Parc Central: entre la pobreza y la opulencia
El gran jardín acoge a 50 personas sin hogar mientras espera las esculturas de Manolo Valdés y eleva el valor de los pisos colindantes

Cartelería abandonada con el asentamiento al fondo / J.M.López

El triángulo verde formado por la calle Filipinas, el puente de Giorgeta y la playa de vías que dividen el sur de València se ha convertido en una zona de contrastes. Entre las buganvillas y los hibiscos sobrevive una gran bolsa de pobreza extrema con el ruido de obras de fondo y un futuro opulento en el horizonte.
El Parc Central fue inaugurado el 17 de diciembre de 2018 con 110.826 metros cuadrados entregados a la ciudad tras años de parálisis -en 2003 se firmó el convenio para el soterramiento de las vías ferroviarias-. El citado triángulo supone un 40 % de ejecución del parque diseñado por la paisajista estadounidense Kathryn Gustafson, la zona Russafa-Malilla, que además incluye la reconstrucción de las naves de Demetrio Ribes, la reconstrucción de dos muelles de carga, la recuperación de una alquería como oficina central y la construcción de un edificio de servicios y un centro de transformación eléctrica.

Rocódromo vallado en la pradera del parque / J.M.López
En uno de los dos muelles se instalará el Espai Valdés, proyecto estrella de María José Catalá en su primera legislatura al frente del consistorio. La alcaldesa quiere poner en valor la obra del ilustre artista valenciano Manolo Valdés y su equipo ya ha licitado la redacción del proyecto de adecuación del espacio. Antes Catalá viajó a Nueva York para reunirse con el escultor y ultimar los detalles del proyecto.

Figuración del futuro Espai Valdés / Levante-EMV
En concreto, el convenio establece en 1,3 millones (IVA incluido) el coste de adaptar el Muelle 3 del parque como espacio expositivo en el que, a partir de 2027, se mostrarán de forma permanente una treintena de esculturas de mediano y gran tamaño. El objetivo es mostrar obras de la colección del artista, algunas nuevas realizadas para este proyecto y otras que están actualmente en préstamo. Un monolito inédito, el primero en la trayectoria de Valdés, presidirá el espacio expositivo.
Eso será en 2027, pero el muelle presenta hoy un paisaje muy distinto. Las placas explicativas del patrimonio están completamente cubiertas con excrementos de palomas, y también parte del asfalto. De algunas rejas cuelgan pantalones y camisetas negras. A lo largo de sus más de 1.100 metros cuadrados hay distribuidos una docena de tiendas de campaña y colchones en un asentamiento que crece por la noche y decrece por la mañana, con todos los enseres perfectamente recogidos. En total dormirán allí unas 20 personas, casi todo hombres de mediana edad del Magreb o el sur de África. «Llevo aquí dos años y no tengo ningún derecho», lamenta uno de los hombres.

Inspección policial en el asentamiento del Muelle 3 / JM López
En el momento de hacer este reportaje, frente al acceso al Moll de Russafa estaciona una patrulla de la Policía Nacional. Los agentes hacen controles diarios en la zona para asegurarse de que ninguno de estos inquilinos del campamento, ilocalizables en términos administrativos, tiene deudas con la Justicia. Los ocupantes del muelle dotado con baños públicos conviven a diario con los visitantes del parque y no suponen problema alguno más allá de su propia situación de pobreza.
Atravesando estanques y ajardinamientos, en el otro extremo del Parc Central, junto al muro que linda con la playa de vías, otro campamento permanece oculto tras una gran barrera de vegetación. Desde el paseo apenas se distinguen las tiendas. Entre los setos se abre un camino que conduce a un claro con tiendas de campaña modernas y alguna canadiense. Este asentamiento está más desordenado, con bolsas entre las que merodean los mirlos pescando restos.

Asentamiento junto a la playa de vías / J.M.López
En una silla de oficina y una hamaca reposan Abde y Sam, de 24 y 30 años, ambos argelinos. Explican que allí duerme una treintena de personas, todos de Argelia, Marruecos, Túnez y Egipto. Están atendidos por organizaciones sociales como Amigos de la Calle, Cáritas o Cruz Roja. Cuentan que llegaron a València para ganarse la vida y han terminado atrapados en el laberinto burocrático de los ‘papeles’. Han trabajado recogiendo fruta en Almería y Benifairó, pero «en black sale poca faena, lamentan. También cuentan que este segundo asentamiento está poblado por algunas personas con depresión tras más de diez años en situación de calle.
Personas que volverán a deambular por València buscando refugio. Los jóvenes cuentan que les han dado la orden de desalojar el asentamiento este lunes 13 de abril, con unos días de margen para recoger sus enseres. Sin solución habitacional ni recursos para encontrar techo, el grupo se dispersará al dejar atrás los jardines de Gustafson. «No sabemos a dónde vamos a ir», reconocen con cierta filosofía, acostumbrados a improvisar.

Asentamiento junto a la playa de vías / J.M.López
Vecinos y turistas caminan ajenos a toda esta incertidumbre. Un grupo de mujeres hace pilates. Un perro lanudo se moja en los chorros y otros corretean por la amplia pradera junto al rocódromo, clausurado y pendiente de remodelación. Para plantar jardines y recuperar edificios ferroviarios hubo que desenterrar y retirar depósitos de hidrocarburos y descontaminar tierras afectadas por los usos ferroviarios e industriales durante largo tiempo. Hoy los muelles -el otro también está semiabandonado, con más excrementos de paloma en cartelería y asfalto- contrasta con la bonita alquería blanca o la actividad en las naves del arquitecto Demetrio Ribes.

Paseo bajo vegetación en el Parc Central / J.M.López
En la Nave 1 se ha habilitado un polideportivo con inversión de siete millones y su apertura, que estaba prevista hace dos años, es inminente. El edificio cuenta con una pista de fútbol, baloncesto y voleibol en planta baja, y una sala de musculación en un altillo. Además dispondrá de una piscina cubierta de cuatro calles. En la Nave 2 funciona desde 2020 una sede de la Universitat Popular. La Nave 3 se llama Ribes Espai Cultural y desde su puesta en marcha acoge una parte de la programación del Teatre Escalante. Finalmente, la Nave 4 está actualmente en obras y próximamente será un centro de Servicios Sociales y de reinserción laboral de jóvenes.

Un grupo de mujeres hace ejercicio en el Parc Central / J.M.López
Este patrimonio industrial enmarca jardines como el de las Flores, de la Infancia o de la Huerta con caquis, granados, tomate de árbol, colillas, un carro y más colchones escondidos entre las plantas. Dentro del parque malviven medio centenar de personas. Por fuera asoman las grúas del barrio en expansión: las primeras viviendas de las torres del Parc Central se han vendido por más de 550.000 euros.

Una ciclista con la edificación de viviendas al fondo / J.M.López
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