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Se acabaron los aparcamientos "a la virulé" en la calle Isabel la Católica

El Ayuntamiento evita el estacionamiento, incluso el momentáneo, junto al Colegio Dominicos

Los bolardos ya no permiten aparcar, ni siquiera provisionalmente

Los bolardos ya no permiten aparcar, ni siquiera provisionalmente / Ayto Vlc

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

La reforma de la calle Isabel la Católica, que está en vías de cumplir cuatro años trajo consigo la desaparición de todas las plazas de aparcamiento. Tradicionalmente, había una fila de estacionamiento correcto y una segunda, paralela, tan provisional como ilegal, en la que los vehículos hacían paradas cortas o, en todo caso, deban los coches sin frenar para poder facilitar el movimiento de los mismos. Con el resultado práctico de que una vía de dos carriles tenía, durante buena parte del día, tan solo uno habilitado. Era, además, la forma de hacer paradas rápidas para recoger o dejar a los niños en el Colegio Dominicos.

La reforma mantuvo esa vía única para el tráfico, conectando la Gran Vía Marqués de Turia con Colón, y el resto de la vía se ha transformado en una gran acera a los dos lados de la carretera, a ras de la propia calzada -y no con el gran bordillo de antaño-. En la acera de la izquierda, con numerosas plazas de aparcamiento de motocicletas, zonas de carga y descarga, árboles y contenedores, mientras que la de la derecha es mucho más diáfana, sin obstáculos, lo que permitía a los vehículos seguir estacionando de forma indebida. Cierto es que para paradas más rápidas, pero que interrumpían el paso peatonal, con especial incidencia en el centro educativo.

Coordinado con el Colegio

Ahora, el Ayuntamiento, en coordinación con el colegio, ha hecho imposibles ya las paradas junto al colegio, al instalar veintisiete bolardos "para evitar el estacionamiento indebido y mejorar la seguridad vial en el entorno escolar".

El servicio de Movilidad había recibido quejas por parte de la comunidad educativa y de las familias del centro escolar dada la inseguridad que se generaba a las puertas de la escuela, a la hora de dejar o recoger al alumnado, puesto que había vehículos mal estacionados.

La única opción que queda ahora para hacer aparcamientos rápidos es hacer mal uso de la zona de carga y descarga -sancionable- o estacionar cuando acaba el horario habilitado para los vehículos de distribución en dicha zona. O hacerlo en la segunda parte de la calle, pasado el cruce con Cirilo Amorós, hasta que el ayuntamiento acabe optando por instalar también allí bolardos.

Y más adelante, lo mismo en Hernán Cortés

Esta misma solución se implantará próximamente en la calle Hernán Cortés, la vía paralela, a petición de los comerciantes de la zona. En este caso está previsto instalar alrededor de ochenta bolardos.

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