La Acadèmia rechaza por amplia mayoría el cambio de nombre de València al no ver novedades relevantes
Los académicos llegaron al pleno con la decisión tomada tras dos meses de reuniones para fijar posturas en torno al debate abierto por PP y Vox, que se apoyó en un informe de Saragossà
La AVL defiende que el topónimo actual se fija mediante criterios etimológicos, fonéticos y normativos: València está en coherencia con palabras similares como "paciència" o "conciència"

El topónimo con tilde abierta, en el adoquinado de la Plaza del Ayuntamiento / Francisco Calabuig
El pleno de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) abordó el pasado viernes el esperado debate sobre el cambio de topónimo de la ciudad de València y, tal como estaba previsto, los académicos se posicionaron muy mayoritariamente en contra de la modificación impulsada por el gobierno municipal de PP y Vox. Según ha podido saber Levante-EMV, el resultado de la votación fue de 16 votos en contra de la forma bilingüe en castellano y valenciano con la grafía Valéncia –con tilde cerrada–, dos votos a favor y dos abstenciones.
El pleno del viernes apenas invirtió tiempo en disquisiciones teóricas porque los académicos llevaban dos meses con reuniones previas, perfilando una postura en torno al nombre oficial del Cap i Casal que ha resultado ser prácticamente unánime. En este tiempo los 21 miembros del organismo autonómico se han sentado hasta en cuatro ocasiones para debatir sobre la toponimia de València, en un proceso que se ha considerado “intenso y enriquecedor”.
Ese trabajo cristalizó en la sesión plenaria del viernes. La Acadèmia descartó la forma “Valéncia” y también manifestó su rechazo a la fórmula bilingüe, en línea con la univocidad recomendada por las administraciones internacionales. No obstante, si bien su veredicto sobre el valenciano es vinculante, el ayuntamiento tendría derecho a introducir un segundo nombre en castellano, siempre por detrás del valenciano, como admitió en respuesta a las más de 1.000 alegaciones recibidas contra el cambio de toponimia.
El informe "no aporta novedad"
Según explican desde la Acadèmia, esta ha analizado exhaustivamente el conjunto de datos etimológicos, fonéticas, documentales y normativas sobre el topónimo, así como las novedades específicas aportadas en el estudio técnico que contiene el expediente administrativo de la Dirección General de Administración Local. De este análisis concluye que el estudio técnico incorporado por el Ayuntamiento de València "no aporta ninguna novedad relevante y no ofrece un corpus argumental sólido que permita justificar el abandono de la forma normativa y oficial hasta ahora. Las consideraciones presentadas resultan insuficientes y carecen de fundamentación necesaria para avalar un cambio toponímico de esta magnitud".
Así mismo, el estudio técnico del Ayuntamiento, encargado al académico Abelard Saragossà, no expone ningún cimiento histórico ni lingüístico que justifico la forma en castellano y la denominación bilingüe, tal como fija el decreto 69/2017 del Consejo. "En consecuencia, esta institución ratifica íntegramente la posición sostenida en el informe de 2016 y lo hace, además, ampliando los argumentos, y considera injustificado modificar la forma valenciana del topónimo", señalan las mismas fuentes.
Criterios para la fijación de la toponimia
Así, el informe de 33 páginas elaborado por la Sección de Onomástica y aprobado por el Pleno el pasado viernes ofrece un análisis exhaustivo del nombre de la principal ciudad valenciana, atendiendo criterios lingüísticos e históricos. De la aplicación y estudio de estos criterios se desprende que la denominación correcta es València, con acento grave, puesto que se ajusta de manera coherente a la etimología, a la tradición escrita y al corpus normativo vigente, "y que no existen motivos de peso suficientes para modificarla a favor de la propuesta Valéncia". Este enfoque global permite tener en cuenta todos los criterios aplicables, y va más allá de atender únicamente el aspecto concreto de la pronunciación local para determinar la forma oficial de un topónimo.
Según el informe, la Sección de Onomástica ha consolidado, a lo largo del trabajo en más de sesenta expedientes de cambio de nombre, una metodología sólida basada en la deliberación sobre tres pilares fundamentales: etimología, pronunciación y documentación histórica, junto con la coherencia con el corpus normativo.
