Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Vecinos de la plaza de Honduras: "Si la ZAS que nos aplican es como la de Russafa volveremos a los tribunales"

Los vecinos de Honduras tildan exigen mayor contundencia en las medidas de control acústico tras seis años de espera a ser declarados zona saturada

Los vecinos de la plaza de Honduras llevan años pidiendo ser ZAS (imagen de archivo)

Los vecinos de la plaza de Honduras llevan años pidiendo ser ZAS (imagen de archivo) / Miguel Angel Montesinos

Marina Falcó

Marina Falcó

València

Con un ratio locales de ocio y restaurantes por cada mil habitantes similar al de Benidorm, "estamos en unos 20", los vecinos de la zona de plaza de Honduras de València están vigilantes con motivo de las medidas que contempla la declaración como ZAS (Zona Acústicamente Saturada) del barrio de Russafa que se prevé que será aprobada la semana que viene. "Si piensan aplicar las mismas restricciones aquí, si se nos declara zona saturada, volveremos a los tribunales. Es muy tibia", advierte Javier Soler, presidente de la Asociación de Vecinos Plaza Honduras.

La concentración de terrazas y locales de ocio que acumulan tanto Honduras como el Cedro, barrios limítrofes y epicentro de la fiesta universitaria, ha llevado a los residentes de toda el área afectada a pelear en los juzgados y aunque el Tribunal Supremo ratificó a principios de este año la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana en la que se rechazaba declarar Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS) a Honduras y el Cedro, lo hizo fundamentada en que las mediciones acústicas llevadas a cabo por el anterior gobierno municipal eran erróneas.

Así que desde el mes de febrero se están repitiendo las sonometrías instalando aparatos de medición repartidos por diferentes puntos del barrio y no solo uno, como sucedió en la anterior medición. "Nos preocupa que hemos pedido que nos faciliten los resultados de las mediciones que comenzaron el 9 de febrero y de momento no nos las han enviado", explica Soler quien por otra parte se muestra confiado en que los resultados de contaminación acústica serán demoledores para que sea aprobada la ZAS en Honduras.

Actualmente hay cinco sonómetros repartidos por las plazas de Honduras, del Cedro y calles adyacentes y que irán cambiando de localización cada 70 días durante el año que durarán las mediciones. De este modo se garantiza un reflejo lo más representativo posible del día a día en esta parte de València.

Sin embargo hay otro aspecto que inquieta a los moradores de esta zona y es que no quieren medias tintas en las restricciones acústicas ni de horarios. Porque "que las discotecas cierren a las 03.30 horas y que se reduzca el horario de las terrazas en media hora tampoco es la solución al problema", lamenta el representante vecinal quien por otra parte aprecia cualquier medida, "todas son bienvenidas", pero exige mayor contundencia, porque si no "iremos a por todas en los juzgados, no vamos a pasar ni una más, llevamos seis años con esta historia y estamos muy cansados".

Peleas y ataques a coches

Mientras esperan los resultados de los informes del Servicio de Contaminación Acústica del Ayuntamiento de València, los vecinos están en un ¡ay! y el agotamiento físico y mental que supone vivir en una zona tomada por la fiesta, "modelo low cost" apostilla Soler, hace mella en el barrio. "Hay quien se ha mudado harto de los ruidos y de no poder descansar", pero también de las trifulcas y el vandalismo que suele llevar consigo el público que desfasa.

Las peleas son habituales y los ataques a vehículos aparcados en forma de rotura de cristales tampoco son algo excepcional "esto es territorio comanche", afirma el presidente de los vecinos de Honduras porque cuando llega la madrugada y los excesos etílicos y de otro tipo embriagan al personal se producen situaciones como la sucedida el pasado 19 de abril al filo de las tres y media cuando varios grupos de jóvenes la emprendieron entre ellos a puñetazos y estirones de pelo en plena vía pública.

Los habitantes de este barrio están tan habituados que ya no graban las reyertas que tristemente se han convertido "en el pan nuestro de cada día" y mientras la vida sigue igual a la espera de la ansiada ZAS no les queda otra de recurrir a la policía "quien siempre acude cuando la llamamos" pero consideran que sería necesario un refuerzo disuasorio y más cuando el buen tiempo se acerca. "Lo tenemos comprobado, las temporadas de frío se reducen los altercados, pero cuando el clima es bueno, esto empeora". Así que mientras nos dirigimos inexorablemente hacia el verano, los vecinos de Honduras tendrán que dormir con las ventanas cerradas y esperando unos datos acústicos que les traigan de nuevo el ansiado descanso.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents