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Secciones

Prostitución y droga

Los 60 metros de la calle Viana que acumulan casi 600 actuaciones policiales en un solo año

La prostitución y el trapicheo de droga obliga doblar el número de intervenciones policiales en la calle Viana de València - Los números 7, 9 y 11 de esta vía son los "puntos calientes" de la actividad delictiva, especialmente entre las 21:00 y las 22:00 horas

El cruce de Viana con la calle Balmes marca el inicio de una de las zonas más conflictivas de València

El cruce de Viana con la calle Balmes marca el inicio de una de las zonas más conflictivas de València / Miguel Angel Montesinos

Marina Falcó

Marina Falcó

València

Tiene nombre de príncipe desde hace más de 150 años, una longitud total de 110 metros y desde hace unos meses no deja de aparecer en las noticias. Es la calle Viana de València y aunque últimamente los medios de comunicación le estamos haciendo mucho caso, lo cierto es que los vecinos de la zona no tienen sosiego desde hace muchos años.

Encastrada en pleno barrio chino de València, ese donde pocos se atrevían a cruzar de día y donde la noche convierte a todos los gatos en pardos, la calle Viana se ha visto arrinconada por turistas y nuevas construcciones que han apaciguado el resto del barrio y la han convertido en una de las pocas vías del casco histórico con una actividad ilegal establecida en sitios fijos y localizados. Lo peculiar del asunto es que los "puntos calientes" de Viana se concentran en apenas 60 metros, los que discurren desde su inicio en el cruce con la calle Balmes hasta la intersección con Torno del Hospital.

Adentrarse en esa escasa decena de metros es toda una experiencia, incluso a una hora tan inocente como es la una del mediodía. En cuanto uno pone el pie en Viana tiene la sensación de que alguna cosa no va bien, de que algo está ocurriendo en el interior de esos edificios destartalados, viejos y cuyos patios no están cerrados pese a que no hay trasiego de personal en ese mismo momento. Quizás porque están siendo vigilados por las chicas que se agrupan en las esquinas de la calle, por los hombres que pululan por la zona sin un destino claro o tal vez por la mujer mayor que está sentada en una silla en la calle, como si 'tomara la fresca', actividad a lo que no invita en absoluto esta calle.

Casi 600 intervenciones de Policía Local en un año

Lo cierto es que más allá de las impresiones del que pasea, hay datos y testimonios que confirman el hecho de que los vecinos de Velluters tienen un problema, y gordo, con Viana. El repunte de la prostitución y del trapicheo de drogas ha provocado que en apenas dos años las intervenciones de la Policía Local de València se hayan doblado en esta vía, pasando de 278 en 2023 hasta 587 en 2025.

Intervenciones de la Policía Local de València en la calle Viana desde 2021

Intervenciones de la Policía Local de València en la calle Viana desde 2021 / Levante-EMV

Pero es que parece que la tendencia va a seguir en esta línea. Según la respuesta del Ayuntamiento de València a una pregunta de Compromís, en el primer mes y medio de este año ya se han producido 117 actuaciones de policía local en materia de seguridad ciudadana en la zona, la mitad de ellas relacionadas con conductas sospechosas (56) pero también las hay por amenazas y coacciones (9) , ocupación (4), tenencia y/o consumo de droga (8), tenencia de armas o instrumentos peligrosos (2) o robos con fuerza (4). Todo esto en apenas mes y medio.

Los números 7, 9 y 11 de Viana

Los vecinos están desbordados con esta situación y creen que llegar a este extremo ha sido la consecuencia de una "dejadez total" que llevan años arrastrando y están al límite. Porque a ellos no les basta con la mayor presencia policial que alega el consistorio, sino que reclaman "una actuación integral" ante los delitos que se cometen en la zona, puesto que, tal como aseguran desde Amics de Velluters, "el barrio se ha convertido en una especie de gueto donde cualquier actuación aislada resulta irrelevante".

Intervenciones en materia de limpieza, movilidad, que se actúe en los solares de la zona... son las otras acciones que demandan los residentes del casco histórico, quienes insisten en que "la situación de hoy no es un hecho aislado o un repunte no avisado".

De hecho basta con echar un vistazo en la zona para intuir dónde lleva instalada desde hace mucho tiempo la actividad delictiva y los residentes lo confirman: los "puntos y horas calientes" son los números 7, 9 y 11 de Viana y las horas de actividad más intensa de 21.00 a 22.00 "cuando las patrullas de día se van", explican a Levante-EMV. La droga, que está presente en cualquier momento, se convierte en la reina cuando llega la noche.

Desfasada se queda aquella declaración del exconcejal de Protección Ciudadana, Aarón Cano, quien en el año 2022 aseguraba que "podemos decir que València no tiene barrio chino", tras el cierre de el último local de prostitución que quedaba abierto en la zona, el "Liberty", en la calle Viana 7. Hace cuatro años, fuentes de la Primera Unidad de Distrito de la Policía Local de València, aseguraba que en el año 2005, cuando se tomó la decisión de acabar con este foco de degradación y tráfico de drogas a escasos metros del centro histórico y foco de conflicto con los vecinos, había 12 locales abiertos en Velluters. Hoy, oficialmente abiertos no hay ninguno porque el "Liberty" tuvo que cesar su actividad catalogada como restaurante sin ambientación musical por "molestias de ruidos, de índole sanitario y de seguridad", y en la actualidad el inmueble está a la venta.

El bar "Liberty" fue clausurado por orden policial y hoy está en venta

El bar "Liberty" fue clausurado por orden policial y hoy está en venta / M. F.

El "Niágara", cuya actividad según figura en internet era de 'motel' y que se encuentra ubicado en otro de los bajos del número 7, tiene la puerta tapiada y el "Bar Tay-Tay", situado en el bajo del número 12 tampoco muestra signos evidentes de actividad, de hecho la dejadez y el abandono son incuestionables.

Lo que ocurre es que, tal como denuncian lo vecinos, la prostitución ha subido a la planta de arriba y se ejerce en pisos con “camas calientes” y que es habitual ver colas de puteros en las puertas de los edificios esperando su turno para subir y abusar de mujeres víctimas de la trata de blancas a apenas 150 metros de la plaza del Ayuntamiento o el Mercado Central.

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