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La Acadèmia Valenciana de la Llengua rechaza el cambio de nombre de València a "Valéncia/Valencia"

El pleno aprueba un informe que defiende mantener la forma actual, con la tilde abierta (València), y no la doble denominación en castellano y valenciano con acento cerrado que proponen PP y Vox

Pleno reciente de la AVL, con la presidenta Verònica Cantó en el centro.

Pleno reciente de la AVL, con la presidenta Verònica Cantó en el centro. / Levante-EMV

El pleno de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) ha aprobado este viernes el esperado informe sobre el cambio del topónimo de la ciudad de València a la doble denominación “Valéncia/Valencia” (con acento cerrado en valenciano). Y la decisión adoptada es rechazarlo. Ratifica de esta manera la posición adoptada por el Ayuntamiento de València durante el primer mandato de Joan Ribó hace justo una década, en marzo de 2016, por unanimidad, y avalada el mismo año por la institución normativa.

La decisión de la Acadèmia, según ha sabido este diario, es que el nombre de la capital se quede como está: València, con la grafía con la tilde abierta. Poco más ha trascendido de una decisión y de un informe que se ha declarado reservado y que ni siquiera se ha enviado en formato electrónico entre los propios académicos. El plan de la institución es enviarlo el lunes a la Dirección General de Administración Local de la Generalitat y, posteriormente, hacer pública su decisión y sus argumentos.

La AVL tenía ahora mismo la última palabra después de que el pasado 22 de diciembre el pleno municipal, con los votos de PP y Vox y la oposición de Compromís y PSPV, acordara elevar a la Generalitat el cambio de topónimo. Es la Administración autonómica la competente para determinar los nombres oficiales de los municipios de la Comunitat Valenciana.

Para ello, debía recabar a su vez un informe a la Acadèmia Valenciana de la Llengua, que es la autoridad para «fijar, a solicitud de la Generalitat, las formas lingüísticamente correctas de la toponimia y la onomástica oficial de la Comunitat Valenciana, para su aprobación oficial».

La pronunciación tradicional

El ayuntamiento que dirige María José Catalá se apoyó técnicamente en el informe del filólogo y profesor de la Universitat Abelard Saragossà para apuntalar su propuesta. El también académico de la AVL avaló esta propuesta de denominación bilingüe, para revertir así la actual denominación solo en valenciano con tilde abierta. Uno de sus argumentos es la “coherencia con la pronunciación tradicional y mayoritaria de sus habitantes [que es con la vocal cerrada], así como con los criterios internacionales aplicables en esta materia". Saragossà, precisamente, no tomó la palabra en el pleno de este viernes, trasladan fuentes conocedoras del encuentro.

El pasado mes de diciembre, el ayuntamiento justificó que esta propuesta de cambio no era un procedimiento contra la Acadèmia. El concejal de Cultura señaló entonces que la AVL “emite informes que se pueden revisar y esto ya ha ocurrido como por ejemplo con l'Énova, donde se cambió el acento porque se ajustaba mejor a la pronunciación histórica de los hablantes de la zona”.

Presión sobre la Acadèmia

En el contexto político actual, sin embargo, la decisión presenta muchas aristas. Más allá del debate filológico en torno a la pronunciación, en estos momentos existe un gran presión institucional en torno al valenciano y la Acadèmia. La necesidad que el PP tiene de los escaños de Vox ha llevado a tensar las relaciones con la AVL y a adoptar decisiones sobre lengua muy contestadas por los sectores culturales. Recientemente el Consell ha modificado un decreto para excluir a autores baleares y catalanes del currículo de la asignatura de Valenciano en Bachillerato.

Vox aprovecha cada sesión parlamentaria para cargar contra la AVL, a la que califica de "separatista". Frente a ello, en la última sesión de control al Ejecutivo en Corts, el president, Juanfran Pérez Llorca, dijo: "Creo en la AVL". Y situó este tema entre las discrepancias con la formación ultra.

Así, la salida de Carlos Mazón de la presidència de la Generalitat parece haber rebajado algo la tensión. El anterior president anunció su voluntad de cambiar la ley de creación de la AVL para reorientar su función y hasta el nombre: Academia de la Lengua Valenciana. Pérez Llorca, hasta la fecha, parece oponerse a cambios y nuevos recortes.

El partido de Abascal anunció en el pasado su pretensión de “estrangular hasta la desaparición” a la AVL y el resultado fue un drástico recorte presupuestario que ha llevado a la Acadèmia, forjada desde el consenso entre el PP y el PSPV hace 25 años, a apoyarse en instituciones como el Congreso de los Diputados, el Ministerio de Ciencia o la Diputación de València para poder llevar adelante muchos de sus proyectos. Este año, de hecho, ha estado en riesgo la programación de las actividades de l’Escriptor de l’Any, que finalmente se llevarán a cabo con el apoyo económico de las áreas que dirige Ens Uneix en la diputación.

Debate desde el origen de la AVL

El asunto de la tilde ha sido materia de debate político y filológico desde el inicio de una institución promovida en 1998 y constituida en 2001, hacer ahora 25 años. Ya durante la preparación del primer diccionario publicado por la entidad (el Diccionari Ortogràfic i de Pronunciació del Valencià) se abordó la cuestión, en la que la AVL siempre ha mantenido la misma posición.

Este voto negativo contra el cambio de nombre, en realidad, sigue la línea de otros casos similares. A finales de 2025, la institución lingüística tumbó un cambió de toponímia en el municipio alicantino de l'Orxa, después de que el gobierno del PP se acogiera al informe de un historiador para intententar adoptar la forma Lorxa, como figuraba en los escritos más antiguos y como pronuncian los vecinos de manera coloquial. Pero la Acadèmia no observó novedades lingüísticas importantes que fundamentaran la modificación de nombre y ratificó el topónimo oficial introducido, según el informe del experto, por Manuel Sanchis Guarner.

Este argumento de la falta de novedad era fácilmente esgrimible en la votación de ayer. El pleno de la Acadèmia ya aprobó en 2016 el informe presentado por la Sección de Onomástica que consideraba “adecuada” la grafía “València” desde el punto de vista histórico y lingüístico, con un reparto de 13 votos a favor y 5 en contra. Como se comprobó ayer, el equilibrio de fuerzas no ha cambiado demasiado y tampoco lo ha hecho el andamiaje científico sobre el que se sustenta el nombre del Cap i Casal, más allá del informe presentado por Abelàrd Saragossà a petición del gobierno de PP y Vox.

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