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El Micalet cumple 600 años: un anciano con buena salud

El Arzobispado prepara la restauración de la espadaña tras diversas intervenciones para mantener activa la torre

El año pasado subieron sus 207 escalones un total de 228.306 visitantes

El Micalet visto desde la Plaza de la Reina de València.

El Micalet visto desde la Plaza de la Reina de València. / F. Calabuig

José Parrilla

José Parrilla

València

València es una ciudad que ha crecido exponencialmente en los últimos años en todo lo referente a arquitectura pública y monumental, sobre todo por la Ciudad de las Artes y las Ciencias. El centro histórico, sin embargo, sigue conservando la calidad y el atractivo de las grandes ciudades monumentales. Y entre todos esos monumentos, como seña de identidad de la ciudad y de toda la provincia, sigue destacando el Micalet, como se conoce a la gran torre de la catedral de València. Su estilo gótico valenciano, su cuerpo octogonal, su campanario a 63 metros de altura (51 hasta la terraza), sus 207 escalones y su personalidad lo mantienen como símbolo de la ciudad justo 600 años después de su nacimiento, allá por febrero de 1426. Son días, pues, de cumpleaños, de echar la vista atrás y de valorar el presente, porque a pesar de su edad, puede decirse que este anciano goza de muy buena salud.

Ornamentación gótica del campanario del Micalet.

Ornamentación gótica del campanario del Micalet. / F. Calabuig

Si nos vamos seis siglos atrás, podemos contar los orígenes de la obra. La construcción de la torre se inicia en el año 1381 por iniciativa del obispo Jaime de Aragón, y concluye en 1426 después de una sucesión de arquitectos que fueron cayendo por lo que los gobernantes de la época considerabas demora excesiva de los trabajos. El que los inició fue Andrés Juliá y el último cuerpo de la torre se encargó a Pedro Balaguer, constructor de las Torres de Serranos, quien se inspiró en las torres campanario de Lérida y Narbona para dar el toque de exclusividad al edificio. La finalización del mismo debía ser una aguja que finalmente se descartó y que se conserva en el Museo Histórico Municipal de València. La terraza, pues, se coronó primero con una crestería calada que más tarde se sustituyó por una barandilla metálica que finalmente desapareció con la restauración del año 1983.

Evolución de la torre

En principio, el Micalet era una torre exenta, independiente, que se incorporó a la catedral a finales del siglo XV al prolongarse la nave central de la seo. Su utilidad principal era la de albergar el campanario de la catedral, pero luego fue sumando funciones sociales como la de servir de torre de vigilancia, comunicar alertas de todo tipo, servir de faro para los barcos o albergar espectáculos pirotécnicos.

Fue sumando funciones sociales como la de servir de torre de vigilancia, comunicar alertas de todo tipo, servir de faro para los barcos o albergar espectáculos pirotécnicos

Precisamente por el encendido de fogatas en algunos de estos usos, la terraza de la torre sufrió varios incendios y empujó a los responsables de la época a tomar medidas que lo evitaran. En concreto, entre 1660 y 1736 se levantó la espadaña de piedra que ahora corona la torre, albergando allí las campanas de las horas.

Vista de la escalera interior de la Torre, con 2027 escalones.

Vista de la escalera interior de la Torre, con 2027 escalones. / F. Calabuig

Desde entonces, la principal torre de València ha servido para sus fines religiosos y sociales, mereciendo casi siempre el respeto de los gobernantes hasta llegar a nuestros días, convertido en icono de la ciudad y con una salud envidiable, ya que desde 1931 está declarado Bien de Interés Cultural y goza de la máxima protección. El año pasado subieron a la torre 228.306 personas, muchas de ellas turistas, pero también valencianos que siguen admirando al Micalet. El conjunto de la catedral tuvo el año pasado 764.266 visitantes, siendo uno de los monumentos más solicitados de València.

"Es un anciano con buena salud", asegura José Verdeguer, portavoz del Arzobispado de València y buen conocedor de la torre. "La espadaña está algo peor, pero ya hemos solicitado el permiso para restaurarla y empezaremos pronto", asegura. Recientemente, también se ha cambiado la barandilla de subida para que sea más fácil y fiable superar los más de doscientos escalones, y se ha mejorado toda la iluminación interna. Además, en la terraza se hacen limpiezas periódicas de las muchas pintadas que dejan los visitantes y ya se ha firmado un convenio con Iberdrola para mejorar la iluminación exterior.

Programa de celebraciones

Es decir, el Micalet ha llegado a sus 600 años en buena forma y por eso desde las instituciones públicas se ha preparado un ciclo de celebraciones. El pasado fin de semana el Ayuntamiento de València ya organizó un concierto en la Plaza de la Virgen para recordar esta efeméride y Verdeguer anuncia un programa de actividades para todo el año que incluye tres conferencias y una exposición sobre las campanas medievales del edificio, uno de los conjuntos más importantes de España.

La idea es intentar mantener el valor patrimonial y social de un edificio que ha sido admirado y visitado por infinidad de personalidades nacionales e internacionales. La historia recuerda las visitas de los reyes, pero también de personajes de la literatura como Víctor Hugo. Es más, se quiere mantener la función religiosa y social del edificio. "La social ha bajado un poco -explica Verdeguer- porque ahora no hay avisos, por ejemplo, que en su época eran muy importantes, pero el sentido del culto se mantiene a través de sus campanas". De hecho, hay asociaciones que se encargan de mantener actual y vivo el volteo de campanas e incluso organizan conciertos, de toque manual, con motivos festivos y sociales.

Las campanas del Micalet, el elemento principal del edificio.

Las campanas del Micalet, el elemento principal del edificio. / F. Calabuig

El campanario del Micalet alberga un total de 11 campanas. Una de ellas, precisamente, es la que da nombre a la torre. El Miguelete (Micalet en valenciano) es la campana principal del edificio y fue bautizada así porque su bendición se produjo el 29 de septiembre, día de San Miguel, protector de la ciudad de males y tormentas. Finalmente, el nombre de la campana se extendió a toda la torre y así se ha mantenido hasta nuestros días.

En principio y durante varios siglos fue llamado "Campanar Nuevo" o "Campanar de la Catedral" para diferenciarlo del "Campanar Viejo", que era una torre de planta cuadrada, de estilo románico, levantada en la calle Barchilla y de la que apenas quedan restos.

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