído de la mano la ejecución de grandes proyectos urbanísticos que dan lustre a las brillantes edificaciones de reciente construcción pero que, sin embargo, deslucen las partes antiguas colindantes.

Uno de los ejemplos más gráficos se da en Benicalap (50.967 habitantes censados en 2025). La calle Doctor Nicasio Benlloch ejerce involuntariamente de frontera entre la zona más vieja del barrio, presidida por la calle Garbí, y una parte de la nueva barriada que se enmarca entre la avinguda de les Corts Valencianes, la calle de Miguel Ángel Blanco y parte de la avenida del General Avilés.

Los contrastes son evidentes a todas luces. Y aunque los bajos turísticos también se abren paso en las calles del Benicalap más popular, Alquerías de Bellver o la calle de Barraix no cuentan con las dotaciones que sí tienen al otro lado de Nicasio Benlloch y que asoman descaradamente por encima de las antiguas casas de pueblo que sobreviven a duras penas en la parte antigua.

Una de las torres de un complejo residencial de la avenida de las Cortes visto desde la calle Serratella

Una de las torres de un complejo residencial de la avenida de las Cortes visto desde la calle Serratella / Francisco Calabuig

Nudos de cables en postes antiguos de madera que se mantienen en el tiempo son solo una pista de cómo cambia el panorama según la zona de la ciudad en la que se vive. Pero las marcas visibles no son solo las que se viven o sienten en las partes con más solera de los barrios. Los macroproyectos también conllevan una presión sobre los precios de las viviendas. El Nou Mestalla, además de más oferta de ocio y dotaciones, trae una subida de los precios en la vivienda nueva de la zona incrementándose el valor hasta en un 90% en los últimos tres años, según revela un análisis de la empresa Foro Consultores Inmobiliarios, y los alquileres llevan un par de años subiendo de forma desbocada, por las recientes construcciones y probablemente por el efecto de expulsión que provocan los desmedidos precios del centro de la ciudad.

Orriols tiene la frontera de hierro

Precisamente en esta línea se enmarca la sorpresa dada por Rascanya que se ha revelado como el distrito de España donde más ha subido el precio de la vivienda.  El área que conforman los barrios de Orriols, Torrefiel y Sant Llorenç registró un incremento interanual del 29,1 %, situando el metro metro cuadrado en 1.927 euros.

Orriols ha protagonizado numerosas informaciones con motivo de las tensiones en la convivencia que se han sufrido en el barrio. Sin embargo, estos problemas casi no han llegado a notarse en la otra parte del código postal 46019, la que ha crecido junto al estadio del Levante UD y que conforma una de las orillas de la avenida Alfahuir. Como linde entre la llamada 'zona cero' y los residenciales con zonas comunes, las vías del tranvía que discurren por la calle San Vicente de Paul. "Es como una frontera", explicaban vecinas de Orriols a este periódico, "antes los padres se quedaban un ratito después del cole, ahora los suben al coche y salen pitando". Dos velocidades en un mismo barrio.

Beniferri y cuando "todo esto era huerta"

La pedanía valenciana de Beniferri, que pertenece al distrito de Pobles de l'Oest, es un pequeño y delicioso reducto de antiguas construcciones que hace años estaba rodeado completamente de huerta. El crecimiento de València hacia la parte oeste ha absorbido a esta pequeña población de poco más de mil habitantes y si antes eran los bancales de hortalizas quienes lo separaban de la urbe, ahora apenas una calle, la dels Xiprers, lo alejan del casino.

Beniferri con el edificio Sorolla Center al fondo

Beniferri con el edificio Sorolla Center al fondo / Francisco Calabuig

Pese a las nuevas construcciones, Beniferri continúa conservando algunas casas con una marcada esencia de pueblo y calles estrechas que lo convierten en un remanso de paz al otro lado de la CV-35.

La calle de las Moreras

El PAI de Natzaret es otra de las actuaciones que ha modificado el skyline de València, en concreto las espaldas del barrio de Cocoteros. Desde las casas más tradicionales de la zona, de esas no demasiado numerosas que podemos encontrar en algunas zona de la ciudad y que están tan cotizadas, se divisan las numerosas torres, en blanco y negro por supuesto, que conforman una nueva barriada.

Las torres de nueva construcción escoltan a la parte más castiza de Natzaret

Las torres de nueva construcción escoltan a la parte más castiza de Natzaret / Germán Caballero

Entre la parte más castiza de Poblats Marítims y las nuevas construcciones, como límite, la calle de las Moreras. Aunque pareciera que lo único que separa esta vía es la cuestión físico porque los alquileres de viviendas sin ascensor superan los mil euros al mes también en esta zona de la ciudad. La presión de unos precios desbocados que no entiende de fronteras.

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