València permitirá convertir alquerías en hoteles y crear alojamientos turísticos en huerta degradada
El gobierno municipal lleva a la comisión de Urbanismo un trámite clave para flexibilizar los usos en la huerta de la ciudad. Entre otras actividades, se permitirá crear invernaderos, hípicas, granjas o aparcamientos disuasorios junto a estaciones de bus como las que se estudia implantar en Empalme o Valencia Sud

Huerta de València con la Ciudad de las Artes y las Ciencias de fondo / Levante-EMV

El gobierno municipal de València dará esta semana un paso clave para la flexibilización de la huerta en su término municipal, siguiendo la línea trazada hace dos años por el Consell. En concreto, la Comisión de Urbanismo aprobará el próximo miércoles someter a consulta la adaptación de su planeamiento urbano al Plan de Acción Territorial (PAT) que protege los terrenos agrícolas desde 2018, y que en 2024 fue modificado por el gobierno de Mazón permitiendo construir en los suelos con menor protección.
El expediente para asimilar ambos textos –el PGOU municipal y el PAT de la Huerta, autonómico– arrancó con una moción del 30 de noviembre de 2020. El objetivo era solventar los impedimentos normativos en relación con las iniciativas surgidas para actuar en el ámbito de la huerta, tanto públicas como privadas, originadas en la falta de concierto entre el planeamiento territorial y el municipal. En la actualidad, en el momento de implantar una actividad en huerta protegida, no sólo debe tenerse en cuenta una norma, en este caso el Plan General de Valencia, sino dos, siendo la segunda el PAT. Además obliga al Ayuntamiento y a la Generalitat a determinar en cada caso cuál es el plan más restrictivo desde el punto de vista ambiental. Si las determinaciones del planeamiento son menos restrictivas que las del PAT, podría entenderse que las normas del PAT son de aplicación directa. En el caso de que las determinaciones urbanísticas del Plan General sean más restrictivas, procede mantener la vigencia del planeamiento.
Con la adaptación que ahora saca el ayuntamiento a información pública durante 45 días se elimina un candado para facilitar la explotación económica de la huerta de la ciudad, especialmente aquella que se mantiene sin cultivar –hay amplios terrenos en esas condiciones susceptibles de perder la protección–. La novedad más relevante tiene que ver con el uso turístico, no contemplado o directamente prohibido por el planeamiento de 1988, y al que ahora se le abre la puerta tanto en la huerta con mayor protección (H1 y H2) como en las parcelas más degradadas.
Según se desprende de la memoria justificativa, el plan de adaptación permitirá la implantación de viviendas de uso turístico, alojamiento turístico rural y restaurantes dentro de la huerta más blindada, cuando estos se localicen en edificaciones existentes de arquitectura tradicional, como pueden ser las populares alquerías. Los nuevos alojamientos de huerta deberán respetar la trama viaria, la red de riego, la parcelación tradicional y el uso agrario de la parcela libre de edificación. El proyecto contempla además un incremento del volumen de construcción no superior a los 200 metros cuadrados.

Entrada a València por la CV-35 y cinturón de huerta / Levante-EMV
Por su parte, en la huerta degradada (catalogada como H3) el Ayuntamiento de València permitirá la implantación de “viviendas de uso turístico, alojamiento turístico rural y establecimientos de restauración tanto en edificaciones existentes de arquitectura tradicional como, con carácter restringido, en edificaciones de nueva planta”. El carácter restringido alude a la obligación del promotor a mantener la explotación agrícola en terreno libre, vender producto local en el establecimiento y compensar el impacto con cargas adicionales como el pago de un canon al consistorio.
Fuera del uso turístico, el plan de adaptación permitirá instalar bares, paelleros, merenderos y restaurantes familiares en inmuebles antiguos de toda la huerta protegida, montar invernaderos de gran tamaño con estructuras de hasta 5 metros de altura para el cultivo de planta viva, o crear nuevas hípicas en las zonas con menor protección (H2 y H3). Asimismo, los agricultores profesionales podrán realizar venta directa de sus productos en sus propias instalaciones, siempre que al menos el 50% de lo vendido proceda de la huerta valenciana. Y también se permitirá la cría comercial de animales –granjas profesionales– en la huerta degradada, con instalaciones de hasta 500 metros cuadrados de ocupación.
Usos dotacionales
También como novedad, donde antes solo se permitían gasolineras como uso dotacional, ahora se abre la puerta a otros usos públicos y colectivos, siempre en edificios ya construidos –o de nueva planta en la huerta de menor protección–. En concreto, el proyecto que pasará el miércoles por la Comisión de Urbanismo permitirá adaptar o levantar en suelo agrario espacios con usos deportivos, recreativos, educativos, culturales, científicos, sanitarios y asistenciales. Y también contempla la instalación de centros de acogida o residencias específicas. De cara a dinamizar la huerta infrautilizada, la adaptación al PAT también autoriza la instalación de edificios públicos o institucionales bajo criterios de integración paisajística, la creación de zonas verdes compatibles con el mantenimiento de la actividad agraria o, bajo los mismos términos, la localización de cementerios.
Por último, llama la atención el comentario concreto y detallado sobre los aparcamientos en la normativa de adaptación del Plan General. El documento establece que el parking en la huerta protegida está prohibido salvo en dos excepciones: allí donde sea necesario para dar servicio a las actividades admitidas, como restaurantes u hoteles; el aparcamiento aquí deberá carecer de pavimentación y no superar los 200 metros cuadrados.
El otro supuesto contemplado es el de parking disuasorio vinculado a estaciones de transporte público de alta capacidad y prestaciones. En la huerta con mayor protección se limita a 2.000 metros cuadrados y en las parcelas degradadas no se especifica una superficie máxima. En este sentido, cabe recordar que la Generalitat está estudiando la posibilidad de construir dos nuevas estaciones de autobús para dar servicio a la ciudad de València, una en el norte y otra en el sur, y ambas, según las localizaciones barajadas, muy probablemente linden con huerta protegida. Hasta el momento se ha hablado de Empalme o València Sud, más allá del nuevo cauce, con más de 150.000 metros cuadrados de suelo agrícola que perderían protección para facilitar el aparcamiento junto a la nueva terminal.
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