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Temporal

Adiós a la palmera más famosa de València

La datilera de la calle Julio Antonio se hizo célebre porque parecía buscar el sol trepando por las fachadas en los años 80 y en el mismo punto de la calzada se plantó otra que ocupó su lugar

La histórica palmera de la calle Julio Antonio, víctima del temporal de viento

La histórica palmera de la calle Julio Antonio, víctima del temporal de viento / Levante-EMV

Jaime Roch

Jaime Roch

València

En el dataset municipal del inventario de arbolado de València constan 187.037 registros de árboles y palmeras. Pero la palmera más famosa de València no era una catalogada como monumental por el Ayuntamiento de Valencia ni rondaba los veinte metros de altura ni su tronco alcanzaba un diámetro de hasta dos metros.

Pero sí era una de las más célebres de València, situada en la céntrica calle Julio Antonio, dentro del distrito de Extramurs y concretamente en el barrio de La Roqueta, una vía que conecta la calle San Vicente Mártir.

Trepaba por las fachadas

En este espacio de tantísimo trajín, aparecía una palmera que ha sido víctima del 'vendaval' de la borrasca Leonardo, con rachas de hasta 111 km/h en València ciudad y por la mitad de su tronco ha caído sobre un coche. Esta palmera heredó el sitio de otra que fue la más famosa del Cap i Casal en los años 80 que, plantada en plena calzada, imponía respeto por sus años de antigüedad tras pasar el centenario. Dio tanta personalidad a la calle Julio Antonio que, para conservar su recuerdo, en el mismo punto de la calzada se plantó otra palmera que ocupó su lugar hasta que el vendaval la ha arrasado.

Adiós a la palmera más famosa de València, situada en la calle de Julio Antonio

Adiós a la palmera más famosa de València, situada en la calle de Julio Antonio / Levante-EMV

Era la palmera de la calle Julio Antonio y se hizo célebre porque parecía buscar el sol trepando por las fachadas. Creció tanto que, al arquearse hacia arriba, doblaba el tronco y acababa escondiendo la copa sobre el tejado, como si huyera de la calle. También era un símbolo que se mantenía de aquella zona industrial, donde cumplía una función ornamental en un lateral de La Maquinista Valenciana, la empresa que realizaría la primera locomotora de vapor fabricada totalmente en España.

Testigo de un tiempo

Cuando la ciudad empezó a devorar el campo que la rodeaba, las palmeras fueron de los pocos emblemas que se salvaron de milagro. La expansión arrasó alquerías, barracas y casas de pueblo, víctimas de asfalto y edificios nuevos. Pero las palmeras resistieron amparadas por los vecinos y esquivaron la tala para quedarse como testigos de un tiempo ya pasado en las aceras de las calles recién asfaltadas.

Así que palmeras como la de la calle Julio Antonio era un símbolo "de antes" que permitía sentir que no todo se borraba con el paso del tiempo, hacían legible la historia y conectaba entre las generaciones. En definitiva, palmeras como ella construyen una identidad sin necesidad de grandes discursos que ahora, en esa calle, se ha roto.

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