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Orriols rechaza ser un escaparate turístico: "Nuestra única ruta es de promesas incumplidas"

El ayuntamiento propone al barrio participar en una iniciativa de «producto turístico» y los vecinos responden que necesitan inversiones, no ser el escenario de un «safari»

Basura acumulada en Orriols

Basura acumulada en Orriols / Francisco Calabuig

Claudio Moreno

Claudio Moreno

València

El Ayuntamiento de València invitó hace unos días al barrio de Orriols a colaborar en el «Proyecto para la creación de producto turístico», una iniciativa que pretendía resaltar sus singularidades. La plataforma Orriols en Lucha valoró la propuesta en su reunión semanal y decidió declinarla por una serie de razones que han expuesto en una carta de respuesta dirigida al consistorio. En resumen, al vecindario le cuesta ver como «positivo» que Orriols, con sus carencias y «necesidades visibles a simple vista» para la población actual, y dada la situación general de falta de vivienda, «se convierta en objeto de excursión para turistas».

Los vecinos agradecen la invitación, pero en la carta dicen sentirse sorprendidos por el llamamiento al diálogo y participación en una cuestión como esta, que tiene que ver con la promoción turística del barrio, cuando -según subrayan- se está hablando de uno de los barrios más vulnerables de la ciudad de València. «Llevamos años reivindicando que se recupere el diálogo con el vecindario para cuestiones que tienen que ver con la convivencia, la seguridad, la limpieza y la igualdad de oportunidades, entre otros. En definitiva, del bienestar y el futuro de vecinas y vecinos».

En ese sentido, han reclamado y reclaman las mesas interconcejalías con participación de la alcaldesa, un formato iniciado en su barrio y por iniciativa de la plataforma vecinal, que para ellos supuso en su momento una herramienta muy útil para avanzar en una solución global a los distintos problemas del barrio. Según recuerdan en la carta, esta petición se ha recibido con un no por respuesta y se ha optado por reuniones parciales con las distintas concejalías, resultando en una parálisis de «los pocos avances conseguidos en seguridad, limpieza o convivencia».

«Todo esto solo hablando de diálogo y colaboración con Orriols pero, si nos centramos en la actuación que se nos propone ahora para nuestro barrio, no deja de sorprendernos. Después de paralizar durante tres años cualquier inversión o plan de intervención y mejora que reclamamos desde el vecindario, recibimos con asombro la intención de crear un producto turístico», continúan los vecinos.

Tras señalar que les cuesta ver que Orriols se convierta en escaparate habida cuenta de la carencias que manifiesta el barrio, los vecinos rechazan participar del proyecto e insisten en que los esfuerzos del ayuntamiento hacia Orriols deben pasar por valorarlo «y darle la dignidad primero para las propias vecinas y vecinos del barrio». «Esto pasa por invertir tiempo, dinero y esfuerzo en actuaciones que repercutan en el bienestar de las personas que ya vivimos aquí y no en convertirnos en objeto de safari», atajan.

«No queremos que ese producto turístico pase por ver nuestras calles sin los 130 árboles que nos prometieron. Ni el edificio en ruinas de la Alquería Albors donde nos han prometido una biblioteca. Ni los solares y barrizales que rodean nuestro barrio, sin los aparcamientos prometidos. Ni las decenas de edificios de viviendas por rehabilitar. Ni la cola de los servicios sociales de nuestro saturado Centro Salvador Allende. Tampoco los espacios peatonales repletos de coches. Ni el complejo polideportivo con la piscina cerrada y abandonada desde hace casi dos años. Ni la degradación de nuestras calles por las actividades ilícitas que se ven en ciertas zonas a plena luz del día. Esta es, por desgracia, la aportación que podemos hacer a su nuevo «producto turístico»: una ruta por todas sus promesas incumplidas», cierra la carta enviada a la concejalía de Paula Llobet.

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