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Las obras del megacentro comercial de Turianova se inician en cuestión de días

La empresa encargada del proyecto, que ocupará casi cien mil metros cuadrados, anunció al ayuntamiento la intención de empezar "a finales de abril"

Cartel del centro comercial en la parcela donde se construirá

Cartel del centro comercial en la parcela donde se construirá / Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

València

"El nuevo grupo empresarial ha estado trabajando desde la fecha de adquisición de la sociedad hasta el día de la fecha en el proyecto comercial, y pone en conocimiento de ese Ayuntamiento que los trabajos de construcción serán iniciados por Todina Investments a finales de este mes de abril". Este es el último anuncio del inicio de las obras del Centro Comercial Infinity. La operación urbanística más importante que se prevé en el futuro próximo en la ciudad de València. Anunciada para "primeros de año", y superado el primer tercio de 2026, aún no se había concretado, generando ese punto de inquietud sobre aquello que parece "todo claro" -el responsable del proyecto, el magnate Tomás Olivo, sexta fortuna de España según la revista Forbes, visitó a la alcaldesa a finales del pasado año y uso esa fecha como inicio- y que se espera, como auténtica agua de mayo. En lo económico y en lo social.

Ahora sí que todo parece indicar que está previsto llevar a cabo la colocación de la primera piedra en un futuro inmediato y que podría ser cuestión de días. Resulta evidente que hay ya ansiedad por pasar de los planos y figuraciones a ser una realidad a base de la entrada y salida constante de máquinas.

Parcela en la que se sitúa Infinity. En azul, las fincas ya construidas. Arriba, el hospital La Fe

Parcela en la que se sitúa Infinity. En azul, las fincas ya construidas. Arriba, el hospital La Fe / RLV

Piedra angular de Turianova y de la ciudad

Agua de mayo porque la construcción de este megacentro es la piedra angular del proyecto Turianova y, por extensión, para toda la ciudad.

En el caso de los vecinos, porque llevan ya casi cuatro años esperando unos servicios básicos que, por la lógica de la construcción, aún tardarán en llegar -habrá que calcular sobre finales de 2028-. Son varios los bloques construidos y cientos las personas que ya residen en el barrio. Pero que, para conseguir algo tan sencillo como la cesta de la compra tienen que recurrir al servicio a domicilio o a cruzar el puente que les separa del resto de la ciudad y más concretamente el barrio de Malilla.

Porque Turianova no tiene, ahora mismo, ningún servicio a nivel de comercio. Todas las plantas bajas de las fincas ya en activo forman parte de las mismas y son viviendas, garajes o espacios comunes. La nueva configuración urbana, de bajos de gran altura, excluye completamente cualquier tipo de supermercado, farmacia, taller o tienda, dejándoles en esa orfandad. Infinity es la única posibilidad -así estaba previsto desde el primer momento- de añadir el terciario a esta ínsula. La cual apenas ha conseguido disponer ya de un servicio de autobús urbano desde el pasado mes de octubre. Más aún: además del bloque que está en el tramo final de su construcción, las máquinas ya están excavando para dos nuevas parcelas, ya al este de la Carrera de Malilla, que es el nombre que se mantiene incluso en este nuevo barrio, y que parte por la mitad a lo largo la gran pastilla urbanizada.

La parcela del centro comercial. A la derecha, los gallardetes de la anterior promotora

La parcela del centro comercial. A la derecha, los gallardetes de la anterior promotora / Moisés Domínguez

Aparte del servicio de proximidad, Infinity está concebido como un gran centro de servicios y ocio de carácter ciudadano, con más de 90.000 metros cuadrados -casi la cuarta parte de todo el complejo Turianova, donde se prevén cerca de 200 locales y miles de plazas de aparcamiento. Y lo que es más importante: la oferta de servicios -más allá del hecho anecdótico de que haya o no piscina de olas, un reclamo que aún no está ni confirmado ni descartado públicamente- y los puestos de trabajo que está previsto pueda generar.

En este momento, la parcela sigue siendo lo mismo desde que se urbanizó el complejo: un erial que espera la llegada de las máquinas, tomada por la vegetación -incluso se ha formado un cañaveral-. En una de las esquinas sí que luce ya el cartel de General de Galerías Comerciales, aunque en su interior incluso aún permanecen los gallardetes del anterior operador, AQ Acentor, a quien Olivo compró el proyecto el pasado verano.

En su visita a María José Catalá del pasado mes de noviembre, Olivo anuncio "seis mil puestos de trabajo directos y tres mil indirectos" en el desarrollo y puesta en funcionamiento del proyecto, que "es un proyecto de ciudad y de comarca. Mucho más que para el barrio. Así lo tenemos estudiado y será de los mejores de València".

Una de las figuraciones del futuro centro comercial Infinity.

Una de las figuraciones del futuro centro comercial Infinity. / Levante-EMV

Veinte años de proyecto

El Centro Comercial o Parque Infinity será la piedra angular de un barrio en construcción, producto del abandono de zonas de huerta que habían quedado aprisionadas entre el Plan Sur y las vías del tren y que estaban predestinadas a ser una de las vías de crecimiento de la ciudad, junto con el Pai del Grao o el de Benimaclet, cerrando los huecos que quedan dentro del cuarto y quinto cinturón de ronda de la ciudad.

Hace ya veinte años que se aprobó, en pleno municipal, el PAI de Turianova, homologándose de forma definitiva dos años más tarde por la Consellería de Medio Ambiente y Vivienda. En 2009 se llevó a cabo una modificación al Plan y en 2012 se aprobó el Proyecto de Reparcelación, pero no fue hasta 2018 cuando, nuevamente el pleno municipal dio el visto bueno final al inicio de las obras, que desde 2022 ya son en clave residencial.

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