El informe señala que la normativa ortográfica establece que la representación escrita tiene que seguir las reglas ortográficas generales de la lengua, y que el topónimo se tiene que tratar como cualquier otra unidad léxica análoga. Por eso, la forma tiene que ser coherente con palabras de la misma familia morfológica (paciència, conciència, adherència).
Etimología
El informe sostiene que la etimología del topónimo es inequívoca: se formó a partir del nombre abstracto del latín clásico valĕntĭa (‘força, fortalesa’), con e breve. Además, se explica que la evolución del sufijo ‑ĕntĭa sigue un proceso generalizado, compartido por todo el corpus que lo incluye, y que el topónimo València no se puede analizar aisladamente. Por eso, los argumentos comparativos utilizados en el estudio técnico con los nombres Dénia o l'Énova se consideran metodológicamente inválidos, dado que estos topónimos tienen evoluciones fonéticas y etimológicas totalmente diferentes (no derivan de una e breve latina ni contienen el sufijo ‑ĕntĭa).
Pronunciación
Sobre la pronunciación, el informe señala que la distribución real del timbre de la vocal no coincide con la distinción dialectal clásica. La vocal tónica del topónimo se pronuncia cerrada en valenciano y en parte de las variedades occidentales de la lengua, pero también en algunas zonas de la variedad oriental; en cambio, se pronuncia abierta en zonas también occidentales, circunstancia que desmonta la dicotomía occidental = é / oriental = è defendida por algunos autores.
El informe destaca que, en textos poéticos desde la Edad Media, València rima con palabras acabadas en ‑ència. Esto es relevante porque muestra coherencia histórica sostenida, independientemente del timbre concreto (cerrado o abierto) en cada periodo.
En cuanto al "conservadurismo de los topónimos", el informe recuerda que este conservadurismo afecta sobre todo la persistencia del nombre, pero no impide la evolución fonética. De hecho, los topónimos también asimilan fenómenos modernos (p. ej. el apitxament), sin que esto supongo un cambio ortográfico, y por tanto no se puede justificar sólidamente que el topónimo haya mantenido inalterable en el tiempo el timbre de la vocal tónica de un periodo determinado.
Documentación y tradición escrita
El topónimo València es un nombre extraordinariamente documentado en fuentes latinas, griegas, árabes, medievales y modernas. El informe destaca que la grafía Valéncia es inexistente en los usos oficiales y solo aparece esporádicamente en algunos testigos muy concretos. En cambio, València es la forma generalmente utilizada desde los estudios de Sanchis Guarner, las Normas de Castelló (1932) y también es la denominación establecida en la legislación autonómica y estatal posterior (Estatuto de Autonomía y Ley 25/1999). Además, es la forma utilizada institucionalmente por el Ayuntamiento de València, las universidades, la Diputación y en las obras normativas de la AVL (GNV, DNV, NTV).
Las 33 páginas del informe se resumen en las siguientes conclusiones:
1. En la fijación del topónimo se tienen que integrar los criterios etimológico, fonético, documental y normativo, sin jerarquías rígidas entre ellos.
2. La etimología del topónimo es clara: proviene de valěntǐa ‘fortaleza’, con e breve latina. Por eso, el estudio del nombre no se puede tratar de manera aislada, sino que se tiene que hacer teniendo en cuenta la evolución y la forma actual de las palabras formadas con el mismo sufijo.
3. La distribución real del timbre vocálico desmonta el argumento de una evolución diferente en función de los dos grandes dialectos de la lengua.
4. València es la forma tradicional y consolidada en toda la normativa y en el uso literario, administrativo y legal.
5. Por razones de coherencia ortográfica, etimológicas y de tradición escrita consolidada, la grafía que se propone para el topónimo es con acento gráfico grave, aunque la pronunciación habitual en valenciano es con e cerrada.
6. El estudio técnico no aporta novedades relevantes ni cimientos suficientes para justificar un cambio de la magnitud propuesta.
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