La UPV sabe cómo cuidar de la Catedral de València por dentro y por fuera
Sensores que miden los niveles de CO₂ en la Catedral de València, combinados con drones y modelos digitales, buscan proteger el patrimonio y la salud de los visitantes, según la Universitat Politècnica de València

Mediciones en la plaza de la Reina para registrar los movimientos de los visitantes / UPV

El centro histórico de València es una de las zonas favoritas de los turistas para conocer la historia de la ciudad. Junto a Russafa, el Cabanyal y la Ciutat de les Arts i les Ciències podría conformar los imprescindibles de quienes nos visitan durante sus días de vacaciones. Y aunque alguno de los (terribles) impactos que el turismo ejerce sobre la vida ordinaria de los vecinos está en el punto de mira no hay duda de que es un sector esencial en la economía local.
Sin embargo, una presión turística excesiva conlleva efectos no deseados sobre múltiples áreas como son el acceso a la vivienda, la homogeneidad de las ciudades, el estrés que padecen los servicios y la huella que dejan sobre el patrimonio.
En este sentido, la Universitat Politècnica de València ha salido al rescate de uno de los edificios de mayor valor patrimonial, histórico y cultural de la ciudad como es la Catedral. Desde el Centro de Investigación en Arquitectura, Patrimonio y Gestión para el Desarrollo Sostenible (Pegaso) se ha desarrollado un modelo pionero para gestionar el turismo en el entorno urbano de la Basílica, pero también en su interior.
Sensores, drones e inteligencia artificial
Según explican desde la UPV, la Catedral ha pasado de recibir unos 350.000 visitantes antes de la pandemia a casi el doble en 2025, y se prevé un nuevo aumento en 2026 con motivo del Año Jubilar del Santo Cáliz. Así que como sucede en el ámbito de la Medicina: más vale prevenir que curar y un nutrido grupo de especialistas en diversas áreas llevan trabajando desde hace tres años en un modelo basado en tecnologías digitales que ayudará a gestionar de forma sostenible el creciente flujo de visitantes en las calle aledañas del templo y la cantidad de visitantes que entran en él.
"Ante este escenario, y dada la experiencia adquirida en proyectos previos en este entorno, surgió la necesidad de implementar nuevas soluciones que alerten tanto sobre situaciones de riesgo para los elementos patrimoniales como sobre situaciones de congestión y masificación de personas en el entorno urbano histórico”, destacó María José Viñals, catedrática de la UPV, nvestigadora del Centro Pegaso y experta en gestión turística del patrimonio.

Los drones se han utilizado en las mediciones / UPV
Para diseñar este sistema pionero de 'cuidado' y protección del edificio y de las personas que circulan a su alrededor, se ha trabajado con una batería de herramientas que combinan el uso de sensores, inteligencia artificial, drones, cámaras y modelos digitales. Además, arquitectos, ingenieros de la Edificación, ingenieros Aeronáuticos, Geomáticos, economistas, expertos en patrimonio y geógrafos han unido esfuerzos y conocimientos para llevar a cabo esta colaboración entre la universidad y la Catedral.
Demasiado CO₂, malo para la salud patrimonial
Una de las principales innovaciones del trabajo desarrollado para la estimación y monitoreo de la capacidad de carga de visitantes en el interior de la Catedral ha sido tomar como referente la calidad del aire interior. Para ello, se han instalado sensores que miden en tiempo real los niveles de CO₂ en zonas sensibles como la Capilla del Santo Cáliz, el Museo o la Cripta arqueológica.
“Un exceso de dióxido de carbono en espacios con mala ventilación puede afectar a la salud de las personas y, además, combinado con altos niveles de humedad, puede provocar procesos de degradación química en materiales como las rocas calcáreas con las que está construida la Catedral. Por ello, la monitorización constante de este gas resulta una práctica necesaria”, apunta José Manuel Gandia, subdirector de investigación de la Escuela Técnica de Ingeniería de la Edificación.
De hecho, según el gestor cultural de la Catedral de València, Carlos Gener, "ya se ha presentado una propuesta concreta para mejorar la ventilación del Santo Cáliz y eliminar los efectos que el dióxido de carbono está causando en el patrimonio2.
Sistema pionero para medir el flujo de personas
El trabajo de la UPV ha permitido obtener también estimaciones regulares puntuales sobre los flujos de personas en el espacio público del centro histórico de València durante casi tres años, a partir de la monitorización con sensores de las calles del Miguelete y Barchilla y este año también la calle Navellos.
Uno de los trabajos más relevantes fue el análisis realizado durante el pasado 19 de marzo. Los datos de años anteriores indicaban que ese día se alcanzaba un volumen superior a 215.000 personas en la calle del Micalet. “El objetivo de este análisis fue estudiar en profundidad el movimiento que se produce en los flujos densos de personas: cómo se desplazaban, a qué velocidad lo hacían y cuánto tiempo tarda esta calle en alcanzar niveles de saturación y posterior desalojo para poder diseñar medidas de gestión y prevención de riesgos orientadas a garantizar la seguridad de las personas”, señala Viñals, coordinadora del estudio.
Para ello, se utilizaron drones, videocámaras y conteos manuales de validación, en unos trabajos en los que participaron más de veinte investigadores y estudiantes de la UPV. “El equipo de drones ha resultado muy pertinente ya que ha permitido, a partir de posiciones estáticas, disponer de tomas que abarcan lo que acontece en calles completas y plazas”, tal como apunta Israel Quintanilla, director del Máster en Sistemas de Aeronaves No Tripuladas de la UPV.

Trabajando en la calle del Micalet / UPV
Este trabajo ha dado a conocer con detalle cómo se organizan de forma espontánea los flujos de personas en momentos críticos en el centro histórico de Valencia y ha despertado el interés del Ayuntamiento de València ya que podría aplicarse a otros lugares emblemáticos con gran afluencia de visitantes como el entorno de la Lonja y Mercado Central.
Referencia internacional
El trabajo desarrollado en la Catedral de València y su entorno urbano por el equipo coordinado por la profesora Viñals ha llamado la atención también de numerosas instituciones académicas, universidades y expertos en patrimonio, y ha posicionado a la Catedral de Valencia como una referencia pionera a nivel nacional e internacional en la gestión sostenible de visitantes.
“Estamos muy satisfechos con la colaboración entre la Catedral y la UPV. El uso de las nuevas tecnologías nos está permitiendo conocer mejor los patrones de visita y plantear medidas que incrementen el confort de nuestros fieles, peregrinos y visitantes”, destaca José Verdeguer, delegado de Patrimonio del Cabildo de la Catedral.
En este sentido, Mª José Viñals destaca también que esta colaboración “ha permitido convertir la investigación en soluciones sostenibles que fomentan la cohesión y la innovación social, permiten una mejor conservación del patrimonio y un prolongado disfrute en el tiempo de este legado”.
Además, los buenos resultados obtenidos han llevado a este grupo de trabajo de la UPV a implementar este modelo metodológico en otros lugares patrimoniales, como las cuevas con pinturas rupestres del Pomier en la República Dominicana, incluidas en la Lista Indicativa de la UNESCO, y próximamente en el sitio patrimonial de Rione Terra en Pozzuoli, cerca de Nápoles.
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