Los vecinos de la Ciudad de las Artes: "Vamos a por todas, no queremos festivales este verano"
Los residentes recuerdan que llevan más de 10 años quejándose por la discoteca de L'Umbracle y los conciertos y la Administración siempre ha hecho caso omiso. El abogado de los 40 demandantes precisa que, al tratarse de un derecho fundamental –la inviolabilidad del domicilio–, el recurso de la sentencia no anularía su ejecución

Preparativos del Festival de les Arts / Francisco Calabuig

La sentencia que deja en el aire la ubicación de hasta cinco festivales en València todavía no es firme, pero los vecinos de la zona han encontrado un filón y quieren aprovecharlo. Tras 12 años de espera desde las primeras mediciones en la discoteca Mya de L’Umbracle, en un entorno cuya actividad musical no ha dejado de crecer, los residentes de la zona empiezan a pensar que por fin podrán descansar.
Dado que la reubicación de eventos tan masivos será compleja, tal vez pudiera plantearse una restricción de horarios y decibelios, pero los vecinos no aceptan otra cosa que no sea el traslado de los festivales y el cierre de la discoteca al aire libre. "Vamos a por todas, no queremos festivales este verano ni la apertura de L’Umbracle. Llevamos más de 10 años así. Nos hemos quejado y lo único que han hecho ha sido abusar de la misma ubicación. Si este lugar es residencial tendrán que buscar una solución, no añadir más eventos", opina Fernando Martín, erigido en portavoz de los más de 40 denunciantes.
"Esto genera un desgaste físico, emocional y psicológico, y la respuesta de la Administración ha sido hacer caso omiso, pero si se quiere se puede: a 500 metros de nosotros un empresario ha conseguido hacer eventos con un público similar y una capacidad similar sin molestar a nadie", dice en referencia al Roig Arena.
Sobre las declaraciones de la alcaldesa María José Catalá en defensa del descanso vecinal como gran prioridad, el portavoz de los demandantes considera que es una cuestión “nominal” porque “conviene políticamente decirlo”, pero considera que la principal preocupación del gobierno municipal ha sido siempre proteger el negocio de los festivales y la discoteca.
Y señala un ejemplo: “El 15 de octubre se celebró la vista pericial donde se analizaron las mediciones. En esa vista estaba el letrado del del ayuntamiento y, aparentemente intentando salvar los muebles de L’Umbracle, asumió claramente que los conciertos tenían un nivel de ruido insoportable, que no eran admisibles. No entiendo entonces por qué permiten la venta de entradas y la promoción de los conciertos cuando tenían que haber dicho, oye, hay que buscar otra ubicación. El ayuntamiento tiene un problema con nosotros porque tenemos unos derechos que hay que proteger, pero además ha dejado en la estacada a más de 50.000 personas y tal vez esa gente pueda pedir responsabilidad patrimonial al consistorio", reflexiona el vecino del complejo diseñado por Santiago Calatrava.
Derecho fundamental
Por su parte, el abogado de los demandantes, Andrés Morey, explica que el Ayuntamiento de València tiene 15 días para apelar, pero precisa que, al tratarse de derechos fundamentales como la inviolabilidad del domicilio, dicha apelación no suspendería la ejecución. “A diferencia de cualquier otro asunto ordinario, en el que si apelas tiene dos efectos y uno es el suspensivo de la ejecución de la sentencia –el otro es el devolutivo, elevarlo a un tribunal superior–. En este caso no lo es, solo se recurre un efecto, no el suspensivo", explica el abogado de los residentes del barrio de Penya-roja.
Es decir, si los vecinos reclaman la ejecución provisional, el juzgado de lo contencioso-administrativo obligaría a tomar medidas de inmediato, aunque se decida recurrir a un tribunal superior y –a priori– con la vía abierta de alegar la imposibilidad material o legal de ejecutar.
“Los clientes quieren tener reuniones para ver cómo pedir la ejecución provisional de la sentencia dejando aparte el dinero, por si apelan y esto luego no se reconoce. Pero el derecho de poder descansar una vez han conseguido esta resolución favorable, eso sí quieren defenderlo", añade Morey. "Ya hay algún precedente de conciertos que no se han celebrado".
Finalmente, preguntado sobre la argumentación del ayuntamiento, que dice no tener potestad sobre los festivales a ser la Ciudad de las Artes y las Ciencias quien autoriza, el letrado responde que la única opción para delegar toda competencia en la Generalitat los designe eventos supramunicipales, algo que, opina, no tiene justificación.
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