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Divorcio en Russafa: València aprueba la ZAS y aviva el conflicto entre vecinos y hosteleros

Vecinos y hosteleros se enfrentan por los derechos al descanso y al trabajo en Russafa ante la inminente aprobación de la ZAS - Reproches y peticiones de dimisión mediante, ambas partes se encuentran enfrascadas en un conflicto que no parece tener fácil solución

Una terraza de Russafa, en una imagen de archivo

Una terraza de Russafa, en una imagen de archivo / Levante-EMV

Marina Falcó

Marina Falcó

València

El lector probablemente habrá visto una popular película de finales de los años 80 que marcó a millones de espectadores en el mundo por dar mostrar la cara más cruda, crudísima de la separación de un matrimonio. En 'La Guerra de los Rose' la pareja interpretada por los actores Michael Douglas y Kathleen Turner son una pareja que vive un proceso de divorcio de lo más turbulento. Bajo la dirección del también actor Danny de Vito, los protagonistas se tiran los trastos a la cabeza sin solución de continuidad en un relato tragicómico que acaba como acaba. Bastante mal, para aquellos que no la hayan visto.

La relación entre los residentes de Russafa y los hosteleros que allí trabajan parece que está recorriendo este mismo camino tortuoso que tiene como parada final el pleno del Ayuntamiento de València de este jueves 30 de abril. Allí será donde y cuando se apruebe de forma oficial la declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS) de uno de los barrios más efervescentes de la ciudad.

Que un barrio sea declarado ZAS conlleva una batería de medidas que interfieren en el desarrollo de la actividad económica y social de la zona. Eso es innegable. El quid de la cuestión reside en cuánto de restrictivas son esas exigencias y el impacto que tendrán en la zona y en la vida de quienes la viven y de quienes la trabajan.

Porque en este choque de trenes que protagonizan los empresarios que tienen sus negocios en Russafa y una parte de los vecinos se habla de dos derechos: al trabajo y al descanso. Dada la innegable relevancia de ambos para la vida humana, sendos bandos están luchando sin tregua por defender el suyo. Una pelea que este jueves puede zanjarse en forma de divorcio.

Por el camino de las negociaciones entre la pareja han salido a la palestra reproches (los vecinos acusan a los hosteleros de "sobreactuar"), pero no tanto entre ellos dos sino más bien hacia la tercera persona de la relación: el ayuntamiento. Tanto es así, que por ambas partes se han pedido dimisiones dentro del equipo de gobierno municipal. Los hosteleros realizan una petición más quirúrgica y piden la dimisión de Carlos Mundina, el concejal de Mejora Climática y responsable de las mediciones acústicas. La plataforma vecinal Russafa Descansa, va mucho más allá y pide en un comunicado que "este gobierno debería dimitir al completo" porque consideran que no es solo el área de Mundina "la que está silenciando el ruido en Russafa y en toda la ciudad" vaticinando que los barrios de Honduras y el Cedro, que también están peleando por su ZAS, "van a padecer el mismo tratamiento".

Las mediciones de la discordia

Las sonometrías realizadas en Russafa para medir el ruido en la zona son el eje vertebral de la disputa. Por parte de las pymes del ocio y la hostelería reprochan que estas mediciones acústicas se llevaron a cabo en los años 2022 y 2023 y consideran que basar la declaración y las medidas antiruido en ellas, tres años después, es un error, puesto que se llevaron a cabo en un "contexto excepcional de socialización tras la crisis del covid" y sobre todo porque en los dos últimos años no se han vuelto a repetir, teniendo en cuenta "las medidas que hemos adoptado y las inversiones económicas realizadas desde hace años" que, según ellos mismos alegan, "han tenido muy buen resultado en la pacificación del entorno".

Sin embargo, los vecinos de Russafa lamentan que "no se hayan hecho mediciones de sonido representativas" y acusan al consistorio de no haberlas hecho "a sabiendas". Y es más, otorgan a esta distribución la intención de "impedir" la declaración de zona saturada. "Sólo cabe comprobar dónde ha querido medir este ayuntamiento y dónde ha evitado realizar mediciones representativas".

La zona afectada por la ZAS es otro de los puntos calientes en esta separación. Mientras que para los habitantes el área en la que se aplicarán las medidas es claramente insuficiente "no son 18 calles completas de Russafa, sino apenas seis" sí son las suficientes para que la Asociación Empresarial de Discotecas advierta de que las reducciones de horarios para las salas ponga en peligro a dos establecimientos con casi 60 años de historia y que las inversiones hechas por los locales para minimizar el ruido en las zonas exteriores caigan en saco roto.

Desde 2014 a vueltas con la ZAS

Russafa lleva años lidiando con el ruido derivado de ser una zona de ocio muy concurrida. Desde la asociación vecinal recuerdan que en 2014 ya se limitó la apertura de nuevos locales para evitar llegar a ser una ZAS. Algo que sucedió con dos de los barrios más sandungueros de los 90, Xúquer y el entorno de la discoteca Woody, y que terminaron por hacer enmudecer casi por completo a ambas zonas.

Desde la entidad echan en cara al consistorio su "procrastinación" y acusa al gobierno de postergar deliberadamente esta declaración ZAS y que si lo ha hecho ahora - "tarde y mal", apostillan- es por la queja presentada por los vecinos ante el Síndic de Greuges en 2025 por la a“demora” del ayuntamiento a resolver las alegaciones vecinales a la propuesta de declaración como ZAS publicada en el DOGV el 25/10/2024, y sin resolver desde entonces.

La entidad vecinal, quien cabe recordar que obtuvo en 2020 una sentencia del Tribunal Superior de Justicia, ratificada por el Supremo, que obliga al ayuntamiento a aprobar una nueva zona ZAS en Russafa, no va a quedarse de brazos cruzados ante este último paso hacia su declaración de barrio saturado que es el pleno del jueves y ya ha anunciado que pedirá, la dimisión de todo el gobierno municipal en la asamblea consistorial. Tampoco lo harán los hosteleros quienes celebrarán una nueva concentración a partir de las 10.00 horas en la plaza del Ayuntamiento para protestar por una ZAS que consideran una "chapuza" y que ha sido diseñada con "opacidad, inconsistencia técnica, precipitación y arbitrariedad".

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