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Carta de los vecinos -muy enfadados- al concejal José Marí Olano

"Creo que es un ramalazo autoritario que esconde su incapacidad de gobernar dialogando con la ciudadanía"

Intervención de José Marí Olano en el pleno del Ayuntamiento de València.

Redacción Levante-EMV

València

El concejal de València José Marí Olano, del Grupo Popular, descalificó en el último pleno a las asociaciones de vecinos de la ciudad poniendo en cuestión su representatividad entre la ciudadanía, extremo este que ha merecido duras críticas de la oposición y en concreto una petición de reprobación por parte del Grupo Socialista. También ha enfurecido, como no podía ser de otra manera, a las asociaciones de vecinos. El presidente de CAVE-COVA, Juan Antonio Caballero, de hecho, ha dirigido una carta abierta al concejal en estos términos:

A la atención de José Marí Olano, concejal de Grandes Proyectos y Patrimonio del Ayuntamiento de València

Estimado amigo:

No creo que sea la ignorancia lo que le lleva a despreciar de esa forma a las asociaciones vecinales, más bien creo que es un ramalazo autoritario que esconde su incapacidad de gobernar dialogando con la ciudadanía, respetando su derecho a asociarse, expresarse y participar libremente; algo que, por cierto, son derechos constitucionales.

No sé en qué barrio vive usted, pero en los barrios de València donde hay asociaciones vecinales, como resultado tanto de sus reivindicaciones como de su colaboración con las instituciones, se avanza más y mejor en la calidad de vida general.

Las asociaciones vecinales no son los únicos interlocutores que puede tener un ayuntamiento, pero son una referencia por estar formadas por personas con una alta conciencia cívica y responsable. La ciudad de València, la Comunidad Valenciana y el Estado en su conjunto tiene muchos valores positivos, pero no dude que uno de ellos es la existencia del movimiento vecinal.

Seguramente le costará entender que hay ciudadanos que sin cobrar estén dispuestos a trabajar por su barrio y por su ciudad, porque seguramente usted no tiene esa experiencia. Bien, pues sepa que las asociaciones vecinales funcionan así.

Por otra parte, las asociaciones vecinales jamás han cuestionado la representatividad de un pleno municipal, un pleno de las Cortes Valencianas o un pleno del Congreso. Le recuerdo que las asociaciones contribuyeron a que se impusiera un estado democrático, no podemos saber por dónde estaba usted en aquellos tiempos. No confunda representatividad en un pleno municipal donde el conjunto de concejales representa políticamente al conjunto de vecinos y vecinas, con gobernar legítimamente desde una institución, son dos cosas diferentes. Ninguna parte puede atribuirse hablar en nombre de todos los valencianos y valencianas, las asociaciones vecinales tampoco. Pero gobernantes inteligentes jamás despreciarían el potencial positivo que representa el asociacionismo, en particular el asociacionismo vecinal, que con su participación mejora las propuestas que influyen en la calidad de vida de la mayoría. La vida tiene más matices que el trazo grueso electoral.

Además, en la ciudad de València hay una larga tradición de reconocimiento al movimiento vecinal: participó en la recuperación de El Saler y del antiguo cauce del río donde plantó los primeros árboles del nuevo jardín, fue esencial en los debates del plan general de ordenación urbana, participó en la implantación del tranvía, en el diseño de parques y jardines, etc. y otros cientos de propuestas que a lo largo de la historia y hoy mismo han mejorado y mejoran ostensiblemente la ciudad. Recientemente hemos visto la solidaridad de las asociaciones vecinales ante el desastre de la Dana. Esa larga tradición ha hecho que desde el movimiento vecinal hayamos visto distintos gobiernos municipales y hemos de decir que siempre hubo respeto y no siempre acuerdo, pero eso demuestra que nuestra ciudad es una ciudad vital que la queremos, que nos importa y que queremos que mejore en sus barrios y en todo su espacio. Así que más diálogo, más participación, más gobernar con que sin y menos mirada sucia. No vendría mal una rectificación y unas disculpas.

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