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Derriban tres naves históricas de Giorgeta para construir una residencia de estudiantes

El futuro alojamiento promovido por Ten Brinke –inmobiliaria de Países Bajos– tendrá 308 plazas

Vecinos de València critican en las redes sociales la pérdida del patrimonio industrial de la ciudad

Naves de la Avenida de Giorgeta

Naves de la Avenida de Giorgeta / GM

València

València sigue cambiando de cara a medida que muta su modelo económico. El patrimonio industrial ha quedado en desuso y su terreno lo va ocupando –grúas mediante– el negocio turístico, que tiende a monocultivo en algunos puntos del Mediterráneo.

Es lo que está ocurriendo en los últimos días en el barrio de Arrancapins, a la altura de los números 45, 47 y 49 de la avenida Giorgeta. Desde los años 40 del siglo pasado ese espacio estuvo ocupado por tres naves con cierto encanto estético, con algún remate modernista. La zona, próxima a la estación de tren y las vías ferroviarias, fue rica en talleres de metalurgia ligera. En los últimos años las naves habían sido ocupadas por talleres y un amplio lavadero de coches.

El solar lleno de escombros, ya sin las naves

El solar lleno de escombros, ya sin las naves / C.M.

En los últimos años, los edificios acusaban cierta degradación y los rótulos fueron desgastándose con el paso de las décadas. En ellos se leía “Suministros Civera”, o “Industrias MAG SL”, o “Lavado Sila”. Nadie protegió estas naves porque nunca estuvieron incluidas en el catálogo de Bienes de Relevancia Local, como sí están por ejemplo los muelles del Parc Central, de una extensión mayor y una época anterior.

Ninguna administración se apresuró a proteger el patrimonio industrial de Arrancapins y un mensaje en X dio ayer la voz de alarma: “Han derribado las naves del inicio de Avenida Giorgieta y me he quedado flipando. Qué decadencia de ciudad y que pérdida de identidad continua. Que pochez todo de verdad, qué asco. Ahora que planten tres mega edificios cebra. En fin”, escribía el usuario de la red social.

Todavía no ha trascendido el color de las futuras edificaciones, pero sí su uso. En el lugar de los almacenes reducidos a escombros se levantará una nueva residencia de estudiantes de 308 plazas. Detrás del proyecto está Ten Brinke, una inmobiliaria internacional con sede en los Países Bajos. Esta marca acaba de levantar una residencia para 252 en el campus de Moncada y este será su segundo gran proyecto en tierras valencianas, donde la competencia por el negocio de los alojamientos estudiantiles no para de crecer.

En paralelo a este proyecto, todavía en ciernes, la demolición de las naves de Giorgeta ha generado eco en redes y muchos usuarios han manifestado su malestar por la pérdida de identidad de una ciudad que combina la agilización de licencias para alojamientos casi nunca residenciales con la búsqueda, según se dice, de un turismo de calidad y sostenible. En el ayuntamiento el discurso es otro: las 308 plazas de la futura residencia, aseguran, son plazas que quedan libres en pisos de alquiler.

El solar donde estaban las antiguas naves

El solar donde estaban las antiguas naves / C.M.

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