Las vidas imaginadas que devolverían el Muelle 4 del Parc Central a la ciudad
La Escola d’Art i Superior de Disseny de València (EASD) impulsa un proyecto para que sus alumnos rediseñen espacios arquitectónicos valencianos en desuso, como el Muelle 4 del Parc Central, con el objetivo de darles una nueva vida

Celeste Martínez

El Parc Central, uno de los pulmones verdes que oxigenan la ciudad de València, está preparándose para ofrecer a quienes los visitan otras alternativas de ocio más allá del delicioso paseo por sus diferentes ambientes paisajísticos, como el 'Espai Valdés' que se ubicará en el Muelle 3. Dentro de sus 110.000 metros cuadrados se enmarcan verdaderos tesoros de arquitectura ferroviaria de principios de siglo XX como las Naves de Ribes, atribuidas al arquitecto valenciano Demetrio Ribes artífice también de la Estación del Norte, y los dos muelles de carga y descarga de mercancías. Con la puesta en marcha el macroproyecto urbanístico del Parc Central se estableció la recuperación del conjunto arquitectónico y designarles un uso
Todas ellas son edificaciones protegidas pero de las cuatro naves y dos muelles solo uno de estos últimos no tiene claro en qué va a consistir su segunda vida.
Para plantear alternativas en este ciclo de reencarnación desde el Departamento de Interiores de la Escola d’Art i Superior de Disseny de València (EASD) llevan a cabo una interesante iniciativa dentro de su programa formativo que consiste en plantear un trabajo a sus estudiantes en el que deben desarrollar un proyecto de reasignación de uso de un espacio de interés arquitectónico de la ciudad y a partir de ahí, dejar volar su imaginación.
Alquerías y restos industriales
Gracias a este trabajo alquerías, naves industriales e incluso antiguos transformadores de València que se encuentran abandonados, han despertado de su letargo para vivir otras vidas, al menos en los proyectos de los alumnos de la EASD València.
En este caso, los estudiantes del tercer curso del Grado de Diseño de Interiores debían resucitar el Muelle 4 del Parc Central para convertirlo en una biblioteca municipal, un espacio de coworking o un Casal Jove. En definitiva, devolver un inmueble que guarda un pedacito de historia de València a la propia ciudad.
«Llevamos cinco años trabajando con edificios que están en barrios que entendemos que necesitan una mejora y cuya readaptación de uso del espacio ayudaría a mejorar las dinámicas del vecindario e incluso a revitalizar la zona», explica María Melgarejo, jefa del Departamento de Diseño de Interiores en EASD València. Porque en definitiva crear nuevos diseños para estas construcciones «generan espacios más amables y acogedores que nos ayudan a estar bien», reflexiona Melgarejo.

Isavella Agudelo propone un coworking para el Muelle 4. / Isavella Agudelo
En este sentido Sandra Benayas, profesora del Departamento de Interiores en la escuela puntualiza que lo que elaboran en sus clases no es una rehabilitación estructural en el sentido arquitectónico sino «una readaptación en cuanto a la función de estos edificios».
Con este trabajo la intención va más allá del desarrollo y cristalización de los conocimientos adquiridos, sino que trasciende a toda una declaración de intenciones: no renunciar a la identidad de una ciudad.
Dejar en el olvido construcciones históricas como las alquerías de Benimaclet o el patrimonio industrial del Camí Fondo «es obviar las raíces de una ciudad y perder personalidad porque esos espacios son lo que nos une con nuestro pasado», razona Benayas, quien entre otras funciones se encarga de recorrer València «para fichar estos edificios que no tienen uso» y son de titularidad municipal.

'Cosida' es el nombre de la biblioteca municipal que Laura Garrido propone para el Muelle 4 / Laura Garrido
El objetivo de este trabajo es «crear espacios para los ciudadanos, para los habitantes y no solo para los visitantes, como ocurre con muchas intervenciones actualmente -incide Benayas- y dotar a la ciudad, y en especial al barrio de Malilla, de equipamientos municipales clave que fomenten la sostenibilidad y el sentido de pertenencia».
En esta ocasión han sido tres los proyectos presentados por alumnas del Grado de Diseño de Interiores los que han destacado por encima del resto.
El diseño para una biblioteca municipal propuesto por Laura Garrido se titula ‘Cosida’ y se ha inspirado en «la herida que las vías han causado entre los barrios de la ciudad». Tina Garzón se decantó por diseñar un Casal Jove. Su proyecto, llamado 'La Base', ofrece diversos espacios en los que llevar a cabo talleres y actividades culturales «respetando siempre la estructura del muelle, su piel».

El Casal Jove de Tina Garzón se llama 'La Base' y contiene elementos independientes arropados por la estructura del Muelle 4. / Tina Garzón
Isavella Agudelo apuesta por 'Arrel' un coworking a dos alturas donde la vegetación salta desde los jardines del parque al interior del muelle y cobra un protagonismo que para ella es esencial.
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