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Las discotecas de Russafa reivindican su trabajo e inversiones económicas para controlar el ruido desde hace años

El sector del ocio nocturno de València critica la "mala gestión" del Ayuntamiento y la imposición de restricciones horarias sin considerar sus propuestas.

Hosteleros y empresarios del ocio nocturno de Russafa en la protesta de esta mañana por la ZAS

Hosteleros y empresarios del ocio nocturno de Russafa en la protesta de esta mañana por la ZAS / M. Falcó

Marina Falcó

Marina Falcó

València

"Las salas (de ocio) somos, como siempre, quienes vamos a escenografiar la mala gestión del Ayuntamiento de València que no ha estado pendiente de lo que llevamos trabajando desde hace años". Quien así se expreaba era Óscar Iglesias, presidente de la Asociación de Discotecas de València, tras participar en la protesta celebrada en la mañana de este lunes a las puertas del edificio de la antigua Tabacalera, sede de la Concejalía de Mejora Climática, para pedir la dimisión del edil responsable de este área, Carlos Mundina por la próxima declaración de Russafa como Zona Acústicamente Saturada (ZAS).

Para el representante de las discotecas, pubs y salas de ocio nocturno el sentimiento que invade a los empresarios del sector es de "indignación absoluta" por varias razones. Principalmente porque, con las nuevas medidas, se recorta su horario de apertura al público "como si le dijeras a un restaurante que tiene que cerrar a la una del mediodía en un servicio de comida", comparaba Iglesias.

Pero más allá de la cuestión de la horquilla de aperturas, en las declaraciones del presidente de la asociación de discotecas, transmitía su pesar por el caso omiso que el consistorio ha hecho de las medidas adoptadas por los locales de ocio nocturno de Russafa para minimizar el impacto sonoro en el vecindario y la labor de mediación con el entorno más afectado por su actividad: "Llevamos haciéndolo con toda la precisisón e inversiones económicas desde hace años y sabemos que con muy buen resultado", explicaba Iglesias quien también aseguraba que el sector ha sido "muy participativo y colaborador con el ayuntamiento en la aporrtación de propuestas" para pacificar el sonido en el entorno de las salas.

Sin embargo y "de repente" cuando estaban a punto de celebrar un encuentro con técnicos, asociaciones de vecinos y otros agentes involucrados en el conflicto sonoro, se enteraron de las restricciones que serán aprobadas este jueves en el plenjo municipal y convertirán a Russafa en ZAS. "¿Qué ejemplo damos a la ciudadanía si cuando haces las cosas bien te castigan?", sepreguntaba Iglesias quien se refería a las medidas adoptadas por los locales del barrio cristalizadas en forma de "silenciadores" -personal con chaleco reflectante que pide silencio a las personas que se encuentran a las puertas de los locales-, personal de seguridad privado o iniciativas de reducción del sonido como la terraza antirruido.

La corresponsabilidad con el ruido de la calle

Las discotecas de Russafa asumen que el ruido generado por las personas que se arremolinan en los alrededores de los locales de la zona está bajo su "corresponsabilidad", además, por supuesto, del cumplimiento de toda la normativa en el interior de los establecimientos, por esa razón "ponemos los sistemas de trabajo con los que contamos en la vía pública".

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