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El futuro del autobús en València: dos estaciones para reducir tiempos y eliminar tráfico interno

La alcaldesa reclama una conexión intermodal sin descartar el emplazamiento de Empalme. Mientras, la Generalitat prepara un estudio de movilidad para concretar el doble nodo que conecte la ciudad con el resto de la Comunitat y mejore las frecuencias desde Alicante. Por su parte, la oposición pide abandonar la improvisación y trazar un plan definitivo

La actual estación de autobuses de València

La actual estación de autobuses de València / Francisco Calabuig

València

El conseller Vicente Mártinez Mus sorprendió este lunes al anunciar que se estaba bajando la posibilidad de construir dos estaciones de autobuses en la ciudad de València, propuesta de la que hasta entonces no era consciente ni la alcaldesa, María José Catalá. La simple enunciación del proyecto de doble estación, una en el norte y otra en el sur del Cap i Casal, ya ha conseguido tres cosas: descartar de forma definitiva la reforma de la histórica estación emplazada en la avenida Menéndez Pidal, profundamente degradada, activar el procedimiento que derivará en un informe técnico sobre las diferentes alternativas de movilidad para el bus, y tomar la iniciativa sobre una infraestructura, la nueva estación de autobuses de la capital de la Comunitat, que hasta ahora, si bien no era de su competencia, había venido anunciando Catalá.

La alcaldesa habló ayer de reunir a los dos equipos para consensuar el proyecto, pero fuentes de la Conselleria aclaran que no se tomará ninguna decisión sin abordar todas las opciones posibles. Y eso pasa por analizar recorridos, parcelas, costes y coordenadas. Es posible que ese estudio identifique oportunidades en situar una de las estaciones más al oeste y no tanto al norte, por ejemplo. A partir de ahí, resuelta la cuestión política más urgente –no invertir en una estación sin futuro como la de Menéndez Pidal– y la cuestión técnica, llegará la toma de decisiones.

También dijo ayer la alcaldesa que había hablado de una estación en el norte, y más concretamente en la zona de Empalme, porque quería un edificio con conexión intermodal. No tendría sentido levantar un nuevo centro de operaciones para el autobús de media y larga distancia sin conectarlo con otras formas de comunicación en València, tal como ocurre con la estación actual, a un largo transbordo de la parada de metro más cercana. “Empalme era una idea por la conexión intermodal y no la descarto en absoluto. Pero antes quiero trabajar con el equipo del conseller sobre qué les ha llevado a pensar en dos emplazamientos en lugar de uno, que a priori me parece totalmente estudiable. Yo pienso en la ciudad, que es mi obligación, y él piensa en la Comunitat Valenciana. Evidentemente tenemos que encontrarnos", dijo Catalá.

La constatación de que el titular de Transportes de la Generalitat Valenciana está pensando en clave autonómica es precisamente esa segunda estación que se ha sacado de la manga en el Cap i Casal. Un punto de acceso más directo desde Alicante –histórico feudo del PP–. Algunos autobuses de la Comunitat operan mediante concesiones de la Conselleria y esta nueva estación permitiría llegar a València sin la necesidad de atravesar toda la ciudad, cosa que reduciría tiempos y permitiría ofrecer un servicio con mejor frecuencia, más competitivo y sin la necesidad de aumentar la flota.

Además, la carga de pasajeros se repartiría entre los dos nuevos nodos de transporte público, con salidas más claras a sus respectivos destinos. Y el tráfico interno de la ciudad quedaría libre de autobuses que ocupan el espacio de una EMT ya de por sí congestionada. El modelo de doble estación ya funciona por ejemplo en Madrid con Méndez Álvaro y Avenida de América como núcleo intermodal. La propuesta ayudaría a dinamizar un modelo de transporte, el autobús, que siempre ha sido el patito feo respecto a otras modalidades como el tren.

Sin embargo, más allá del incremento de inversión, aunque la idea parece afortunada, conselleria y ayuntamiento ya se han encontrado con la primera reticencia. Como opción de “Estación Sur de València” ha sonado el barrio de San Isidro y los vecinos se oponen al proyecto: “La asociación de San Isidro rechaza que la estación se ubique en el entorno del actual trazado en superficie del metro por la calle Campos Crespo y el jardín Wangari Maathai (parque de la Vida). Este posicionamiento se fundamenta en el proyecto de soterramiento del metro a su paso por el barrio, una reivindicación histórica del barrio”, señalan. Al respecto, la alcaldesa ha confirmado que, "como mucho estaríamos hablando de la zona FGV Valencia Sud y así se lo ha transmitido a la AAVV de San Isidro junto con su voluntad de diálogo permanente para evitar malentendidos o especulaciones interesadas. Este proceso se hará de la mano del Ayuntamiento que siempre lo hará de la mano de los vecinos", ha dicho Catalá.

Con todo, como posible opción también está y ha estado durante años sobre la mesa la posibilidad de llevar los autobuses de larga distancia al entorno de la estación del AVE Joaquín Sorolla para crear el gran nudo de comunicaciones de la tercera ciudad de España.

Críticas de Compromís y PSOE

Sobre el baile de propuestas, Papi Robles, portavoz de Compromís, opinó ayer que el anuncio de Martínez Mus "es un ejemplo más de la descoordinación y del desinterés que tiene Catalá sobre lo que pasa en la ciudad". "Creo que un debate tan importante como la situación de la estación de autobuses y de la conexión que vamos a tener con todo el transporte público es lo suficientemente importante como para no estar escuchando ocurrencias cada día", continuó la valencianista. "Hace un mes salió a hacerse una foto diciendo que iba a hacerla en el norte. Ahora el conseller dice que va a poner dos. Mañana supongo que saldrá a decir que va a hacer tres, y reclamamos que lo que necesitamos es rigurosidad", insistió Robles.

Por su parte, Elisa Valía, concejala del PSOE, ha coincidido en denunciar las “improvisaciones continuas” del Consell de Pérez Llorca en la ciudad de València “sin que María José Catalá se atreva a levantar la voz”. “La última falta de respeto de la Generalitat con la ciudad de València es la improvisación que vemos con una cuestión tan importante para la ciudad como es el futuro de la estación de autobuses. El Consell de Pérez Llorca descartó la reforma que estaba prevista y que ya tenía proyecto para anunciar que se iban a llevar la estación a Empalme. Pero nos hemos encontrado con que el conseller se ha rectificado a sí mismo porque ahora dice que va a hacer dos estaciones. Y lo anuncia sin ni tan siquiera haberlo consultado previamente con la ciudad”, ha afeado.

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